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viernes, 15 de agosto de 2014

Misas de la Virgen IV (Navidad): "Santa María, Madre de Dios"




Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Esta Misa celebra el «admirable misterio» y el «inefable designio» (Prefacio) por el que el Padre misericordioso envió a su Hijo «desde el cielo al seno de la Santa Virgen» (Oración colecta 1) (cf. S. Hipólito, Traditio apostolica, 4: SCh 11 bis, p. 48), a fin de que fuera para nosotros «Palabra de salvación y Pan de Vida» (Oración colecta 1). Pero también conmemora la fe y la humildad con que Santa María lo recibió en su corazón y lo «llevó encerrado en sus entrañas» (Prefacio). Por esto la humilde Virgen de Nazaret es para nosotros un ejemplo con cuya imitación recibamos al Hijo de Dios: «recibir a Cristo como ella, / conservando sus palabras en el corazón / y celebrando con fe sus misterios» (Oración colecta 1) y, en consecuencia, lo manifestemos «con obras dignas de santidad» (Oración colecta 2) y lo confesemos «de palabra y de obra» (Oración después de la comunión).
Los textos de esta misa son como un eco de los sermones de los santos Padres y de la antigua liturgia:
-de aquella sentencia de san Agustín (+ 431), según la cual la Santísima Virgen María «concibió en su espíritu antes que en su seno» (Oración colecta 2; Sermo 25, 7: PL 46, 937), por lo que se ensalza su fe y su obediencia y se declara su espiritual parentesco con el Hijo;
-de aquella expresión de san Bernardo (+ 1153), según la cual la Santísima Virgen «si bien agradó (a Dios) por su virginidad, concibió por su humildad» (In laudibus Virginis Matris, I, 5: Opera omnia, IV, ed. Cistercienses, Roma 1966, p. 18).
Merece especial atención el Prefacio Porque por un admirable misterio, que de modo admirable pone de relieve la virginal y salvadora maternidad de santa María Virgen: «Se gozó, en efecto (santa María), de dos gracias: / se admira porque concibió virgen, / se alegra porque alumbró al Redentor». Los expertos en sagrada liturgia enumeran este Prefacio entre los más antiguos de Santa María, ya que se encuentra en el Sacramentario Paduano (SP 387).

Conviene usar el presente formulario cuando se quiera honrar a la Madre de Dios en los días que siguen al 1° de enero, solemnidad propia de la Maternidad Divina, y como prolongando la contemplación de este misterio. Durante la infraoctava (29, 30 y 31 de diciembre, en algún caso pueden alternarse con los formularios propios de dichos días, también grávidos de ponderables referencias marianas.
 
Introducción

El gozoso tiempo de Navidad nos invita a reflexionar sobre la grandeza de Dios Altísimo que se ha abajado hacia nuestra pequeñez para elevarnos hacia su gloria. Para ello, ha sido su voluntad hacerse hombre y nacer de una Virgen. La Maternidad Divina de María es la más grande de sus prerrogativas y la máxima que pueda haberse concedido a criatura alguna en la historia de la humanidad. 
La Santa Misa de la que vamos a participar es, pues, un acto de alabanza a la Trinidad por el don del Verbo hecho hombre y nacido de la Madre Virgen.

Antífona de entrada

Virgen Madre de Dios, el que no cabe en el universo, al hacerse hombre se encerró en tu seno.

O bien: 

Sedulio

¡Salve, Madre santa!, Virgen, Madre del Rey, que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos. 

Oración colecta 

Oh, Dios, que enviaste a tu Hijo, Palabra de salvación y Pan de Vida, desde el cielo al seno de la santa Virgen, concédenos recibir a Cristo como ella, conservando sus palabras en el corazón y celebrando con fe sus misterios. Por nuestro Señor Jesucristo.

O bien:

Con obras dignas de santidad, concédenos, Señor, manifestar a Cristo, a quien recibimos por la fe; a ejemplo de santa María, que concibió en su espíritu antes que en su seno al Hijo venido del cielo. Que vive y reina contigo. 

Liturgia de la Palabra

Primera lectura

El Hijo de Dios, nacido de Mujer, es el Divino Emmanuel, prometido por Dios y anunciado por los profetas.

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 4-7

Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! Padre.» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 21, 4-6. 10-11. 23-24 (R.: cf. 11b)

R. Señor, desde el vientre materno tú eres mi Dios.

Tú, Señor, habitas en el santuario,
esperanza de Israel.
En ti confiaban nuestros padres;
confiaban, y los ponías a salvo;
a ti gritaban, y quedaban libres;
en ti confiaban, y no los defraudaste. R.

Tú eres quien me sacó del vientre,
me tenías confiado en los pechos de mi madre;
desde el seno pasé a tus manos,
desde el vientre materno tú eres mi Dios. R.

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo:
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R.

Aleluya

Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza: de ti salió el Sol de justicia, Cristo, nuestro Señor.

Evangelio

Tras la extremada pobreza material del Niño y de sus santísimos padres, vislumbramos la soberanía del Rey humilde y Lo confesamos como Dios y Señor del universo.

Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 15b-19

En aquel tiempo, los pastores se decían unos a otros:
— «Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor.»
Fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Palabra del Señor.

Oración de los fieles

R. Escúchanos, Señor. Tu Madre ora con nosotros.

-Para que el misterio de la santa Navidad, renueve el ardor misionero de la Iglesia, pidamos con María, la Madre de Dios...R.

-Para que los pueblos en guerra depongan sus armas ante el Niño Jesús, Príncipe de la paz, pidamos con María, Madre de la humanidad doliente del Señor...R.

-Para que las madres que custodian en su seno el don admirable de la vida, se conviertan en las primeras defensoras del derecho a nacer de todos los hombres sin excepción, pidamos con María, Madre del Dios Viviente...R.

-Para que los niños que han sido violentamente arrebatados del seno de sus madres, admitidos en la gloria, intercedan en la conversión de los responsables...R.

-Para que los hermanos que están solos en estos días de fiesta, experimenten el calor acogedor de la comunidad eclesial, pidamos con María, Madre del amor...R.

Ofertorio

El mismo Espíritu que por el divino poder hizo de María la Madre de Dios es el que convertirá este pan y este vino que ahora presentamos, en el Fruto bendito del seno de la Virgen.

Oración sobre las ofrendas 

Que te sean gratos, Señor, los dones de tu pueblo, presentados en la memoria de la bienaventurada Virgen; ella supocomplacerte por la virginidad y por su humildad concibió a tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


Prefacio

Santa María se alegra porque dio a luz al Redentor permaneciendo Virgen

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque por un admirable misterio
y por un inefable designio,
la santa Virgen concibió a tu Unigénito
y llevó encerrado en sus entrañas al Señor del cielo.
La que no conoció varón es madre,
y después del parto permanece virgen.
Se gozó, en efecto, de dos gracias:
se admira porque concibió virgen,
se alegra porque alumbró al Redentor.

Por él,
los ángeles te cantan con júbilo eterno
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo. 

Comunión

En la primera Navidad de la historia, la Madre de Dios ofreció su Hijo bendito al mundo.
Hoy es la Madre Iglesia la que nos ofrece el Cuerpo Sacramentado del mismo Hijo de María.
Recibámoslo con un corazón sencillo como el Pesebre de Belén.

Antífona de comunión 

Dichoso el vientre de la Virgen María, que llevó al Hijo del eterno Padre. 

Oración después de la comunión

Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Señor, confesar de palabra y de obra a tu Hijo, nacido de Madre virgen, a quien hemos recibido en este sacramento. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Despedida

Dejamos el templo material pero seguimos siendo piedras vivas del templo espiritual de los bautizados. El espíritu navideño reafirme nuestra fe en el misterio del Emmanuel, Cabeza y Principio de la Iglesia viva.

15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.
Entrada dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, en el jubileo 40° de mi bautismo.


domingo, 10 de agosto de 2014

"Rito de la bendición de una criatura en el vientre materno"


Esta entrada está dedicada a mi amigo personal Cristian Battello, a su esposa Marcela y a sus cinco hijos Fabricio, Amadeo, Jeremías, Macarena y Agostina -que viene en camino-, quienes, obedientes al mandato del Señor de llevar la Buena Noticia a todas partes, se han querido llamar  Familia Misionera Totus tuus, para peregrinar donde el Espíritu los lleve, dando testimonio en todas partes del gran amor de Dios a la humanidad.


Familia Misionera "Totus tuus"


El documento litúrgico en cuestión ha sido aprobado por la Santa Sede, en principio, exclusivamente para los EEUU, como especifica la carta del cardenal prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. 
Sin embargo, he querido incluirlo aquí porque posee textos bíblicos y bellas oraciones, todo lo cual puede ser usado por los laicos de otros lugares, aunque en privado, en tanto no se cuente con la aprobación de la Santa Sede para sus respectivos países.
El texto original está en inglés y también en español, debido a la gran cantidad de hispanohablantes que hay en EEUU.
Ofrezco la versión en español con comentarios en azul, como es corriente en este blog. A los interesados en la versión bilingüe, les facilito el siguiente link:


Prot. n. 125/12/L

A la petición de Su Eminencia el Cardenal Timothy Michael Dolan, Arzobispo de Nueva York y Presidente de la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos de América, en una carta fechada el 12 de enero de 2012, y en virtud de la facultad concedida a esta Congregación por el Sumo Pontífice
Benedicto XVI, estaremos encantados de aprobar y confirmar el texto en español del Rito de bendición de una criatura en el vientre materno, como se encuentra en la copia adjunta.
En las ediciones impresas, se hace mención de la aprobación y confirmación concedida por la Sede Apostólica.
Además, dos copias del texto impreso deberán enviarse a esta Congregación.
Sin que obste nada en contrario.

Desde la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos, el 1º de marzo de 2012.

Antonio Card. Cañizares Llovera
Prefecto

Joseph Augustine Di Noia, OP
Arzobispo-Secretario

Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos


Decreto de publicación

Según las normas establecidas por el decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, la declaración Nostra ætate (del 27 de enero de 1966) y la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con el documento Liturgiam authenticam (del 28 de marzo de 2001), esta edición del Rite for the Blessing of a Child in the Womb/Rito de bendición de una criatura en el vientre materno es declarado como parte del Book of Blessings y Bendicional para el uso en las diócesis de los Estados Unidos de América, y se publica con la autoridad de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.
El Rite for the Blessing of a Child in the Womb/Rito de bendición de una criatura en el vientre materno fue canónicamente aprobado por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos el 11 de noviembre de 2008, y confirmado luego en inglés por la Sede Apostólica por el decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del 8 de diciembre de 2011 (Prot. n.1422/08/L), y en español por el decreto de la misma Congregación del 1º de marzo de 2012 (Prot. n. 125/12/L).
Desde esta fecha, el Rite for the Blessing of a Child in the Womb/Rito de bendición de una criatura en el vientre materno puede ser utilizado en las celebraciones litúrgicas en las diócesis de los Estados Unidos de América.
Dado en el Secretariado General de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Washington, DC, el 26 de marzo de 2012, la Solemnidad de la Anunciación del Señor (trasladada).

Timothy Cardenal Dolan
Arzobispo de Nueva York
Presidente, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos

Reverendo Monseñor Ronny E. Jenkins
Secretario General


Rito de la bendición de una criatura en el vientre materno 


 


Introducción

1. La Iglesia recibe con alegría y delicadeza a las madres que, al reconocer que toda vida es don de Dios, llegan al templo en búsqueda de una bendición para la criatura que llevan en su vientre. Esta bendición, que imparte gracia y consuelo, ayuda a los padres y a la comunidad parroquial a unirse en oración por las criaturas que aún están en el vientre y, a la vez, fomenta dentro de la sociedad el respeto por la vida humana. Esto demuestra que, para la comunidad cristiana, la concepción, gestación y nacimiento de un niño es motivo de alegría que trasciende el ámbito de la familia terrena pues es una bendición para la gran familia de la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo.

La bendición puede impartirse durante la Misa, por el sacerdote celebrante, usando los ritos que se encuentran en los números 3-9; o fuera de la Misa, por el sacerdote o, en su ausencia, por el diácono, según los ritos indicados en los números 10-22.

2. Se puede usar este rito para la bendición de la madre, o de la madre junto con el padre, o en ocasión de una reunión de padres que esperan un hijo. 

A. Rito de bendición de una criatura en el vientre materno dentro de la Misa

3. Las lecturas para la Liturgia de la Palabra se deben tomar del Leccionario de la Misa aprobado para los Estados Unidos de América. Dependiendo de las indicaciones de las rúbricas del día, se pueden usar las lecturas asignadas a ese día por el Leccionario de la Misa o tomarlas del Leccionario de las Misas por diversas necesidades. "Dependiendo de las indicaciones de las rúbricas del día" quiere decir, si las normas litúrgicas lo permiten. Y no lo hacen, cuando se trata de una fiesta, solemnidad o de una Misa de domingo, pues poseen lecturas propias que no deben ser reemplazadas por otras, salvo que el Ordinario del lugar lo autorice, por justa causa.
4. La homilía sigue a la proclamación del Evangelio. En ella, basándose en los textos sagrados, el sacerdote o diácono puede ofrecer una explicación apropiada del don y el misterio de la vida humana.

Oración Universal 

5. Después, sigue la Oración Universal, ya sea en la forma utilizada en la Misa o como se ofrece aquí.  Se pueden usar las siguientes intercesiones o componer otras intenciones, adecuadas a las circunstancias particulares. Se entiende por "circunstancias particulares" la realidad concreta de la comunidad y de los padres que han solicitado la bendición de su hijo (lugar geográfico, tiempo litúrgico, tipo de unión de los padres, miembros de la familia y de la comunidad presentes, y demás).

Sacerdote: 

Encomendemos nuestras necesidades y preocupaciones al Padre celestial, en nombre de Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor, diciendo:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

Diácono/Lector:

Como Iglesia, gran familia de todos los pueblos, oramos por la jerarquía:
Por nuestro Santo Padre, el Papa N, por nuestro obispo N, y por todos aquellos que han dedicado su vida al servicio del pueblo de Dios, para que puedan perseverar fielmente en la vocación que han recibido, roguemos al Señor:

 R/. Señor, escucha nuestra oración

La súplica por los gobernantes hace hincapié en la necesidad de defender toda vida humana, desde la concepción, en un mundo en el que hay quienes preteden justificar el crimen execrable del aborto:

Por nuestros gobernantes, para que puedan ejercer sus responsabilidades con justicia y compasión, respetando el don de la vida humana, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

La siguiente prez tiene en cuenta a la vez la salud integral de la madre y del hijo, tan íntimamente unidos por el vínculo del amor:
Por todas las madres que están esperando un hijo, para que tengan un parto feliz y sus niños nazcan
saludables, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

La súplica que sigue pide por la familia, "cuna sagrada" de toda vida:
Por todas las familias, para que continúen creciendo en la fe, fortaleciéndose en el amor mutuo y en su compromiso con Cristo, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

La siguiente  petición, tan audaz cuanto oportuna, aborda dos temáticas muy ríspidas en EEUU y en otras partes del mundo: el aborto y el abuso sexual:
Por los niños que no son deseados ni amados, por los que son abandonados o víctimas de abusos, para que el Señor inspire a su pueblo la forma de protegerlos, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

Es el momento de cumplir con nuestra obligación de rezar por los hermanos que nos han pedido oración:

Por quienes se encomiendan a nuestras oraciones, para que puedan recibir la gracia que necesitan, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

Puesto que la caridad no se limita a nuestra vida terrena sino que permanece para siempre, un modo de cumplir con el mandamiento del amor fraterno es orar por  los difuntos:
Por nuestros hermanos difuntos, para que gocen en el cielo de la visión de Dios, prometida a todos sus hijos, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración

Oración de Bendición

6. Si parece oportuno, se invita a la madre a pasar adelante, junto con el padre y otros miembros de la familia. Con las manos extendidas sobre la madre, el sacerdote concluye las intercesiones con la bendición de la criatura en el vientre materno y de todos los presentes, con las siguientes palabras: (Nótese que el nasciturus y su madre son bendecidos con una mismo núcleo de esta oración; les siguen el padre, y después la familia (los paréntesis indican que pueden no estar el padre y demás miembros de la famila) y los presentes. Todo concluye con un único "Amén").

Dios, autor de toda vida, 
te pedimos que bendigas
 a este niño aún por nacer;
dale una constante protección
y un saludable nacimiento,
como signo de nuestro renacimiento, un día,
al gozo de la vida eterna en el cielo.
Señor, que has concedido a esta mujer
el gran gozo de la maternidad,
concédele serenidad en sus preocupaciones
y dale decisión para guiar a su hijo
por los caminos de la salvación.


(Bendición del padre:

Señor de todos los tiempos,
que has escogido a este hombre
para experimentar el don y el honor de
la paternidad,
dale fortaleza en esta nueva responsabilidad
para que sea ejemplo 
de justicia y verdad para su hijo).


[Bendición de la familia:
Señor, derrama sobre esta familia un amor sincero
y constante,
para que se preparen a recibir a este niño
entre ellos.]

Señor, que has puesto en el corazón de todos los
hombres y mujeres de buena voluntad
un gran respeto y admiración por el regalo de una
nueva vida,
haz que esta comunidad
(parroquia),
fiel a las enseñanzas del Evangelio,
participe en la educación espiritual de este niño,
en Cristo, nuestro Salvador.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

La oración de bendición en plural se encuentra en el apéndice de este ritual, para las ocasiones en que estén presentes varias madres en cinta.

7. Si se considera apropiado, el sacerdote, en silencio, puede asperjar con agua bendita a los padres de la criatura y a otros miembros de la familia. (Rito facultativo aunque aconsejable por lo significativo. En efecto, es como un preanuncio del bautismo que recibirá la criatura).

8. En la Liturgia de la Eucaristía se sigue el Ordinario de la Misa, según el Misal. Si se considera oportuno, algunos de los fieles llevan el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía y, según las circunstancias, otros dones para socorrer a familias necesitadas. (Salvando aquí la razón de ser de la ofrenda, nunca simbólica, siempre concreta).

9. Al final de la Misa, el sacerdote bendice a los presentes en la forma acostumbrada, o con la fórmula de bendición solemne, tomada del Misal, o la que a continuación se pone.

El diácono, o en su ausencia, el sacerdote mismo, dice la invitación:

Inclínense para recibir la bendición.

Entonces el sacerdote, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice:

Dios, fuente de toda vida,
en su bondad, los proteja.
R/. Amén.

Los afiance en la fe,
los fortalezca en la esperanza
y constantemente aumente en ustedes el don de
su amor.
R/.Amén.

Mantenga a todos los niños
fuertes en cuerpo y alma.
R/.Amén.

A todos ustedes, que están aquí presentes,
les bendiga Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo.
R/.Amén

B. Rito de bendición de una criatura en el vientre materno fuera de la Misa

10. El presente rito está reservado al sacerdote o, en su ausencia, al diácono.

Ritos Iniciales

11. Cuando la comunidad se ha reunido (se sigue enfatizando la importancia de la comunidad, toda ella beneficiaria de la bendición que significa el niño por nacer, y también responsable de su custodia, juntamente con los padres), puede entonarse un canto apropiado. Después, el celebrante y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la Cruz, mientras el celebrante dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Los fieles responden:

Amén.

12. El celebrante saluda a los presentes con estas u otras palabras semejantes:

Que Cristo, Hijo de Dios, que se encarnó en el vientre de la Virgen María, esté con todos ustedes.

Saludo que evoca el misterio de la Encarnación, a la luz del cual se comprende la sacralidad incontestable de todo nasciturus.

Los fieles responden:

Y con tu espíritu.

13. El celebrante prepara a los presentes para la bendición con estas u otras palabras semejantes:


Para un matrimonio:

Nuestro Padre celestial se ha dignado responder a las plegarias de N y N con el don de este niño.
Hoy nos unimos a ellos en su acción de gracias a Dios todopoderoso, por la gozosa e importante responsabilidad hacia este nuevo niño concebido, creado a imagen y semejanza de Dios, y fruto del amor mutuo de estos esposos.

O bien, en otras circunstancias:

Adecuada alternativa la que sigue, y muy ajustada a los tiempos que corren, en los que a menudo los hijos no tienen padres unidos en matrimonio, o lo que es peor, son huérfanos de uno de ellos o de ambos. La comunidad cristiana pide para dichos niños, en estos casos, la gracia de la bendición:
Nuestro Padre celestial se ha dignado bendecir a esta comunidad con el don de esta nueva vida. Hoy nos unimos en acción de gracias a Dios todopoderoso, por este niño (estos niños) concebido(s), creado(s) a imagen y semejanza de Dios.

Lectura de la Palabra de Dios
(Es parte integrante de toda celebración litúrgica, de sacramentos y sacramentales).
14. Se lee uno de los siguientes textos indicados, tomados del Leccionario de la Misa para los Estados Unidos de América. Un lector, o alguno de los presentes, o el mismo celebrante lee el texto de la Sagrada Escritura:

Adviértase que al tratarse de una celebración "fuera de la Misa", la introducción al texto bíblico no es de carácter litúrgico, y es indistinto optar por una lectura del Antiguo Testamento o una del Nuevo; el Salmo responsorial es optativo.
Hermanos y hermanas, escuchen las palabras del
Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45

Saltó la criatura en el vientre

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno. Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Palabra del Señor.

Todos:

Gloria a ti, Señor Jesús.

O bien:

Génesis 18, 1-15 

El anuncio a Sara de la concepción de Isaac

1 Samuel 1, 9-20 

Ana concibe y da a luz a Samuel

Rut 2, 1-3. 8-11; 4, 13-17 

El nacimiento de Obed, padre de Jesé, padre de David

Lucas 1, 26-38 

La anunciación

15. Si se considera oportuno, se puede cantar o decir el siguiente Salmo responsorial.

R/. Bendigo al Señor en todo momento.

Salmo 33, 10-11. 12-13. 14-15. 17 y 19

Todos sus santos, teman al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.
R/.

Vengan, hijos, escúchenme:
les instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?
R/.

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.
R/.

Pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
R/.

16. Si es apropiado, el celebrante puede hacer una explicación breve de los textos bíblicos, para que puedan entender, a través de la fe, el sentido de la celebración. (Aquí no se habla de "homilía", propia de la Misa).

Oración Universal

17. Después, sigue la Oración Universal, ya sea en la forma utilizada en la Misa o como se ofrece aquí. Se pueden usar las siguientes intercesiones o componer otras intenciones, adecuadas a las circunstancias particulares.

Sacerdote:

Encomendemos nuestras necesidades y preocupaciones al Padre celestial, en nombre de Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor, diciendo:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

(Y se recitan las preces como arriba, en A).
18. El celebrante entonces invita a todos los presentes a cantar o a decir el Padrenuestro. (No porque sí se fija así el orden de estos verbos. Es preferible que la Oración dominical -que es omnipresente en el ritual de sacramentos y sacramentales- se cante, de ser posible, a que se recite, debido al carácter festivo de la celebración).

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Todos:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Oración de Bendición

19. Si parece oportuno, se invita a la madre a pasar adelante, junto con el padre y otros miembros de la familia. Con las manos extendidas sobre la madre, el sacerdote concluye las intercesiones con la bendición de la criatura en el vientre materno y de todos los presentes, con las siguientes palabras:
(Son las mismas oraciones transcriptas más arriba).

Dios, autor de toda vida,
te pedimos que bendigas a este niño aún por nacer;
dale una constante protección
y un saludable nacimiento,
como signo de nuestro renacimiento, un día,
al gozo de la vida eterna en el cielo.
Señor, que has concedido a esta mujer
el gran gozo de la maternidad,
concédele serenidad en sus preocupaciones
y dale decisión para guiar a su hijo
por los caminos de la salvación.

(Bendición del padre:
Señor de todos los tiempos,
que has escogido a este hombre
para experimentar el don y el honor de la
paternidad,
dale fortaleza en esta nueva responsabilidad
para que sea ejemplo de justicia y verdad para
su hijo.)

(Bendición de la familia:

Señor, derrama sobre esta familia un amor sincero
y constante,
para que se preparen a recibir a este niño
entre ellos.)

Señor, que has puesto en el corazón de todos los
hombres y mujeres de buena voluntad
un gran respeto y admiración por el regalo de una
nueva vida,
haz que esta comunidad
(parroquia),
fiel a las enseñanzas del Evangelio,
participe en la educación espiritual de este niño,
en Cristo, nuestro Salvador.
Qué vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

La oración de bendición en plural se encuentra en el apéndice de este ritual, para las ocasiones en que estén presentes varias madres en cinta.

20. Si se considera apropiado, el sacerdote, en silencio, puede asperjar con agua bendita a los padres de la criatura y a otros miembros de la familia.

Rito de Conclusión

21. Entonces, el sacerdote, de cara al pueblo y extendiendo las manos, dice:

El Señor esté con ustedes.

Los fieles responden:

Y con tu espíritu.

Entonces el celebrante bendice al pueblo diciendo:

A todos ustedes, que están aquí presentes, les bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo.

R/. Amén.

22. Después de la bendición, el sacerdote invita a todos los presentes a pedir la protección de la Santísima Virgen María. Si es apropiado, esto puede hacerse ante el altar o imagen de la Santísima Virgen María.

Dios te salve, Maria, llena eres de gracia, 
el Señor es contigo. 
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

O bien:

Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos, los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle
de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, clementísima, oh, piadosa, oh, dulce Virgen María!

O bien:

Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza
y quiere levantarse.
Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permaneces siempre Virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

O todos pueden entonar un himno, que exprese apropiadamente la gratitud y la alegría.

Apéndice

Oración de bendición cuando estén presentes varias madres encinta

23. Si es apropiado, se invita a las madres, junto con los padres y otros miembros de la familia, a pasar adelante. Con las manos extendidas sobre las madres, el sacerdote concluye las intercesiones bendiciendo a las criaturas en el vientre de sus madres y a todos los presentes, con las siguientes palabras:

Dios, autor de toda vida,
te pedimos que bendigas a estos niños aún
por nacer;
dales una constante protección
y un saludable nacimiento,
como signo de nuestro renacimiento, un día, al
gozo de la vida eterna en el cielo.
Señor, que has concedido a estas mujeres
el gran gozo de la maternidad,
concédeles serenidad en sus preocupaciones
y dales decisión para guiar a sus hijos
por los caminos de la salvación.

(Bendición del padre:
Señor de todos los tiempos,
que has escogido a estos hombres
para experimentar el don y el honor de
la paternidad, dales fortaleza 
en esta nueva responsabilidad
para que sean ejemplo de justicia y 
verdad para sus hijos.)

(Bendición de la familia:

Señor, derrama sobre estas familias un amor
sincero y constante,
para que se preparen a recibir a estos niños
entre ellos.)
Señor, que has puesto en el corazón de todos los
hombres y mujeres de buena voluntad
un gran respeto y admiración por el regalo de una
nueva vida,
haz que esta comunidad (parroquia),
fiel a las enseñanzas del Evangelio,
participe en la educación espiritual de estos niños,
en Cristo, nuestro Salvador.
Qué vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

10 de agosto, domingo XIX "durante el año"
(En Argentina, día del niño).


martes, 5 de agosto de 2014

Misas de la Virgen III (Adviento): "Visitación de la Bienaventurada Virgen María"


Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.


 La presente entrada está dedicada a María, Salus Populi Romani, patrona de este blog.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

El misterio de salvación, rebosante de dones celestiales, por el que la Santísima Virgen María, cubierta por la sombra del Espíritu Santo y llevando en su seno al Verbo Divino, visitó a Isabel, la liturgia romana lo celebra más de una vez: en la fiesta del día 31 de mayo, próximo el Nacimiento de Juan (día 24 de junio), y también, por una cierta íntima conexión, en el tiempo de Adviento, el día 21 de diciembre, y sobre todo el cuarto domingo del año C, en la inminencia de la Natividad del Señor.
Por esto, la Misa de la Visitación de la bienaventurada Virgen María se emplea adecuadamente cuando, en tiempo de Adviento, se ha de celebrar, por causa justa, la memoria de la Madre del Señor.
La Santísima Virgen María, al visitar a su parienta Isabel, insinúa el misterio de salvación por el que Dios «ha visitado y redimido a su pueblo» (Antífona de entrada, Lc 1, 68); es asimismo modelo de la Iglesia, la cual, «nutrida en los sacramentos divinos y llena del Espíritu Santo», visita a todos los pueblos para que «reconozcan a Cristo como su Salvador» (Oración después de la comunión).
En esta Misa se celebra a la Santísima Virgen como:
- nueva Hija de Sión, que en su seno («en medio de ti») lleva al Señor, Rey de Israel (1ª Lectura, So 3, l4-18a);
- Nueva Arca de la Alianza, que, llevando en su seno al Verbo, lleva «la salvación y el gozo a la casa de Isabel» (Oración colecta, cf. 1 Cro 13, 14);
-Nueva criatura formada por el Espíritu Santo (cf. Oración sobre las ofrendas, cf. LG 56), que, «inundada del rocío celestial» (Oración sobre las ofrendas), dio el fruto de salvación, Cristo Jesús;
-Madre del Señor, reconocida como tal por Isabel, la madre del Precursor, con sus «palabras proféticas... movida por el Espíritu Santo» (Prefacio), entregada totalmente al misterio de la redención;
- Mujer santa que, instruida por las palabras del ángel, se apresura en el cumplimiento de su función salvadora y proclama la grandeza de Dios con un cántico agradecido de alabanza (cf. Evangelio, Lc 1, 39-56); que destaca «por su actitud de servicio» (Prefacio) y con razón es saludada dichosa «por su fe en la salvación prometida» (Prefacio, cf. Aleluya, Lc 1, 45), ella, cuya humillación ha mirado Dios (Antífona de comunión, Lc 1, 48) y a quien proclamarán todas las generaciones. 


Introducción

En estos días en que aguardamos con esperanza la gran solemnidad del Nacimiento del Salvador,  nos reunimos para celebrar esta Eucaristía en la que vamos a meditar sobre la Visitación de María a su prima Isabel. ¡Cuántas veces, al desgranar las cuentas del segundo misterio gozoso del Rosario, habremos contemplado con el corazón esta página evangélica!
Hoy también queremos dar gracias a Dios por haber querido que fuera María, la Madre más tierna de todas, la que Lo hospedara en su seno, introduciéndolo en la historia como uno de nosotros.

Antífona de entrada Lc 1, 68-69a. 70

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. 

Oración colecta 

Oh, Dios, Salvador de los hombres, que, por medio de la bienaventurada Virgen María, Arca de la Nueva Alianza, llevaste la salvación y el gozo a la casa de Isabel, concédenos ser dóciles a la inspiración del Espíritu para poder llevar a Cristo a los hermanos y proclamar tu grandeza con nuestras alabanzas y la santidad de nuestras costumbres. Por nuestro Señor Jesucristo. 

Liturgia de la Palabra

Primera lectura

 La presencia de Dios en medio de su pueblo es signo de esperanza y garantía de salvación.

El Señor será el rey de Israel, en medio de ti

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18a
Regocíjate, hija de Sión;
grita de júbilo, Israel;
alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha cancelado tu condena,
ha expulsado a tus enemigos.
El Señor será el rey de Israel,
en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel día dirán a Jerusalén:
«No temas, Sión,
no desfallezcan tus manos.
El Señor, tu Dios, en medio de ti,
es un guerrero que salva.
Él se goza y se complace en ti,
te ama y se alegra con júbilo
como en día de fiesta.»
Palabra de Dios.

O bien:

Llega mi amado, saltando sobre los montes

El Salvador prometido desde antiguo, Amado de las almas puras, viene a nosotros. Es el anuncio de la Madre Iglesia que resuena de modo particular en este sagrado tiempo de Adviento.

Lectura del libro del Cantar de los cantares 2, 8-14

¡Oíd, que llega mi amado,
saltando sobre los montes,
brincando por los collados!

Es mi amado como un gamo,
es mi amado un cervatillo.

Mirad: se ha parado detrás de la tapia,
atisba por las ventanas,
mira por las celosías.

Habla mi amado y me dice:
«¡Levántate, amada mía,
hermosa mía, ven a mí!

Porque ha pasado el invierno,
las lluvias han cesado y se han ido,
brotan flores en la vega,
llega el tiempo de la poda,
el arrullo de la tórtola
se deja oír en los campos;
apuntan los frutos en la higuera,
la viña en flor difunde perfume.

¡Levántate, amada mía,
hermosa mía, ven a mí!

Paloma mía, que anidas
en los huecos de la peña,
en las grietas del barranco,
déjame ver tu figura,
déjame escuchar tu voz,
porque es muy dulce tu voz,
y es hermosa tu figura.» 

Palabra de Dios. 

Salmo responsorial Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 6b)

R. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.

El Señor es mi Dios y salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti
el Santo de Israel.» R.

En lugar de esta lectura con su salmo, puede utilizarse la que figura en el Apéndice (del Misal de la Virgen), núm. 8

Aleluya Cf. Lc 1, 45

Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.


Evangelio

María emprende el camino con prontitud. su llegada a casa de Isabel trae el gozo por la presencia del Mesías y el Don del Espíritu.

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
–«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de m¡ Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo:
— «Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

R. Te lo pedimos por María, "bendita entre las mujeres".

-Por la Iglesia Católica y por todas aquellas iglesias cristianas que, como ellas, trabajan por la unidad, para que sean dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo. Oremos.

-Por los que, como María, Virgen peregrina, llevan el gozo de la presencia del Señor a sus hermanos, para que puedan llegar incluso a los corazones más endurecidos. Oremos.

-Por los matrimonios que no pueden tener hijos, para que cuenten con la gloriosa intercesión de los Santos Zacarías e Isabel, padres de Juan Bautista. Oremos.

-Por las Almas del Purgatorio, para que llegue a ellas el poderoso auxilio de la Madre del Señor. Oremos.

Liturgia de la Eucaristía

Ofertorio

Presentamos el pan y el vino que, por la acción del Espíritu, serán el Cuerpo y la Sangre del Hijo de Dios, gracias al cual todas las generaciones felicitan a María.

Oración sobre las ofrendas

El mismo Espíritu Santo, que formó a la Virgen María como nueva criatura, para que de ella, inundada del rocío celestial, naciera Jesucristo, tu Hijo, el fruto de la salvación, santifique ahora, Señor, nuestros dones. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


Prefacio

Santa María, bienaventurada por la fe en la salvación prometida


V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Que por las palabras proféticas de Isabel,
movida por el Espíritu Santo,
nos manifiestas la grandeza
de la Virgen santa María.

Porque ella, por su fe en la salvación prometida,
es saludada como dichosa,
y por su actitud de servicio
es reconocida como Madre del Señor
por la madre del que le iba a preceder.

Por eso, unidos con alegría
al cántico de la Madre de Dios,
proclamamos tu grandeza,
cantando con los ángeles y los santos:


Santo, Santo, Santo. 


Comunión

La misma Virgen María, nuestra Señora de la Visitación, que llevó en su seno al Salvador del mundo, es la que ahora nos invita a recibirlo como Pan de Vida eterna. Con gozo y gratitud aceptamos la invitación de la Madre de nuestro Señor.

Antífona de comunión Lc 1, 48

Ha mirado la humillación de su esclava, desde ahora me felicitarán todas las generaciones.

Oración después de la comunión

Tu Iglesia, Señor, nutrida en los sacramentos divinos y llena del Espíritu Santo, vaya gozosa al encuentro de todos los pueblos, para que, al oír la palabra de salvación, se alegren por la redención cumplida y reconozcan a Cristo como su Salvador. Que vive y reina por los siglos de los siglos. 

Despedida

Hemos participado del Banquete eucarístico en este santo tiempo de Adviento. Imitemos la santa esperanza de María, ya a las puertas de la Navidad del Señor.


5 de agosto, memoria litúrgica de la Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, en la que se conserva el venerable icono de María, Salus Populi Romani, patrona de este blog.


Basílica de Santa María la Mayor

sábado, 2 de agosto de 2014

Misas de la Virgen II (Adviento): "La Virgen María en la Anunciación del Señor"




MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

En el tiempo de Adviento la liturgia recuerda todos los días el mensaje de Gabriel a la Santísima Virgen María: «El ángel Gabriel dijo a María: "Alégrate, Llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres"» (Ant. Sex); y le suplica también cada día: «Madre del Redentor... Recibe el saludo del ángel Gabriel, y ten piedad de nosotros, pecadores» (Ant. fin).
El consentimiento de la Virgen, que, según el beneplácito de Dios, precedió a la Encarnación (cf. LG 56), tiene una gran importancia en la historia de la salvación, ya que la Encarnación del Verbo es la restauración del hombre.
Este misterio de nuestra salvación la liturgia romana lo conmemora no sólo en la solemnidad del día 25 de marzo, sino también, al acercarse la Natividad del Señor, el día 20 de diciembre y sobre todo el cuarto domingo de Adviento del año B, ya que la celebración de este misterio concuerda perfectamente con la índole y naturaleza del tiempo de Adviento.
Por esto la Misa de la Virgen María en la Anunciación del Señor se emplea con mucha propiedad siempre que, en el tiempo de Adviento, se ha de celebrar, con causa justa, la memoria de la Madre del Señor.
En este formulario se lee la profecía de la virgen que ha de dar a luz («Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo»: 1ª Lectura, Is 7, 10-14; 8, 10c) y el anuncio de Gabriel a la Virgen de Nazaret («Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo»: Evangelio, Lc 1, 26-38).
Esta Misa se celebraba antiguamente el miércoles de las Témporas de Adviento y, durante la Edad Media, se le llamaba con frecuencia «Misa áurea», a causa de su belleza.
El formulario se halla en el Misal Romano, Común de santa María Virgen, en tiempo de Adviento, excepto el Prefacio, que está tomado de la Misa de la solemnidad de la Anunciación del Señor (día 25 de marzo). Nótese que, de la eucología de la solemnidad, solamente se toma el Prefacio y no todos los textos, pues éstos son propios del día 25 de marzo.

Introducción

El anuncio del arcángel Gabriel a María y el sí de ella señala el momento preciso en que el Verbo eterno de Dios se reviste de nuestra carne; es el instante sagrado en que se abrazan, ya de manera indisoluble, la divinidad y la humanidad.
El tiempo bendito de Adviento nos invita a contemplar con particular atención este misterio de nuestra unión con Dios. Y la actualización del Sacrificio de Cristo, razón de ser de su Encarnación,  es la ocasión privilegiada para ello.

Antífona de entrada Is 45, 8

Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad la victoria; ábrase la tierra y brote la salvación. 

Oración colecta

Dios todopoderoso, que, según lo anunciaste por el ángel, has querido que tu Hijo se encarnara en el seno de María, la Virgen, escucha nuestras súplicas y haz que sintamos la protección de María los que la proclamamos verdadera Madre de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo. 

Liturgia de la Palabra

Primera lectura

"Es Virgen y Madre. ¿Qué no es?", dice san Efrén, diácono y doctor de la Iglesia, refiriéndose a María, la Mujer por excelencia, siempre presente, implícita o explícitamente -como en este caso- en las profecías mesiánicas.

Mirad, la Virgen está encinta

Lectura del Profeta Isaías 7, 10-14; 8, 10

En aquel tiempo, dijo el Señor a Acaz:
— Pide una señal al Señor tu Dios en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.
Respondió Acaz:
— No la pido, no quiero tentar al Señor.
Entonces dijo Dios:
— Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, sino que cansáis incluso a Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal:
«Mirad: la Virgen está encinta y da a luz un hijo,
y le pone por nombre Emmanuel,
que significa “Dios–con–nosotros”.» 

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 (R.: 8a y 9a)

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R.

«-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea. R.

En lugar de esta lectura con su salmo, puede utilizarse la que figura en el Apéndice (del Misal de la Virgen), núm. 6

Aleluya

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria.

Evangelio

"Hágase en mí según tu palabra". Las humildes palabras de la doncella de Nazaret siguen resonando en la Iglesia cada vez que decimos "sí" a un Dios que no se cansa de salir a nuestro encuentro.

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
— «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
— «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
— «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
— «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo, que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
— «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor.

Oración de los fieles

R. Danos un corazón humilde, Señor.

-Como a María, tu Madre, y para la edificación y extensión de tu Santa Iglesia, te suplicamos...R. 

-Como a San José, a David, Isaías y todos los justos que hicieron de tu Ley una norma de vida, te demandamos...R.

-Para que nos acerquemos con amor al hermano necesitado, por quien Cristo se encarnó, nació, murió, resucitó, y con quien quiere identificarse, te rogamos...R.

-Para que en este santo Adviento, tiempo de esperanza y conversión, seamos instrumento de reconciliación entre quienes están enemistados, te pedimos...R.

-Para que como el arcángel Gabriel e iluminados por él, seamos tus fieles mensajeros, te imploramos...R.

En lugar de este evangelio puede utilizarse el que figura en el Apéndice (del Misal de la Virgen), núm. 17

Liturgia de la Eucaristía

Ofertorio

Como María, en este momento hacemos ofrenda de nosotros mismos a Dios Padre, junto a Cristo, que ha querido revestirse de nuestra humanidad para hacernos herederos de la gloria.

Oración sobre las ofrendas

El Espíritu Santo, que fecundó con su poder el seno de María, santifique, Señor, las ofrendas que te presentamos sobre el altar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio

La bienaventurada Virgen María oyó confiadamente al mensajero celeste

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque la Virgen creyó el anuncio del ángel:
que Cristo, por obra del Espíritu Santo,
iba a hacerse hombre por salvar a los hombres;
y lo llevó en sus purísimas entrañas con amor.
Así, Dios cumplió sus promesas al pueblo de Israel
y colmó de manera insospechada
la esperanza de los otros pueblos.

Por eso,
los ángeles te cantan con júbilo eterno
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:


Santo, Santo, Santo.


Comunión

Cuerpo y Sangre de Cristo, Pan de Vida, Bebida de salvación. Misterio inefable que tuvo su origen en el seno purísimo de María. 
Recibamos el Maná del Cielo que, en la Mesa de la Sagrada Cena, se nos legó como el más precioso testamento y que se perpetúa hasta el final de los tiempos.

Antífona de comunión Is 7, 14

Mirad: la Virgen está encinta y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Dios-con-nosotros.

Oración después de la comunión 

Señor, que los sacramentos que hemos recibido nos otorguen siempre tu misericordia, y, por la encarnación de tu Hijo Jesucristo, salva a los que veneramos fielmente la memoria de su Madre, la Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

Por su Encarnación, Dios Hijo nos ha unido a Sí para siempre. Animados por esta esperanza, vayamos al mundo como testigos del Evangelio de Vida.

2 de agosto, memoria litúrgica de San Eusebio de Vercelli, obispo, y de San Pedro Julián Eymard, presbítero.
Conmemoración de Nuestra Señora de los Ángeles.
Conmemoración de la beata Juana de Aza, madre de Santo Domingo de Guzmán. 
Día de la Porciúncula.
Día sábado, dedicado a la Virgen.