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domingo, 7 de febrero de 2016

Guion: Domingo I de Cuaresma




Ciclo C

En este domingo tiene lugar el rito de la inscripción o elección del nombre de los catecúmenos que serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia Pascual.


Introducción

El pasado miércoles, con el elocuente rito de bendición e imposición de la ceniza, hemos comenzado el santo Tiempo de Cuaresma, cuyo primer domingo estamos por santificar mediante la celebración de la Eucaristía.
Hoy Jesucristo, con la soberanía y el poder de ser el Hijo de Dios y Dios mismo, enfrenta al Maligno, la antigua Serpiente que, desde que el mundo es mundo, trabaja incansablemente por la perdición de las almas. 
Solo unidos al Señor, podremos también nosotros rechazar los engaños del astuto Tentador. Por eso, porque nos sentimos necesitados de la gracia del Redentor, nos hemos reunido aquí para la celebración de los santos Misterios.

En 2016 se añade:

Acojamos la invitación del Santo Padre Francisco de vivir con mayor intensidad la Cuaresma de este Año jubilar, como momento fuerte para celebrar  y experimentar la Misericordia de Dios (Cf. Bula Misericordiae vultus, 17).

El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy.
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Deut. 26, 1-2. 4-10

Toda ofrenda aceptada con beneplácito por Dios en la Antigua Alianza es profecía del Sacrificio pascual de Cristo, Víctima cuya inmolación es la Ofrenda defintiva, la que más agrada a Dios.

Segunda lectura: Rom. 10, 5-13

Solamente la fe en Jesucristo y la consecuente aceptación y vivencia de su Evangelio nos asegura la eterna salvación.

Evangelio: Lc. 4, 1-13

En nuestra peregrinación terrena por los desiertos del mundo, como Jesús, también nosotros somos tentados por Satanás. Pero por la gracia del Señor, salimos airosos. En efecto, únicamente en Cristo encontramos refugio, fortaleza y victoria.


Oración de los fieles

R. Padre, por tu Hijo, líbranos del Maligno.

-Para que la Iglesia, que es oasis en el desierto del mundo, renueve el compromiso de fidelidad a Dios y de amor a la humanidad. Pidámoslo por Jesús, llevado por el Espíritu al desierto. R.

-Para que los pobres del mundo, predilectos del Señor, experimenten la generosidad de los cristianos. Pidámoslo por Jesús, que ayunó cuarenta día y cuarenta noches, y sintió hambre. R.

-Para que quienes sufren tentaciones que ponen en riesgo sus compromisos de estado, encuentren gracia y fortaleza en los sacramentos. Pidámoslo por Jesús, tentado por el Maligno. R.

-Para que los que, consciente o inconscientemente, rinden culto a los ídolos del poder, de la riqueza, del sexo, o de la vanagloria, escuchen la voz del Espíritu Santo en su interior. Pidámoslo por Jesús, el Verbo que reafirmó las palabras de la Escritura: "Adorarás al Señor, tu Dios, y a Él solo rendirás culto". R.

-Para que nosotros, liberados de la dura servidumbre del pecado con la que quiere esclavizarnos el Maligno, que siempre regresa "en el momento oportuno", volvamos el corazón a Dios y rechacemos las obras del mal. Pidámoslo por Jesús, que con poder soberano, desbarata los planes de Satanás. R.


A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Señor, nuestro Dios, escucha la voz de la Iglesia que te invoca en el desierto del mundo; extiéndenos la mano, para que nutridos con el Pan de tu Palabra y fortificados por tu Espíritu, venzamos con el ayuno y la plegaria, las continuas seducciones del Maligno. Por Jesucisto, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Presentemos el pan y el vino que el Señor nos dio y que son primicias del fruto del suelo. Ellas volverán a nosotros no solamente a modo de bendición de Dios como en el Antiguo Testamento, sino que será el mismo Dios de las bendiciones, hecho Hombre, el que se hará presente tras las apariencias de los dones presentados.
 
Se emplea el Prefacio propio: De tentatione Domini.
Puede usarse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación. En efecto, éstas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.


Comunión

Así como el pan material alimenta nuestro cuerpo, la Palabra de Dios, y más todavía, el Cuerpo sacramental de Cristo, nutren nuestra alma y le aseguran un "lugar" en el Paraíso.

Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple. En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

 "Inclínense para recibir la bendición".


Despedida

 Lo hemos escuchado en el salmo:
"Los ángeles del Señor nos llevarán en sus caminos para que nuestros pies no tropiecen con ninguna piedra". 
Confiados en esta promesa, volvemos  a nuestras tareas habituales.


7 de febrero de 2016, domingo V "durante el año".

jueves, 4 de febrero de 2016

Guion: Domingo IX del Tiempo Ordinario


                

  

Ciclo C

Introducción

Una vez más, el día del Señor nos encuentra reunidos en fraternal asamblea. Con la participación en esta Eucaristía cumplimos el tercer mandamiento del Señor: "Santificar las fiestas". 
El sábado era día de observancia en la Antigua Alianza. En la plenitud de los tiempos, los cristianos observamos el domingo, primer día de la semana, día de la nueva creación instaurada por la Resurrección del Hijo de Dios Altísimo, de la que hacemos memoria en cada Misa desde los orígenes de la Iglesia hasta el final de los tiempos.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: I Rey. 8, 41-43

Dios, que es bondadoso y compasivo, no hace acepción de personas y acoge paternalmente las súplicas de todos aquellos que Lo invocan con confianza.

Segunda lectura: Gál. 1, 2. 6-10

O el Evangelio de Jesucristo o las palabras engañosas y aduladoras del mundo. Son las dos opciones que los hombres tienen ante sí. No hay punto medio; no hay verdad híbrida.

Evangelio: Lc. 7, 1-10

Jesucristo, Señor y Autor de la vida es Quien tiene poder para tomarla y restituirla. Mejor aun, para hacer que ella sea eterna para los que creen en Él.


Oración de los fieles

R. Una palabra tuya, bastará para sanarnos, Señor.

-Para que la Iglesia se vea libre de todo riesgo de división y de toda sed de poder. R.

-Para que los cardenales, ilustre "senado" del Papa, en estrecha colaboración con él, y bajo su Suprema Autoridad, defiendan los derechos de la Iglesia, allí donde estos sean conculcados. R.

-Para que los que padecen enfermedades espirituales, físicas o mentales, cuenten con la consoladora bendición del Señor y con el fraternal apoyo de los cristianos. R.

-Para que los países del mundo vuelvan atrás en todas aquellas iniciativas que atenten contra la integridad del Planeta que Dios ha creado para nosotros. R. 

-Para que los difuntos alcancen la plena purificación de sus faltas, último paso hacia la definitiva comunión con Dios. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"En tu Palabra, oh, Padre, manifiestas el poder que nos salva, haz que ella resuene en todas las lenguas y culturas, y que sea voluntariamente acogida por todo hombre como prenda de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

Ofertorio

Nuestra vida, solamente unida a la de Cristo, adquiere su verdadero sentido y se orienta hacia la eternidad. Por eso, la ofrecemos espiritualmente con los dones de pan y vino, para que sea ofrenda junto al Cordero que va a inmolarse.

Comunión

Todo buen padre elige el mejor alimento para su hijo. Por eso, Dios, que es el mejor de los padres, nos da el más sagrado de los alimentos, el del Cuerpo y la Sangre de su mismo Hijo.


Despedida

Dios nos ha alimentado con su Palabra y su Pan. Asumamos el compromiso de invitar a este Banquete a nuestros hermanos más alejados de Dios.



Guion: Domingo VIII del Tiempo Ordinario


S.S. Francisco: Misa en La Habana, Cuba

Ciclo C

Introducción


"Hagan esto en memoria mía".

De domingo en domingo, a lo largo de las generaciones, la Iglesia, obediente al mandato de Cristo, ha congregado en torno al Altar sagrado, a hombres y mujeres, pertenecientes a todos los rincones del globo y a las más diversas culturas.
Muchos altares esparcidos por el Planeta, pero un solo Sacrificio. Infinidad de culturas, pero una sola fe. Millares de hermanos del pasado, presente y futuro, pero un único Cuerpo, que es la Iglesia fundada por Cristo y de la que Él mismo es la Cabeza.
¡Gran Misterio el que celebramos en cada Misa! Aunque nuestro entendimiento no logre abarcarlo, que nuestro corazón sepa acogerlo con gratitud.


Liturgia de la Palabra

Única monición para todas las lecturas: Eclo. 27, 4-7; I Cor. 15, 54-58; Lc. 6, 39-45

Bendita es la Palabra de Dios que la Iglesia nos ofrece en este momento, pero más bendito es el Dios de la Palabra, que por amorosa iniciativa, sale al encuentro de todos sus hijos, y les habla, especialmente en este momento de la Misa.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, corresponden a la Misa con el rito de bautismo, presidida en la Capilla Sixtina por el Sumo Pontífice Francisco el domingo 10 de enero de 2016, en la fiesta del Bautismo del Señor:

R. Escúchanos, Señor.

-Por el Papa Francisco y por todos los pastores del Pueblo santo de Dios: que el Señor haga eficaz la predicación del Evangelio en el corazón de aquellos que aún no conocen a Jesucristo. R.

-Por las familias, constituidas pequeñas iglesias domésticas: que el Señor reavive la gracia sacramental del matrimonio y done la capacidad de educar a los hijos en la fe. R.

-Por los niños que durante este año han recibido o recibirán el don del bautismo: que el Señor los ayude en un futuro próximo a caminar en la novedad de vida y a testimoniar al mundo la verdad. R.

-Por los niños que sufren malos tratos, hambre o enfermedad: que el Señor suscite siempre hombres y mujeres capaces de donarse a aquéllos con incansable caridad y tenaz esperanza. R. 

-Por nosotros reunidos aquí, delante del altar. que el Señor nos haga conscientes de su fiel presencia de Justo Juez y Padre misericordioso que custodia a sus hijos con la fuerza invencible del amor. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"La Palabra que resuena en la Iglesia, oh, Padre, como fuente de sabiduría y norma de vida, nos ayude a comprender y a amar a nuestros hermanos, para que no seamos jueces perversos y presuntuosos, sino  incansables operadores de bondad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Alegrías y tristezas, anhelos e inquietudes. Estos sean hoy nuestra ofrenda a Dios, unida a la de pan y vino. Perseverancia y fortaleza, misericordia y compromiso, sean, a su vez, los dones que pidamos en este Sacrificio.


Comunión

Jesucristo es el Pan de la Misericordia de Dios que fortalece al peregrino, y calma el hambre de paz y eternidad de toda alma.

Despedida

Nos decía el salmo de hoy: "El Señor es justo; en Él no existe la maldad".
Con la confianza puesta en nuestro Dios, volvamos, pues, a nuestras obligaciones diarias.

Guion: Domingo VII del Tiempo Ordinario


Juan Pablo II visita en la cárcel a Alí Agka, su agresor

Ciclo C

Introducción

El Dios de todo consuelo, Padre providente que jamás se desentiende de sus hijos, nos ha invitado nuevamente a la Mesa sagrada, que a la vez es el ara en la que se renueva el Sacrificio de su Hijo, realizado de una vez y para siempre.
Demos gracias a este Padre bendito por concederos el privilegio de ser miembros de la gran familia de la Iglesia, el Hogar en el que nadie se siente solo y donde todos encuentran consuelo, afecto y protección.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: I Sam. 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23

La vida humana, surgida de las manos del Creador, es para Él un don precioso del cual a nadie, por ninguna circunstancia, le es lícito disponer.

Segunda lectura: I Cor. 15, 45-49

En la Persona siempre Divino, y a partir de la Encarnación, también Humana, del Hijo de Dios, nuevo Adán, el hombre terrenal llega a ser hombre espiritual.

Evangelio: Lc. 6, 27-38

Con el mandamiento del amor que no conoce excepciones, nuestro Señor Jesucristo lleva a su perfección la ley mosaica y establece la fraternidad universal en la que no existe acepción de personas.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con algunas adaptaciones, son las empleadas en la Misa papal de la Epifanía del Señor, el 6 de enero de 2016:

R. Vuélvenos tu Rostro, Dios compasivo y misericordioso.

-Oremos por el Sumo Pontífice N y por todos los obispos de la Iglesia.

+El Señor, que los ha constituido pastores de su pueblo, los haga pregoneros valientes y dulces del Evangelio que salva. R.

-Oremos por los legisladores.

+El Señor, que conduce la historia a su verdadero cumplimiento, los oriente en la búsqueda del bien auténtico de las naciones y de toda persona. R.

-Oremos por los emigrantes e itinerantes.

+El Señor, que cuida de todo hombre, mande al Ángel celestial a velar sus pasos y suscite en los hermanos, gestos de acogida y cordialidad. R.

-Oremos por los hombres de cultura y de ciencia.

+El Señor, que se muestra a quien lo busca con sincero corazón, los atraiga con su belleza y los consuele con el don de la verdad. R.

-Oremos por los cristianos.

+El Señor, que los ha engendrado como hijos en el Hijo, los haga verdaderos adoradores de su Nombre y testigos creíbles de su amor. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Padre clementísimo, que en tu Hijo Unigénito, nos revelas el amor gratuito y universal, danos un corazón nuevo, para que seamos capaces de amar incluso a nuestros enemigos, y de bendecir a los que nos han hecho daño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Llevamos al Altar los dones de pan y vino para ofrecer el Sacrificio por el que Dios, como dice el salmo que hemos escuchado, "perdona nuestras culpas, cura nuestras enfermedades, rescata nuestra vida del abismo y nos colma de gracia y de ternura".


Comunión

El Padre Celestial siente ternura por nosotros, y por eso, nos entrega como Alimento la Carne y la Sangre de su Hijo. Este ha sido el Precio de nuestra redención.


Despedida

Confiados en el Señor, que ha prometido el premio de la vida eterna a los que aman a sus enemigos, nos retiramos del templo pidiendo a Dios que nos dé la sabiduría necesaria para llevar a cabo su mandato.

Guion: Domingo V del Tiempo Ordinario


 


Ciclo C
  
Introducción


"Hagan esto en memoria mía".

Desde que el Señor pronunció estas palabras en el venerable atardecer del primer Jueves Santo de la historia, los cristianos de todas las generaciones hemos acogido la exhortación del Señor, como el Testamento más precioso que Él nos legó. Y esto es así porque nadie lega su propia persona en un testamento. Nuestro Señor Jesucristo sí lo hizo. Incomparable Misterio es este, ante el cual los mismos serafines del Cielo se postran en adoración. Y vamos a celebrarlo aquí y ahora. Demos gracias, pues, y adoremos al Dios "tres veces santo", que nos involucra tan íntimamente en su Vida trinitaria.


Liturgia de la Palabra
 
Primera lectura: Is. 6, 1-2a. 3-8

El Señor, cuya santidad proclaman los serafines, purifica el corazón de los elegidos, y los envía en favor de su pueblo.

Segunda lectura: I Cor. 15, 1-11

La gracia de Dios purifica y redime al hombre que confía en Él y que Le abre su corazón.

Evangelio: Lc. 5, 1-11

Remar mar adentro. Es la invitación que, a la luz de las enseñanzas de Jesús, nos dirigió San Juan Pablo II al inicio del tercer milenio (Cf. Carta Apostólica Novo Millennio ineunte). Acojámosla también hoy, y echemos las redes de la esperanza y del amor en los océanos de un mundo cada vez más sediento de Dios.

La siguientes preces, con las necesarias adaptaciones (esto es, añadidos a la invitación de cada prez, a la luz de las lecturas proclamadas), son las de la Misa  de la solemnidad de la Maternidad Divina de María, presidida por el Papa Francisco en la basílica de San Pedro, la mañana del 1° de enero de 2016, en la 49° Jornada Mundial de la Paz:

Queridos hijos y hermanos: en el trascurrir del tiempo, tenemos la certeza de la proximidad misericordiosa de Dios. A Él, confiados, presentemos nuestras súplicas.

R. Socórrenos, Señor; no abandones la obra de tus manos.

-Oremos por la Santa Iglesia de Dios, llamada a remar mar adentro en los mares de la historia.

+El Verbo de Dios hecho carne en el seno de María la custodie en la verdadera fe, la edifique en la caridad y haga de ella instrumento eficaz de santidad y de gracia. R.

-Oremos por la paz entre los pueblos, a los que solo el Señor puede salvar.

+El Príncipe de la paz confunda los planes de guerra, rompa los vínculos del odio y bendiga los esfuerzos de los hombres de buena voluntad. R.

-Oremos por los cristianos que padecen persecución, que imitan a Cristo, perseguido por nuestra causa.

+El Testigo veraz del amor del Padre reavive su fe, los sostenga en la hora de la prueba y convierta el corazón de los perseguidores. R.

-Oremos por las vocaciones de los sacerdotes, llamados a ser pescadores de hombres.

+Que el Sumo y Eterno Sacerdote de los bienes futuros prepare el corazón de los niños y jóvenes a que entreguen sus vidas para la salvación de los hermanos. R.

-Oremos por los peregrinos, enviados, al igual que Isaías, por la voluntad de Dios.

+El Señor Jesús, que vino como Peregrino a la Tierra, los guíe en la búsqueda del Rostro de Dios y transfigure sus vidas con el perdón. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
  
"Dios de infinita grandeza, que confías a nuestros labios impuros y a nuestras frágiles manos la tarea de anunciar a los hombres el Evangelio, sostennos con tu Espíritu, para que tu Palabra, acogida por corazones abiertos y generosos, fructifique en todos los puntos de la Tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

 
Ofertorio


El Señor recibe con agrado toda ofrenda que surge de un corazón puro y noble. Que estos sean nuestros sentimientos ahora que estamos por unirnos espiritualmente al rito de presentación de las ofrendas eucarísticas.


Prefacio

"Santo, Santo Santo, es el Señor del universo", repetiremos también nosotros cuando el sacerdote concluya la recitación (canto) del siguiente Prefacio. Es la incesante aclamación de la Corte celestial, a la que nos unimos de corazón.
 

Comunión

Infinitamente más sagrada que el ascua encendida con la que el serafín purificó los labios del santo profeta Isaías en aras de una misión temporal, es la Eucaristía, Prenda preciosísima de salvación y vida eterna.


Despedida

"Aquí estoy. Mándame". Imitemos la predisposición del profeta, al concluir esta celebración.


1° de febrero de 2016, lunes de la cuarta semana del Tiempo Ordinario.

 

martes, 2 de febrero de 2016

Abre tus brazos, México. Te visita el Vicario del Redentor (II)




 Hace casi cuatro años, la República de México fue honrada con la Visita de Su Santidad Benedicto XVI, el cual, tras las huellas de su santo Predecesor Juan Pablo II, quiso bendecir la tierra guadalupana con su presencia como Vicario de Cristo. En esa ocasión, publiqué una entrada con este mismo título, a la que remito, en la que compartí una reflexión sobre el impacto de cualquier Visita papal, sobre todo en México, impacto que quizás no atraiga tanto a los medios masivos de comunicación como las protestas marginales -siempre menores- de aquí o de allí, suscitadas contra eventos papales de esta naturaleza, a causa de la ignorancia, el ateísmo o el desprecio por la Iglesia Católica.

Hoy, una vez más, México, "siempre fiel", como fue bautizado en tiempos de Juan Pablo II, se prepara para recibir al Vicario de Cristo, esta vez en la persona humilde y a la vez grandiosa del Papa Francisco. Gran don de Dios para el pueblo mexicano, fruto del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

Como un modo de adhesión a esta nueva bendición que Dios derrama sobre este país entrañablemente mariano, comparto con ustedes el himno oficial comentado, que -junto a los demás, preparados por cada estado en que estará el Pontífice- se va a escuchar durante los días de la Visita, entre el 12 y el 17 de febrero:


"Francisco es"

Ha llegado desde lejos
a renovar la Iglesia entera.
Ha llegado a iluminar
como hace el sol en primavera.

"Todos fueron a buscarlo
al fin del mundo", dijo él.
Con sencillez en sus palabras
suplicó nuestra oración.

Estribillo:

Francisco es, Francisco es,
el nombre que eligió, 
para ser nuestro Pastor.
Francisco es, Francisco es,
humilde Siervo del Señor;
nueva esperanza nos alegra el corazón.

Ha llegado desde lejos
y asignado Pescador;
su mirada es el reflejo 
de una vida con amor.

Buscando misericordia
dentro de tu corazón,
Misionero de la paz,
del amor y del perdón.

Estribillo:

Misionero es, Francisco es,
el nombre que eligió,
para ser nuestro Pastor.
Misionero es, Francisco es,
humilde Siervo del Señor;
nueva esperanza nos alegra el corazón.

Francisco es, Francisco es
Misionero de la paz,
del amor y del perdón.
Francisco ven, Francisco ven,
a renovar la fe cristiana,
nuestra Iglesia, nuestro hogar.

Francisco ven, Francisco ven.
Misionero de la paz y del amor,
Misionero de la Misericordia.
¡Francisco! (cinco veces)
Misionero de la Misericordia.


Comentario

El estribillo, primero resalta el hecho no poco significativo del nombre elegido por el Santo Padre, hecho que insinúa el título de la canción, y que la última estrofa osa repetir cinco veces. Recurre, además, a la tradicional denominación de los Pontífices Romanos: "Siervo del Señor" ("Siervo de los siervos del Señor"), que es la del mismo Cristo, como lo expresa tan claramente el Libro de Isaías.

Esta estrofa del estribillo, que menciona dos veces el nombre "Francisco", al repetirse, cambia la primera por la palabra "Misionero", realizando una sugestiva identificación entre los dos vocablos: "Francisco" es sinónimo, por así decirlo, de "Misionero".

Ambas estrofas del estribillo se concluyen con la manifestación de la "alegría" y la "esperanza" que nos suscita ser el rebaño de un "Pastor" como Francisco.

Habiéndonos referido al estribillo, reflexionemos ahora sobre el resto de las estrofas:

La primera se refiere al origen lejano del Sumo Pontífice con respecto a Roma, tema al que el mismo Papa hizo alusión el día de su elección desde la Logia de las Bendiciones en la Basílica de San Pedro. Se trata del primer Papa del Nuevo Mundo, el primero que se llama Francisco y el primer jesuita.

El hecho de que haya venido "a iluminar como el sol" es un metáfora que describe muy logradamente al Sucesor de Pedro, quien al ser Vicario de Cristo es enviado por el Señor -y como Él-, que es el Sol de justicia, a iluminar a los hombres con el esplendor de la verdad.

La segunda estrofa retoma la idea del origen "lejano" del Papa y pone de relieve su humildad, evocando el pedido público que hizo de que rezásemos por él el mismo día de su elección.

La tercera estrofa, vuelve a reiterar la idea de que llegó "desde lejos", y le llama "Pescador", evocando la figura de Pedro, el primer Papa. La metáfora de la mirada, como reflejo de la vida, también tiene reminiscencias bíblicas. Describe la fidelísima trayectoria del Papa Bergoglio.

La cuarta estrofa se refiere a la "misericordia", nota característica del Pontificado de Francisco, que realiza su Visita pastoral a México precisamente en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia que él mismo convocó. Paz, amor y perdón son las virtudes que Francisco tiene, y con las que ilumina.

La quinta estrofa retoma la oración gramatical del estribillo: "Francisco es", y cambia inmediatamente el verbo "es" por el verbo "ven", añadiendo el pedido de que renueve la fe, la Iglesia, el hogar.

La quinta estrofa intensifica el pedido "ven" y enfatiza la caracterización de Francisco como "Misionero de Misericordia, paz y amor". 



2 de febrero de 2016, fiesta de la Presentación del Señor. (Entrada dedicada a la Sagrada Familia y a los santos profetas Simeón y Ana).
Jornada Mundial de la Vida Consagrada.
Clausura del Año de la Vida Consagrada.

Guion: Domingo V de Cuaresma




Ciclo B

Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, consultar aquí.

Introducción 

Hoy es el Domingo V de Cuaresma. Antiguamente se llamaba "de Pasión", denominación que en la actualidad recibe el próximo Domingo, llamado también "de Ramos", que da inicio a la Semana Santa. Sin embargo, la liturgia de hoy conserva algunos matices de la antigüedad, y es toda ella un anuncio de la inminente Pasión y glorificación del Cordero, actualizadas en cada Misa.


El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy. 
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Jer. 31, 31-34

Dios compasivo y misericordioso promete realizar una nueva y definitiva Alianza con su pueblo, expresión de una cercanía nunca antes vista. 

Segunda lectura: Heb. 5, 7-9 

Cristo, "causa de salvación eterna para los que Le obedecen", sigue intercediendo por nosotros ante el Padre hasta el final de los tiempos.

Evangelio: Jn. 12, 20-33

Jesús es ell grano de trigo que cae n tierra y muere para dar fruto abundante. Luego de la cosecha, se convierte en Alimento celestial que fortalece al hombre peregrino, y es para él, prenda de vida eterna.


Oración de los fieles

R. Señor, escucha y ten piedad

-Por la Iglesia, que luego de haber realizado los ejercicios cuaresmales, se prepara para celebrar, a partir del próximo domingo, el Misterio Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, para que pueda vivir y hacer vivir al mundo con intensidad la Semana más importante del año. R.

-Por el Santo Padre N, que presidirá esas celebraciones en la Ciudad Eterna, para que por la gracia del Espíritu, con su ejemplo y con sus palabras, pueda conmover aun a los corazones más endurecidos. R. 

-Por los que no se reconocen pecadores, o bien, relativizan o justifican sus faltas, para que movidos por la práctica cuaresmal de la Iglesia, puedan acercarse al sacramento de la Confesión, y vivir así la alegría de la reconciliación consigo mismos, con sus hermanos y con Dios. R.

-Por los hermanos judíos, primeros destinatarios del don anuncio de la redención, para que acojan la salvación que Dios les ofrece en la Persona de Jesucristo, el Mesías de las promesas. R.

-Por nosotros,para que en estos días de gracia, revaloremos e intensifiquemos las antiguas y nuevas prácticas de piedad aprobadas por la Iglesia, pero siendo conscientes de que nada es más importante que una fervorosa participación en las celebraciones litúrgicas de esos mismos días, y el ejercicio de la caridad fraterna. R.
 
A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:


"Escucha, Padre, el clamor de tu Hijo, que para establecer la Nueva y Eterna Alianza, se ha hecho obediente hasta la muerte en la Cruz; haz que en las pruebas de la vida participemos íntimamente en su Pasión redentora, para experimentar la fecundidad del grano que muere, y ser acogidos en tu Mesa del Reino de los Cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".



Se usa cualquiera de los Prefacios cuaresmales*.

Puede usarse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación, con el Prefacio elegido más arriba*. En efecto, éstas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.

Comunión

La Eucaristía es Jesucristo, el Trigo bendito de los graneros del Cielo, triturado por la mano del hombre, acogido en el seno de la tierra y resurgido para siempre como Alimento de Vida nueva.
Unidos a Él, la muerte no tiene poder sobre nosotros.


Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple.
En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".

Despedida

Habiendo celebrado los Sagrados Misterios, pidamos ser como el grano de trigo, para que muertos con Cristo al pecado, resucitemos como Él a la Vida eterna.

16 de marzo, lunes de la quinta semana de Cuaresma.
Inicio del triduo a al santo Patriarca José de Nazaret, patrono de este blog.
En Argentina, conmemoración del beato José Gabriel del Rosario Brochero, presbítero.


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