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lunes, 27 de julio de 2015

Guion: Domingo XVIII del Tiempo Ordinario


 


Introducción

Hermanos, bendigamos al Señor por esta oportunidad de unirnos a las generaciones que nos precedieron, en la celebración del único Sacrificio Pascual de Cristo. Esto nos hermana en el tiempo y el espacio y nos hace directos beneficiarios de los frutos salvíficos de la Pasión redentora.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Éx. 16, 2-4. 12-15

A lo largo de las generaciones, a las protestas y desconfianza de sus hijos, Dios responde con la delicadeza de su paternidad siempre fiel.

Salmo 77, 3-4bc. 23-25. 54

El salmo que nos propone la liturgia de hoy canta al Dios de los portentos, que alimenta a sus hijos  en el exilio.

Segunda lectura: Ef. 4, 17. 20-24

"Revestirse del hombre nuevo", para el cristiano, es dejar de lado todo aquello que se oponga a lo que Jesús, el Divino Maestro,nos ha enseñado con su vida y palabras.

 Evangelio: Jn. 6, 24-35

En la siguiente página evangélica, Jesús se refiere a dos clases de alimentos que necesitamos: el terrenal que vigoriza nuestro cuerpo; y el celestial, de una importancia infinitamente mayor, pues es la misma Carne y Sangre del Señor, que nutre nuestra alma, y es prenda y anticipo de la eternidad.


Oración de los fieles

R. Señor, danos siempre el Pan del Cielo

-De la Eucaristía la Iglesia recibe su fuerza, su legitimidad y su razón de ser, por eso te rogamos...R.

-En la Eucaristía, el Papa ve confirmada su misión de pastor universal y de Siervo de los siervos de Dios, por eso te suplicamos...R.

-Con la Eucaristía los enfermos reciben consuelo y salud, los pobres y excluidos se sienten dignificados, y los que están solos se sienten amados y acompañados, por eso te pedimos...R.

-Por la Eucaristía de la que participaron en vida, y por la que en sufragio suyo se celebra ahora, los difuntos alcanzan la eterna felicidad, por eso te imploramos...R.

-La Eucaristía debe ser el centro de toda nuestra vida espiritual y nos ha de impulsar a una vivencia cada vez más profunda del Evangelio, por eso te decimos...R.

A continuación, se propone como oración conclusiva de las preces una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, que has confiado a la labor del hombre los innumerables recursos de la creación, haz que jamás falte el pan en la mesa de ninguno de tus fieles, y suscita en nosotros el deseo de tu Palabra, para que podamos saciar el hambre de verdad que has puesto en nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

El mismo Señor "que abrió las compuertas del Cielo" y alimentó a su Pueblo con el maná, es el que ha hecho brotar de la tierra que nos dio, los frutos con los que hemos elaborado el pan y el vino que estamos por llevar al Altar.

Es oportuno emplear alguno de los Prefacios de la Santísima Eucaristía, a la luz de las lecturas de hoy.


Comunión

"Danos hoy nuestro pan de cada día", acabamos de pedir al Señor en la Oración principal del cristiano, compuesta por el mismo Jesucristo.
Nor referimos al alimento material, necesario para subsistir, y sobre todo, al espiritual, que es la Carne y la Sangre del Hijo de Dios, "antídoto de inmortalidad".


Despedida

Nos hemos alimentado, no con el pan que comieron nuestros padres y murieron, sino con el Manjar celeste que nos asegura una morada en la eternidad.


27 de julio de 2015, conmemoración del médico San Pantaleón, mártir. Entrada dedicada a él.




Misas de la Virgen XXXV (Tiempo Ordinario XVII): "La Virgen María, Amparo de la fe"


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Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

Hace un año, en la misma memoria litúrgica de los santos Joaquín y Ana, padres de la Santísima Virgen, publiqué en este blog el primero de los cuarenta y seis formularios del ejemplar oficial "Misas de la Virgen", de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Desde entonces, siempre en una festividad mariana, he ido publicando en orden correlativo cada formulario, y -Dios mediante- seguiré haciéndolo hasta llegar al último.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

La Santísima Virgen es la mujer insigne por su fe, la discípula que en cierto modo recopila en su persona y reverbera los elementos principales de la enseñanza cristiana (cf. LO 65), Madre que sostiene y protege la fe de sus hijos.
Mujer insigne por su fe: Isabel, la madre del Precursor, la proclamó dichosa porque había creído en el mensaje divino (cf. Lc 1, 45); por la fe concibió al Hijo de Dios; apoyada en la fe siguió a Jesús y soportó su Muerte junto a la Cruz; movida por la fe creyó que Él resucitaría y esperó la venida de la Promesa del Padre.
Discípula que recopila en sí los dogmas de la fe: la Santísima Virgen, «habiendo entrado íntimamente en la historia de la salvación, en cierta manera une y refleja en sí las más grandes exigencias de la fe», como enseña el Concilio Vaticano II (LG 65); su Concepción Inmaculada demuestra la libertad y munificencia de Dios al elegir los instrumentos de salvación y de gracia (el sustantivo abstracto "munificencia" evoca aquí el adjetivo superlativo latino munificentissimus, que seguido del sustantivo propio Deus, da nombre a la Constitución Apostólica del venerable Papa Pío XII, del 1° de noviembre del Año Santo 1950, en la que se proclama el dogma de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María en cuerpo y alma al Cielo); su consentimiento en la obra de la Encarnación salvadora manifiesta el sentido y la eficacia de la cooperación del hombre en el designio divino de salvación; su parto virginal hace patente que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre; su vida santa y su condición -ya que fue virgen, esposa, madre- esbozan los rasgos de la Iglesia; su Asunción al cielo es figura anticipada de la gloria futura del hombre.
Madre que sostiene la fe de sus hijos: Santa María, que reina gloriosa en el Cielo, actúa misteriosamente en la Tierra, mostrando a sus hijos el camino de la verdad. Por esto, ha sucedido muchas veces que aquellos fieles que nunca han dejado de amar y dar culto a la Madre de Cristo, a pesar de encontrarse privados de todo auxilio espiritual, han conservado íntegra la fe.
Por esto, la gloriosa Madre de Dios, que destruye las herejías, que conculca la fuerza del error, que desenmascara la falacia de los ídolos (cf. Himno Akathistos, vv. 111-112: ed. O. O. Meersseman, Der Hymnos Akathistos im Abendland, vol. 1, Universitätsverlag, Friburgo [Suiza], 1958, p. 114), ya desde tiempos antiguos ha sido invocada por el pueblo cristiano como «amparo de nuestra fe» (Prefacio).
Esta Misa, en la que pedimos ser «firmes en la fe» (Oración sobre las ofrendas), «fortaleza en la fe» (Oración colecta) y «vivir según el camino de la fe en la tierra» (Oración después de la comunión), reproduce en gran parte el formulario que lleva por título «Nuestra Señora del Pilar» (cf. Misal Romano reformado por mandato del Concilio Vaticano II ... Edición típica aprobada por la Conferencia episcopal española, Coeditores Litúrgicos, Madrid 1978, pp. 659-660).


Introducción

La fe dos veces milenaria de los apóstoles, que recoge lo más puro de la tradición judía en la cual hunde sus raíces, nos ha convocado en este lugar sagrado para revivir sacramentalmente el Sacrificio de Cristo en la Cruz. Una fe que ha sido tantas veces contestada y hasta combatida por los intereses de los no creyentes y también de los que creen, se confiesen o no cristianos. 
La Santísima Virgen juega un papel único en la defensa y preservación de esta fe. Gracias a María, Virgo fidelis, Cofre precioso de Dios, la fe de la Iglesia, "que nos gloriamos de profesar" (Cf. fórmula conclusiva del Rito de Renovación de promesas bautismales), se mantiene pura e incontaminada a lo largo de los siglos, y en toda la extensión de la Tierra. Por eso, la Santísima Virgen es llamada "Amparo" de los creyentes. En su cálido regazo se congregan todos aquellos que quieren alimentarse con la leche materna de las verdades del Evangelio, antídoto contra los venenos de las diferentes ideologías.

Antífona de entrada Cf. Sb 18, 3; Ex 13, 21-22

Tú, Virgen María, eres como la columna luminosa que de día y de noche guiaba al pueblo en el desierto, para enseñarle el camino.

O bien:

Gloriosa Madre de Cristo, tú has creído que el Hijo, a quien concebiste creyendo, muerto por nosotros, había de resucitar. ¡Oh, piadosa!, tú eres para la Iglesia, fortaleza de la fe.


Oración colecta

La Santísima Virgen es el "Amparo" en el cual nos refugiamos para que maduren en nosotros las virtudes teologales.

Dios todopoderoso y eterno, que en la gloriosa Madre de tu Hijo has concedido un amparo celestial a cuantos la invocan, concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

"Para combatir, muy tierna; para niña, muy armada". (Sor Juana Inés de la Cruz, Villancico II; Himno de Vísperas de la Liturgia de las Horas, en la memoria litúrgica de la Realeza de María -22/08-). 
Con estas palabras, la Iglesia describe una de las "hermosas contradicciones" que caracterizan a María, de la que fue figura Judit, heroína del Antiguo Testamento.

Has aniquilado a los enemigos de tu pueblo

Lectura del libro de Judit 13, 14. 17-20

En aquellos días, Judit dijo al pueblo gritando:
-«¡Alabad a Dios, alabadlo! Alabad a Dios, que no ha retirado su misericordia de la casa de Israel; que por mi mano ha dado muerte al enemigo esta misma noche.»
Todos se quedaron asombrados y, postrándose en adoración a Dios, dijeron a una voz:
-«Bendito eres, Dios nuestro, que has aniquilado hoy a los enemigos de tu pueblo.»
Y Ozías dijo a Judit:
-«Que el Altísimo te bendiga, hija, más que a todas las mujeres de la tierra. Bendito el Señor, creador del cielo y tierra, que enderezó tu golpe contra la cabeza del general enemigo. Los que recuerden esta hazaña de Dios jamás perderán la confianza que tú inspiras. Que el Señor te engrandezca siempre y te dé prosperidad, porque no dudaste en exponer tu vida, ante la humillación de nuestra raza, sino que vengaste nuestra ruina, procediendo con rectitud en presencia de nuestro Dios.»
Todos aclamaron:
-«¡Así sea, así sea!»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 26, 1.3.4.5

María es la Tienda de refugio que Dios ha edificado para protección de sus hijos "en el día del peligro".

R. Tú eres mi auxilio, Dios de mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación;
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida;
¿quién me hará temblar? R.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo. R.

Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca. R.

Aleluya

Afianzó mis pies sobre la roca y me puso en la boca un cántico nuevo.


Evangelio

La figura retórica del polisíndeton, usada a continuación, enfatiza la unicidad absoluta de la Madre de Dios respecto de todas las demás criaturas:

Nadie ni en el pasado, ni en el presente ni en el futuro, habrá escuchado ni puesto en práctica jamás la Palabra de Dios, como lo hizo María.

Dichoso el vientre que te llevó

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 27-28.

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo:
— ¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron! Pero él repuso:
— Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

La súplica subsiguiente * está inspirada en la primera lectura de esta Misa:

R. Señor, que jamás perdamos la confianza que nos inspira María.*

-Para que como Iglesia, no temamos los ardides del Maligno, que intenta inocular ideologías dañinas en nuestra fe. R.

-Para que confiemos en que, bajo el amparo de la Madre Celestial, y en comunión de fe y amor con el Papa y los obispos, el odio y la división no tendrán lugar entre nosotros. R.

-Para que nuestra súplica a María en favor de los que se han apartado de la fe, esté siempre acompañada de un testimonio coherente. R.

-Para que el amor de María, infinito e incondicional por ser Madre, conmueva los corazones de los pecadores más obstinados y los de aquellos hermanos que explícita o implícitamente han "bebido" de otras confesiones religiosas, cierta antipatía hacia la Santísima Virgen. R.

-Para que se acreciente nuestra oración a María por la glorificación de las Almas del Purgatorio, de las que ella es patrona en su advocación de "Nuestra Señora del Carmen". R.


Ofertorio

Mientras permanezcamos en la Tierra, al amparo de María, seguiremos trabajando la tierra para que produzca estos frutos de pan y vino, sin los cuales, no podría haber Eucaristía.


Oración sobre las ofrendas

Dios todopoderoso y eterno, que hiciste brillar sobre nosotros la luz de la fe, haz que los dones que ahora te presentamos y las súplicas que te dirigimos nos consigan, por intercesión de la santa Madre del Redentor, permanecer firmes en la fe y generosos en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

Santa María, esperanza de los fieles y amparo de la fe

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por todas las grandes maravillas de amor y de gracia
que has realizado misericordiosamente
en la Virgen, Madre de tu Hijo.

Ella, concebida sin pecado,
no fue contaminada por la corrupción del sepulcro;
pues, siendo intacta en su virginidad,
fue constituida tálamo precioso
del cual salió Cristo,
luz de las gentes y esposo de la Iglesia:
gloriosa en su Descendencia,
es esperanza de los fieles
y amparo de nuestra fe.

Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo,
así nosotros en la tierra te aclamamos,
diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo.


 Comunión

Alimentémonos ahora de Cristo, el Dios hecho Pan. Que María custodie en nosotros el don de la fe y nos conceda un corazón puro y humilde para que la gracia de este Sacramento pueda obrar plenamente en nosotros.

Antífona de comunión Lc 1, 48

Me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.


Oración después de la comunión

Oh, Dios, que de modo maravilloso multiplicas tu presencia en medio de nosotros, al darte gracias por este sacramento con que nos has alimentado, te rogamos nos concedas, por intercesión de santa María Virgen, vivir según el camino de la fe en la Tierra y llegar a contemplarte eternamente en el Cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Despedida

Los que caminamos al amparo de María, no debemos tener miedo de ser ante un mundo hostil, testigos del amor providente de Dios.

26 de julio, memoria litúrgica de los santos Joaquín y Ana, padres de la Santísima Virgen María. Entrada dedicada a estos excelsos Padres y a su benditísima hija.


viernes, 24 de julio de 2015

Misas de la Virgen XXXIV (Tiempo Ordinario XVI): "La Virgen María, Causa de nuestra alegría"




Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO


Cristo Jesús, que vino al mundo para traer a los hombres la paz y la alegría (cf. Jn 15, 11; 17, 13), al nacer llenó de alegría a unos humildes pastores (cf. Lc 2, 10), al resucitar de entre los muertos alegró a los discípulos (cf. Jn 20, 20; Lc 24, 41), al subir al cielo dejó a los apóstoles en un estado de gran alegría (cf. Lc 24, 52); sentado a la derecha del Padre envió sobre la Iglesia naciente el Espíritu de caridad y de alegría (cf. Ga 5, 22).
La Iglesia esposa puso siempre su alegría en Cristo Esposo y lo ha amado con una alegría cada vez más intensa. Cuando Jesús vino a nosotros por medio de María, la Iglesia fue comprendiendo gradualmente que la Santísima Virgen, por su cooperación en la Encarnación del Verbo, es la causa, origen y fuente de tanta alegría; además, ha experimentado que la tristeza que Eva, por su desobediencia, había introducido en el mundo, María, por su obediencia, la había convertido en alegría; de ahí que empezara a venerarla con el título de «Causa de nuestra alegría». El culto a Santa María Virgen bajo este título se propagó principalmente en Francia y Canadá (Notre Dame de Liesse).
El formulario recuerda los acontecimientos de salvación que Dios ha realizado por Cristo en el Espíritu Santo, y que fueron causa de alegría para la Santísima Virgen, para la Iglesia y para el género humano. Se celebra principalmente:
- la elección de Santa María, que desde la eternidad «ha encontrado gracia ante Dios» (Antífona de entrada, cf. Lc 1, 30) Y fue elegida por Él como morada divina («yo vengo a habitar dentro de ti» [1ª Lectura, Za 2, 14]), «ciudad de Dios» a la que «el correr de las acequias alegra» (Antífona de comunión, Sal 45 [46], 5); por esto, en cuanto ciudad-esposa, ha sido vestida de «un traje de gala» y envuelta «en un manto de triunfo» (cf. 1ª Lectura [o bien], Is 61, 10). De ahí que en la Misa resuenan con frecuencia expresiones de alegría: «Alégrate, Virgen María» (Antífona de entrada, cf. Lc 1, 28); «Alégrate y goza, hija de Sión» (1ª Lectura, Za 2, 14); «Dios te salve, ... / alegría del género humano» (Aleluya);
- el nacimiento de la Santísima Virgen, que «anunció la alegría a todo el mundo» (Prefacio);
- la Visita de María a Isabel, en la cual la Santísima Virgen profirió un cántico de alabanza y de júbilo (cf. Salmo responsorial Lc 1, 46-48. 49-50. 53-54) Y el niño saltó de alegría en el vientre de su madre (cf. Evangelio, Lc 1, 39-47) por la venida del Salvador;
- el Nacimiento del Señor, ya que Dios, «por la Encarnación de (su) Hijo, / (ha) llenado el mundo de alegría» (Oración colecta); en efecto, el parto de María «manifestó la luz gozosa» (Prefacio) y nos trajo «la salvación y el gozo» (Aleluya);
- la Resurrección de Cristo: suplicamos a Dios que «por la fuerza salvadora de su Resurrección / merezcamos llegar a las alegrías eternas» (Oración después de la comunión);
- la Asunción de Santa María, ya que «su tránsito glorioso / la llevó a los cielos, / donde nos espera, ... / hasta que podamos alegrarnos con ella, / contemplando (a Dios) para siempre» (Prefacio).


Introducción

La Santísima Virgen en su Hijo Jesucristo, nos ama a todos como hijos. Al engendrar y dar a luz al Salvador, ella misma se convirtió en "Causa de nuestra alegría". Justamente bajo este título queremos honrarla en la Santa Misa de hoy. De hecho, la Madre del Señor sintió cómo su alma santísima se estremecía de gozo en Dios, su Salvador, porque Él había mirado la humillación de su servidora.  El Mesías, a Quien el Espíritu quiso revestir de nuestra humanidad en el seno de la Virgen Madre, es la Alegría plena en persona. La humilde Doncella de Nazaret Lo albergó en su seno impecable, lo hizo nacer como Hombre verdadero, Lo alimentó con su propio ser, cuidó de Él, y al pie de la Cruz Lo ofreció con inefable generosidad al Padre para nuestra salvación. Por eso la llamamos Causa nostrae laetitiae.
La vida y el destino definitivo de la Madre, por su íntima participación en estos misterios, está indisolublemente entretejida con la del Hijo. Y es lo que celebramos en cada Misa.


Antífona de entrada Cf. Lc 1, 28. 30-31

Alégrate, Virgen María; has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.


Oración colecta

Oh, Dios, que, por la encarnación de tu Hijo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, a los que veneramos a su Madre, causa de nuestra alegría, permanecer siempre en el camino de tus mandamientos, para que nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

María es la Hija de Sión, que porta en su seno al Mesías de Dios, y por ello es mensajera de alegría y esperanza.

Alégrate, hija de Sión, que yo vengo

Lectura del Profeta Zacarías 2, 10-13.

¡Alégrate y goza, hija de Sión!,
que yo vengo a habitar dentro de ti
—oráculo del Señor—.
Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos,
y serán pueblo mío.
Habitaré en medio de ti,
y comprenderás que el Señor de los Ejércitos
me ha enviado a ti.
El Señor tomará posesión de Judá
sobre la tierra santa
y elegirá de nuevo a Jerusalén.
¡Calle toda carne ante el Señor,
cuando se levanta de su santa morada!

Palabra de Dios.

O bien:

María es la tierra fecunda de la que ha brotado para nosotros el Fruto bendito de la redención.

Desbordo de gozo con el Señor

Lectura del Profeta Isaías 61, 9-11.

Su estirpe será célebre entre las naciones,
y sus vástagos, entre los pueblos.
Los que los vean reconocerán
que son la estirpe que bendijo el Señor.
Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone la corona
o novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos ante todos los pueblos.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial Lc 1, 46-48. 49-50. 53-54 (R.: Is 61, 10b)

R. Me alegro con mi Dios.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.
Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones. R.

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación. R.

A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia. R.


Aleluya Cf. Lc 1, 28

Dios te salve, María, alegría del género humano, que con tu parto virginal nos diste la salvación y el gozo.

Evangelio

María emprende el camino con prontitud. Su llegada a casa de Isabel trae el gozo por la presencia del Mesías y el Don del Espíritu. (De la liturgia de la solemnidad de la Virgen del Rosario del Milagro, patrona de la arquidiócesis de Córdoba, en Argentina).

Dichosa tú, que has creído

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-47.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:
— ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
María dijo:
— Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Palabra del Señor.

O bien:

"Permanecer en el amor de Jesús", a ejemplo de María, es garantía de que nuestra alegría "llegue a su plenitud".

Mi alegría está en vosotros

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 9-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
— Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

R. Te lo pedimos por María, Causa de nuestra alegría.

-Para que la Iglesia sepa anunciarr con santa alegría el Evangelio de Cristo. R.

-Para que el Papa y los demás obispos vivan en la alegría de la comunión fraterna que se enriquece con la diversidad. R.

-Para que los que son perseguidos a causa del Evangelio puedan ver el cumplimiento de las Escrituras que prometen que la tristeza se convertirá en alegría. R.

-Para que los que están desalentados experimenten el gozo y la seguridad de sentir a María como la Madre fiel que nunca abandona a sus hijos. R.

-Para que los jóvenes no se dejen seducir por las alegrías ficticias y efímeras de una sociedad que rinde culto al libertinaje, al materialismo y a la vanagloria. R.

-Para que los difuntos alcancen el galardón de la eterna alegría. R.


Oración sobre las ofrendas

La antítesis entre los gozos terrenos y los eternos de los que los primeros son anticipo, es recurrente en la liturgia. 

Recibe, Señor, los dones de tu Iglesia exultante de gozo, y a quienes has dado todos los bienes en Cristo salvador, nacido de la Virgen inmaculada, concédenos también participar del gozo eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

El siguiente Prefacio menciona los principales misterios de la vida de la Madre, aunque omite el de su Inmaculada Concepción que acaba de ser mencionado en la precedente Oración sobre las ofrendas:

La vida de la Virgen, Causa de nuestra alegría

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias,
Padre santo,
siempre y en todo lugar,
y proclamar tu grandeza
en esta memoria de la Virgen María, tu hija amada.

Su nacimiento dichoso
anunció la alegría a todo el mundo;
su maternidad virginal
manifestó la Luz gozosa;
su vida humilde
ilumina a toda la Iglesia;
y su tránsito glorioso
la llevó a los cielos,
donde nos espera, como hermana y madre,
hasta que podamos alegrarnos con ella,
contemplándote para siempre.

Por eso,
unidos a los coros angélicos,
te aclamamos llenos de alegría:

Santo, Santo Santo.


Comunión

Al recibir a continuación a Jesús Eucaristía, pidamos, por intercesión de su Santa Madre, la auténtica alegría cristiana, que es fruto del Espíritu Santo.

Antífona de comunión Sal 45 (46), 5

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada.

O bien: Lc 1, 48-49

Me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, confírmanos en la fe de estos misterios que hemos celebrado, y pues confesamos a tu Hijo Jesucristo, nacido de la Virgen, Dios y hombre verdadero, te rogamos que por la fuerza salvadora de su resurrección merezcamos llegar a las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Despedida

Hemos recibido a Jesús, Alegría eterna de nuestras almas. Que la Virgen Santa, Causa de nuestra alegría, nos enseñe cómo agradarle cada día más, para alcanzar la eterna felicidad del Cielo.


16 de julio de 2015, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo. Entrada dedicada a ella.

lunes, 20 de julio de 2015

Guion: Domingo XVII del Tiempo Ordinario





Introducción

Dice San Josemaría Escrivá de Balaguer:

"En la Misa, en esta Misa que ahora celebramos, interviene de modo especial la Trinidad Santísima. Corresponder a tanto amor exige de nosotros una total entrega del cuerpo y del alma. Oímos a Dios, Le hablamos, Lo vemos, Lo gustamos. Y cuando las palabras no son suficientes, cantamos, animando nuestra lengua a que proclame, en presencia de toda la humanidad, las grandezas del Señor. Vivir la Santa Misa es permanecer en oración continua; convencernos de que, para cada uno de nosotros es este un encuentro personal con Dios: adoramos, labamos, pedimos, damos gracias, reparamos por nuestros pecados, nos purificamos, nos sentimos una sola cosa en Cristo con todos los cristianos". (Es Cristo que pasa, 87-88).
Las palabras del santo fundador del Opus Dei nos iluminen para vivir más intensamente esta Eucaristía dominical.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: II Rey. 4, 42-44

El santo profeta Eliseo nos enseña que el abandono total a la Providencia de Dios hace posible las cosas imposibles.

Segunda lectura: Ef. 4, 1-6

La exhortación de Pablo a la unidad es hoy de mayor actualidad que nunca. Es el deseo que el mismo Señor expresó durante la Última Cena, y que nuestros pecados siguen retrasando.

Evangelio: Jn. 6, 1-15

El milagro de la multiplicación de los panes y de los peces es figura y anticipo de otro mucho más grande: el de la Eucaristía, que no dejará de saciar a las generaciones hasta el final de los tiempos.

Oración de los fieles

R. Padre Bueno, te necesitamos.

-Porque la engañosa voz de falsos pastores y los oscuros nubarrones de diversas ideologías se ciernen amenazantes sobre la Barca de Pedro. R.

-Porque sin tu ayuda no es posible la plena unidad de los cristianos, gran anhelo de tu Hijo. R.

-Porque nuestra fe tambalea. R.

-Porque nada del mundo ha podido saciar nuestra hambre de eternidad y solo Tú puedes darnos el alimento del cuerpo, y, lo que es mejor aun, el del alma, que es la Carne y la Sangre de tu mismo Hijo. R.

-Porque el amor propio nos lleva a pretender elaborar una religión a nuestra propia medida. R. 

-Porque nos sentimos esclavos de nuestros propios vicios. R.

-Porque los difuntos dependen de nuestra oración por ellos. R.


A continuación, se propone como oración conclusiva de las preces una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

 "Oh, Padre, que en la Pascua dominical, nos llamas a compartir el Pan Vivo bajado del Cielo, ayúdanos a esperar de la caridad de Cristo también el alimento terrenal, para que sea saciada toda hambre del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Ayer, panes y peces, para saciar a una multitud que volvería a tener hambre. Hoy, pan y vino, para la confección del Sacramento que saciará el hambre espiritual de los fieles hasta que el Señor vuelva como Juez.


Comunión

El mismo Jesús que multiplicó los panes y los peces y apagó el hambre de la muchedumbre, es el que hoy se distribuye como Alimento bajo las apariencias del pan y el vino, para saciar nuestra hambre y sed de Dios.


Despedida

Vayamos ahora a invitar a la Mesa eucarística a los hermanos hambrientos, que pululan desfallecidos por las calles porque ignoran que en cada Misa Jesús vuelve a hacer el milagro de la multiplicación del pan. La diferencia es que este, sacia definitivamente.


20 de julio, memoria litúrgica de San Apolinar, obispo y mártir.
En la Orden de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, fiesta de San Elías, profeta. Entrada dedicada a ambos santos.


San Elías, profeta


viernes, 17 de julio de 2015

Guion: Domingo XVI del Tiempo Ordinario


"Se compadeció de ellos porque eran como ovejas sin pastor" (Mc. 6, 34).

Ciclo B
 

Introducción

Los creyentes sabemos que Dios está en todas partes. La Santa Misa es el ámbito por excelencia en el que se manifiestan las múltiples presencias de Dios. En efecto, el Señor está presente en la comunidad que se ha reunido en su nombre; lo está de modo singular en el sacerdote que preside y que actúa en su persona (in persona Christi, dice la expresión original latina); está presente en la Palabra que se proclama para ser vivida. Ahora bien, nos enseña el beato Papa Pablo VI, que «es muy distinto el modo, verdaderamente sublime, con el que Cristo está presente en el sacramento de la Eucaristía… Tal presencia se llama real no por exclusión, como si las otras no fueran reales, sino por antonomasia, porque es también corporal y sustancial, ya que por ella ciertamente se hace presente Cristo, Dios y hombre, entero e íntegro» (Mysterium fidei, 21-22).
Volvamos, pues, el corazón a Jesús, Dios humilde y misericordioso, que por innumerables caminos sale a nuestro encuentro, pero que lo hace en persona y de modo único en el Sacramento del Altar.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Jer. 23, 1-6

Dura es la amonestación del Señor a los pastores que descuidan el rebaño que les ha encomendado, o que le dan mal ejemplo. Es que la eterna salvación de las almas depende, en gran medida, de la fidelidad de esos elegidos.

Salmo responsorial 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 

El Señor es el Supremo Pastor de la grey humana. Solo quienes escuchan su voz y Lo siguen, llegarán a las verdes praderas de la eternidad.

Segunda lectura: Ef. 2, 13-18

Cristo, con el derramamiento de su Sangre preciosa, purifica a todo hombre y realiza la plena unidad de la familia humana.

Evangelio: Mc. 6, 30-34

"Como ovejas sin pastor". ¡Cuántos hombres y mujeres viven también hoy de esta manera, en una especie de orfandad espiritual! Y Jesús, como en los tiempos de su vida pública, con el mismo amor, se compadece de ellos.


Oración de los fieles

R. Jesús, compadécete de tu rebaño

-Por los obispos, sucesores de los apóstoles, para que permanezcan en la comunión de la Iglesia, y en unidad de fe y amor con el primero de ellos, el Papa Francisco, Sucesor de Pedro. R.

-Por los pastores que se han desentendido de sus ovejas, dejándolas a merced del Enemigo, para que vuelvan su corazón a las mociones del Espíritu Santo, que, para ser servidores, los ha distinguido con la plenitud del sacerdocio ministerial. R.

-Por los gobernantes y por los líderes de otras confesiones religiosas, para que, acogiendo las exhortaciones del Papa N, aúnen sus esfuerzos para combatir todo aquello que atente contra la paz y la unidad de la gran familia humana. R.

-Por los cristianos perseguidos a causa de su fe, para que los innumerables atropellos a los que son sometidos, dejen de ser una noticia de rutina, reservada a segundo plano en las crónicas diarias. R.

-Por aquellos que de distintas maneras y por diversos medios, se mofan de las creencias de los demás, para que, mientras reclaman para sí ciertos derechos, no nieguen a los demás el de profesar libremente su credo. R.

A continuación, se propone como oración conclusiva de las preces una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Concede, Padre, a tu Iglesia, convocada por la Pascua semanal, saborear en la Palabra y el Pan de Vida, la presencia de tu Hijo, para que reconozcamos en Él al verdadero Profeta y Pastor, que nos guía hacia las fuentes de la eterna felicidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Si el pan y el vino son importantes en nuestra vida terrena, en la espiritual son imprescindibles. Sin ellos, sencilla y simplemente no se podría celebrar la Santa Misa, y por ende, no habría Eucaristía. Profunda ha de ser, entonces, nuestra gratitud a Dios por habernos regalado estos dones que vamos a presentar a continuación.
 

Comunión 

De un mismo Pan nos alimentamos las ovejas y nuestros pastores. Así se edifica el Reino de Dios y se preserva la unidad de la Iglesia fundada por Jesucristo.


Despedida

Concluyamos la celebración con el compromiso de ser más conscientes de nuestras obligaciones de cristianos, y de vivir la fe siempre en comunión con los sacerdotes, con nuestro obispo diocesano y con el Santo Padre.

14 de julio de 2015, memoria litúrgica de San Camilo de Lelis, presbítero. Entrada dedicada a él.


 

jueves, 9 de julio de 2015

Himno oficial de la visita papal a Paraguay: 10-12/7




Letra: Christhian Arzamendia
Música: Christhian Arzamendia, Néstor Benítez,José Gauto.
Intérprete: Nazarenos.


Gracias, Santo Padre

Desde el corazón de América del Sur,
tierra de valientes y raza guaraní,
hoy el pueblo grita jubiloso:
Está entre nosotros el apóstol del Señor.

Paraguay se alegra por tener esta gracia
que nos trae tu visita que ilumina la nación.
Nuestras vidas se llenan de esperanza,
de sueños y anhelos de un país mejor.

Niños, jóvenes y ancianos
cantan llenos de gozo a una sola voz…

Gracias, Santo Padre,
mensajero de alegría y paz.
Gracias, Santo Padre,
por bendecir Paraguay.

Francisco, eres el Papa de los pobres,
los ancianos y de los jóvenes que nos pides cuidar.
Eres defensor de la vida, de un Dios que no se oculta
a los que buscan la verdad.

Pastor con color oveja que vas a las periferias
en busca de aquellos que necesitan más.
Vas mostrando con sencillez de vida
que anunciar a Cristo es amar a los demás.


 La buena nueva que nos traes, hoy nos desafía
 a que actuemos con verdad.

Gracias, Santo Padre,
mensajero de alegría y paz.
Gracias, Santo Padre,
por bendecir Paraguay.
(Interludio)

Peina nde ruguaiti kuña paraguaiete
Py’apy mbarete omupu’aáva ñanereta
Tupasy oñangareko ñanderehe
Ha Caacupe guive ñanderovasa.

La juventud paraguaya alegre y pujante 
hoy sale a las calles a anunciar a Jesús.
A hacer lío, nos dijiste, y aquí estamos,
querido Papa Francisco: somos tu juventud.

 Y siendo protagonistas, avanzando sin temores,
confiando en el Señor…

Gracias, Santo Padre,
mensajero de alegría y paz.
Gracias, Santo Padre,
por bendecir Paraguay.

Gracias, Santo Padre,
mensajero de alegría y paz.
Gracias, Santo Padre,
por bendecir Paraguay.



Comentario:

El himno, que da cuenta del bilingüismo paraguayo, comienza con la mención explícita de América del Sur, y alude implícitamente al Papa Francisco como legítimo Sucesor de Pedro, al llamarlo "apóstol del Señor".

La segunda estrofa menciona a Paraguay, el país visitado, y a los frutos de que es objeto por recibir al Vicario de Cristo.

Los niños, jóvenes y ancianos, especialmente amados por Francisco, son mencionados aquí como los elegidos para dar la bienvenida al Sumo Pontífice, en nombre de la nación.

El estribillo expresa la gratitud de los paraguayos por los dones de la alegría, la paz y la bendición de los que es portador el Santo Padre.

El himno suma los pobres -igualmente amados por el Papa- a los niños, jóvenes y ancianos mencionados anteriormente, y aplica a Francisco el elocuente epíteto de "defensor de la vida". Nos recuerda la exhortación del Pontífice a cuidar de los más débiles, y aegura la cercanía de Dios para los sedientos de verdad.

El texto rescata luego dos expresiones recurrentes en los discursos papales:
-"periferias", que es la metáfora preferida por Francisco para enseñarnos que el anuncio del Evangelio de Cristo ha de llegar hasta los confines más remotos del Planeta, y lo que es más importante aun, de la existencia del hombre, siempre amado por Dios.
-"pastor con olor a ovejas", es la otra metáfora con la que el Vicario de Cristo quiere expresar la actitud del verdadero pastor de Cristo, que debe vivir en medio del rebaño que se le ha encomendado, compartiendo sus tristezas y alegrías, y sirviéndole por amor a Dios.

El himno presenta, a continuación, a Francisco, como heraldo de la Buena  Nueva, que debe impulsarnos a la misión.

Una estrofa en guaraní integra esta cultura típica del país, y alude a la dulce Virgen de Caacupé, Madre de todos los paraguayos.

Después se menciona particularmente a la juventud paraguaya, evocando la inolvidable exhortación del Papa Bergoglio a los jóvenes argentinos, en el marco de la grandiosa Jornada Mundial de la Juventud de 2013 en Río de Janeiro: "Hacer lío".
La afirmación "¡somos tu juventud!" también es un eco de otro ya tradicional cántico de dichas Jornadas: "¡Ésta es la juventud del Papa!".
La juventud se presenta al Papa como aquella que quiere ser protagonista en la construcción de un nuevo mundo, sin temores y con la confianza puesta en el Señor.

La canción concluye con la doble repetición del estribillo.




9 de julio de 2015, (en Argentina), memoria litúrgica de Nuestra Señora de Itatí. Entrada dedicada a ella.

lunes, 6 de julio de 2015

Guion: Domingo XV del Tiempo Ordinario



Santos Apóstoles


Ciclo B

Introducción

Domingo tras domingo constituimos esta asamblea santa en el marco de la cual se actualiza el Sacrificio Pascual de Cristo, y con él, todos los misterios de la vida del Señor. Este domingo, como cada uno de los anteriorees y de los que vendrán, no es meramente uno m´s de todos los que Dios quiere regalarnos a lo largo de nuestra vida. De hecho, hoy el Señor Jesús nos ofrece de manera personal la salvación a través del único Acto sagrado de su inmolación incruenta, realizada de una vez para simpre y hecha presente aquí y ahora. 
Cada instante de nuestra vida, y mucho más, cada Eucaristía, es una oportunidad que Dios nos ofrece para acoger la salación.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Am. 7, 12-15

El santo profeta Amós, como tantos otros elegidos, son enviados por Dios para anunciar que la salvación está siempre cerca de todos aquellos que deseen acogerla, volviendo al Señor su corazón.

Segunda lectura: Ef. 1, 3-14

Todos los hombres hemos sido elegidos por el Eterno Padre, en la misma Persona de Cristo, para ser con Él coherederos de la gloria celestial.

Evangelio: Mc. 6, 7-13

La autoridad conferida por el Señor a los apóstoles fue transmitida de generación en generación a sus sucesores, los obispos, hasta nuestros días.


Oración de los fieles

R. Padre, lo pedimos en nombre de tu Hijo amado.

-Que la Iglesia sea, en palabras del Papa Francisco, el "hospital de campaña" en el que encuentren cuidado y sanación los heridos; consuelo y esperanza los afligidos; refugio y protección los excluidos; perdón y misericordia los pecadores. R.

-Que los deportistas, en muchos casos modelos a seguir en nuestra sociedad, sean ejemplares en el ejercicio de la sana competencia, del leal trabajo en equipo y de la superación integral. R.

-Que los científicos, buscando el aplauso de las idiologías de turno, no cedan a la tentación de vulnerar la vida humana. R.

-Que los niños y jóvenes, a la luz y con el auxilio celestial de santos como Luis Gonzaga, María Goretti, Domingo Savio, y otros, sean educados en la importancia de la castidad como don de Dios que enriquece y hace madura toda relación humana. R.

-Que los ancianos y enfermos redescubran el carácter plenamente sanador del santo sacramento de la Unción, instituido por Cristo y administrado por los mismos apóstoles, como hemos escuchado en el Evangelio de hoy. R

A continuación, se propone como oración conclusiva de las preces una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Concédenos, Padre, no tener a nada en más estima que a tu Hijo, pues Él nos revela el misterio de tu amor y la verdadera dignidad del hombre; cólmanos de tu Espíritu, para que podamos anunciarlo ante nuestros hermanos. Por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Del generoso Creador hemos recibido todos los dones. En especial, el pan y el vino que llevaremos al Altar. Ellos, que han nutrido nuestro cuerpo, gracias al sacerdocio ministerial de la Nueva Alianza, alimentarán también nuestra alma.


Comunión

El Altar es el lugar más importante del templo. No solamente porque es imagen de Cristo sino sobre todo porque en él se hace presente y se inmola de manera incruenta. Es a la vez, ara del único Sacrificio redentor y Mesa desde la cual el Rey Eterno se nos ofrece como Alimento.

Despedida

Hemos sido comensales en el Banquete eucarístico. Debemos ser, pues, ante nuestros hermanos, testigos creíbles del amor de Dios.


6 de julio de 2015, memoria litúrgica de Santa María Goretti, virgen y mártir. Entrada dedicada a ella.