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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 26 de marzo de 2017

Bendición de los trabajos que preparan la estructura de un nuevo edificio


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Texto comentado

Bendicional:
en negro; (oración de bendición: negrita cursiva).

 
(Se conservan los números de secciones y parágrafos tal y como se hallan en el Bendicional: negrita. También en negrita me permito realzar algunas cuestiones litúrgicas del texto del Bendicional, incisos que, a mi criterio, merecen especial consideración).
Comentarios del blog: azul.

El capítulo IX del Bendicional, en la parte referida a las "bendiciones de construcciones y actividades", ofrece la siguiente bendición:


BENDICIÓN DE LOS TRABAJOS QUE PREPARAN LA ESTRUCTURA DE UN NUEVO EDIFICIO

515. El siguiente rito se emplea cuando se inicia la construcción de una obra o cuando se bendice la primera piedra de algún edificio de cierta importancia, principalmente si se destina a una determinada comunidad. La manera de bendecir una primera piedra, como también la de bendecir el trabajo de edificación de una nueva iglesia se realiza según el rito indicado en el Ritual de la Dedicación de iglesias y de altares (1).

516. El rito que aquí se describe pueden usarlo el sacerdote o el diácono, los cuales, respetando la estructura del rito y sus elementos principales, adaptarán la celebración a las circunstancias de los presentes y del lugar.

517.
Esta celebración, aunque va dirigida a la comunidad a la que se destina el edificio que se va a construir, tendrá un sentido más pleno si asisten también los que con su trabajo van a intervenir de modo directo en la obra. Con esto se manifiesta que la construcción material, y por tanto, la presente bendición, atañea mucho más que a las instalaciones edilicias: incluye a las personas que trabajan en su construcción, a los que allí vivirán, e incluso a los que allí acudirán esporádica o incidentalmente.

RITOS INICIALES

518. Reunido el grupo de personas asistentes en el lugar donde se proyecta construir el edificio, se entona un canto adecuado, por ejemplo, el salmo 126 (127), 1-2. (Siempre, por su inspiración divina, son preferibles los salmos y cánticos de las Sagradas Escrituras frente a otros, por adecuados que sean estos últimos. El segundo lugar lo ocupan las composiciones hímnicas antiguas y nuevas que la autoridad de la Iglesia ha acogido de buen grado en su exquisito acervo. En todo caso, han de evitarse siempre los cánticos ajenos al espíritu religioso que caracteriza este rito).

519. Terminado el canto, el celebrante dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

520. Luego el celebrante saluda a los presentes, diciendo:

La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, fuente de todo bien, estén con vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la Sagrada Escritura.

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

521. Según las costumbres del lugar, después del saludo, unos representantes de los responsables de la construcción pueden hacer de algún modo la presentación de la obra.

522. Luego el celebrante dispone a los presentes para la celebración de la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

La obra que hoy comenzamos debe animar nuestra fe y ser para nosotros ocasión de expresar nuestra gratitud. Nos son bien conocidas aquellas palabras del salmo: "Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles". Somos en cierto modo cooperadores de Dios siempre que con nuestro trabajo atendemos y servimos a los hermanos o a la comunidad. Con esta celebración, imploremos, pues, hermanos, la ayuda de Dios, para que esta construcción llegue felizmente al término deseado, y para que proteja a los constructores y los guarde de todo mal. (Se expresa aquí el objetivo de la bendición).

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

523. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo celebrante, lee un texto de la Sagrada Escritura.

I Co 3, 9-11: Sois edificio de Dios

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los Corintios:

Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo.

Palabra de Dios.

524. Pueden también leerse: Is 28, 16-17b; 1 P 2, 4-10; Lc 6, 47-49.

525. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Salmo responsorial 89, 12-14. 16-17 (R.: cf. 17c)

R. Haz prósperas las obras de nuestras manos.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos;
por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo. R.

Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

526. O bien:

Sal 120 (121), 1-2. 3-4. 5-6. 7-8

R. (cf. 2) Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

527.
El celebrante, según las circunstancias, puede hacer una breve homilía, explicando la lectura bíblica, para que los presentes perciban por la fe el significado de la celebración.

PRECES

528. Sigue la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el celebrante puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias de los presentes o del lugar.

Adviértase que las siguientes son "bendiciones" dirigidas al Padre, con marcado tono de gratitud, a diferencia de las súplicas directas al Señor que solemos encontrar habitualmente en el Bendicional:

Invoquemos, queridos hermanos, a Dios, Padre todopoderoso, para que la obra que hoy comenzamos contribuya a la edificación del Reino de Dios y nos una a Cristo, Piedra angular, en la fe y en la caridad.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

Tú que nos has dado la inteligencia y la fuerza para ser colaboradores de tu obra. R.
Tú que por tu Hijo, nuestro Señor, has querido edificar tu santa Iglesia sobre piedra firme. R.

Tú que, por el Espíritu de tu Hijo, nos haces entrar en la construcción del templo espiritual en el que quieres hacer morada. R.

Tú que pones en nosotros la firme esperanza de llevar a buen término, con tu ayuda, la obra que hoy comenzamos con tu bendición. R.

Tú que, como piedras vivas, nos labras y pulimentas golpe a golpe, para formar parte de la Jerusalén celestial. R.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

529. El celebrante, con las manos extendidas, dice la oración de bendición:

Dios todopoderoso, Padre de misericordia, que creaste todas las cosas por tu Hijo, y Lo estableciste como sólido fundamento de tu Reino, atiende nuestra petición y haz que esta obra que iniciamos para gloria de tu Nombre y para nuestro provecho, con la ayuda de tu sabiduría, vaya creciendo de día en día hasta su feliz culminación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

 
530.
O bien:

(En la siguiente pieza eucológica, nótese la licitud del pedido "material" -expresada en el vocablo "progreso"-, pero siempre en relación con el bien espiritual, al que se refiere la mención al "Reino de Cristo").

Oh, Dios, Creador de todas las cosas, que has confiado al hombre el deber de trabajar, haz que la obra que comenzamos signifique progreso en nuestra vida y, por tu bondad, sirva para extender el Reino de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.


531.
El celebrante, según las circunstancias, puede rociar con agua bendita el solar donde se va a levantar el nuevo edificio, y la primera piedra. Luego se coloca la piedra en los cimientos, mientras el pueblo entona un canto adecuado.

CONCLUSIÓN DEL RITO

532. Luego el celebrante, con las manos extendidas sobre los presentes, concluye el rito, diciendo:

Dios todopoderoso os bendiga y acoja favorablemente vuestros deseos.

R. Amén.

El Señor os conceda que cuanto realicéis sea todo en su Nombre.

R. Amén.

El Señor mire con agrado vuestro trabajo y guarde vuestras vidas de todo mal.

R. Amén.

533. Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.


Nota:

1. Ritual de la Dedicación de iglesias y de altares, pp. 15-23.


26 de marzo de 2017, Domingo Laetare, cuarto de Cuaresma. Entrada dedicada a Jesucristo, Luz del mundo, Médico de los cuerpos y de las almas.


martes, 21 de marzo de 2017

Tránsito de San Benito, abad: himnos litúrgicos

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Antes de la reforma conciliar del Calendario, en la Iglesia universal, se celebraba la festividad de san Benito el mismo día de su muerte, es decir, el 21 de marzo. A partir de esa reforma se fijó el 11 de julio, con el rango litúrgico de "memoria obligatoria". La Orden benedictina ha querido conservar ambas fechas en su calendario propio. Así, el 21 de marzo, con el grado de "fiesta" celebra el "Tránsito" del santo patriarca a la Vida eterna; el 11 de julio, su principal festividad anual, con el grado de "solemnidad". Los siguientes, son los himnos litúrgicos de la fiesta del Tránsito "de nuestro padre san Benito", como lo llaman sus hijos espirituales, y como afectuosamente lo llamamos sus fieles devotos:


Oficio de lecturas

Cuanto cantaron los antiguos profetas,
todos los ejemplos de la ley eterna, los
encontramos reunidos en la vida del fundador
que festejamos.

El amor enaltece al bondadoso Moisés,
Abraham es célebre por su descendencia;
Isaac por la belleza de su esposa
y la dura decisión de su padre.

Llegado al culmen de las virtudes, 

el Patriarca que nos ha congregado 
aparece superior, pues reúne en su corazón 
a Isaac, Moisés y Abraham.

Haga llegar a quienes ha librado de las tempestades 

del mundo, guiado por un viento favorable,
allí donde la paz y el descanso florecen 
sin temor alguno.

Gloria al Padre, al Hijo que ha engendrado,
y la misma gloria a Ti, 

el Espíritu de ambos, Dios único 
por todos los siglos. Amén.


Laudes


Aparece brillante la aurora que da comienzo
a la celebración anual del Tránsito de Benito
a la mansión del Cielo.

¡Qué premio tan grande recibió en el Cielo aquel
que fue ilustre en la Tierra, cuyos milagros brillan
en todas las regiones del orbe!

La tierra rechaza los cadáveres de los que estaban
privados de su favor; el agua no moja la planta
de los pies de sus fieles.

Vio todo el mundo como recogido
en un solo rayo de sol: la mente que está en su Creador
puede vislumbrar todas las criaturas.

A ti, padre santo, te pedimos con el corazón humillado
que permitas alcanzar el Cielo a quienes enseñas a
despreciar la Tierra.

Gloria a Dios Padre y también a su único Hijo,
con el Espíritu Consolador, 

por los siglos infinitos. Amén".

 

II Vísperas

Resuenen entre el pueblo cantos de honor
y en los templos modúlense solemnes himnos,
pues hoy san Benito escala el alcázar del Cielo.

Se hallaba aún en los años alegres de la infancia
cuando abandonó la casa paterna, y solitario,
se ocultaba en el silencio de una cueva.

Revolcándose en ortigas y punzantes espinos,
subyuga el ardor juvenil,  fomento de vicios, y 

desde entonces, escribe sabias normas de vida santa.

Derribada la torpe imagen de Apolo
y talado el bosque consagrado a Venus,
dedicó un oratorio al Bautista en la santa montaña.

Saboreando sin cesar los gozos del Cielo,
entre la ardiente multitud de serafines,
atiende y alimenta con dulce rocío
los corazones de sus fieles devotos.

Gloria al Padre y al Hijo engendrado, a Ti,
que eres igual a ambos, Espíritu Santo,
al Dios único por todos los siglos. Amén.



21 de marzo de 2017, fiesta del Tránsito de san Benito, en la Orden que fundó. 
Conmemoración de san Nicolás de Flüe, patrono de Suiza, en el año del VI centenario de su nacimiento, y en el día del 430° aniversario de su muerte terrena. 
Entrada dedicada a ambos santos.

San Nicolás de Flüe

Prefacio propio de San Benito





Antes de la reforma conciliar del Calendario, en la Iglesia universal, se celebraba la festividad de san Benito el mismo día de su muerte, es decir, el 21 de marzo. A partir de esa reforma se fijó en el 11 de julio, con el rango litúrgico de "memoria obligatoria". La Orden benedictina y todos los que siguen la Regla del patriarca, han querido conservar ambas fechas en su calendario propio. Así, el 21 de marzo, con el grado de "fiesta" celebran el "Tránsito" del santo a la Vida eterna; el 11 de julio, su principal festividad anual, con el grado de "solemnidad". Los benedictinos emplean el siguiente Prefacio en ambas celebraciones de su fundador:


Prefacio

V. El Señor este con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, nuestro Señor.

Con tu gracia iluminaste profundamente
el alma de San Benito,
para conocer que nada debía anteponer
al amor de Cristo;

y para enseñar a sus hijos
el servicio al verdadero Rey.

Varón eminente por sus milagros y santa vida,
fue por ti elegido como maestro insigne
de la vida monástica;

él nos enseñó que debemos buscarte a Ti
y anhelar los bienes que nos tienes destinados
mediante la oración, el trabajo
y la práctica de las virtudes.


Celebrando, pues, con gozo,
estos dones admirables de tu generosidad,
te entonamos con los coros celestiales...

Santo, Santo, Santo...




21 de marzo de 2017, para los benedictinos, fiesta del Tránsito de su santo fundador. Entrada dedicada a él.


Guion: Domingo "Laetare" IV de Cuaresma




Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, consultar aquí.
Este Domingo IV de Cuaresma posee características litúrgicas propias que conviene consultar haciendo clic aquí.
Hoy tienen lugar los segundos escrutinios de preparación al bautismo de los adultos que serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia pascual.


Ciclo A

Introducción

Laetare Ierualem! ¡Alégrate, Jerusalén!

"Con estas palabras del profeta Isaías la Iglesia nos invita hoy a la alegría, en la mitad del itinerario penitencial de la Cuaresma. La alegría y la luz son el tema dominante de la liturgia de hoy". (San Juan Pablo II, Ángelus del 10/03/02).
 
Los bautizados debemos ser alegres heraldos del Evangelio del Reino, e iluminar con nuestras buenas obras el mundo en que vivimos.

"En estos días que nos preparan para la Pascua revivamos en nosotros el don recibido en el Bautismo, aquella llama que a veces corre peligro de apagarse. Alimentémosla con la oración y la caridad hacia el prójimo". (S.S. Benedicto XVI, Ángelus del 03/04/11).

En esta Eucaristía, "confesemos nuestra ceguera y dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios" que es Él mismo. (Cf. S.S. Benedicto XVI, Ángelus del 02/03/08).
 
El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy.
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: I Sam. 16, 1b. 5b-7. 10-13a

La unción del rey David es una profecía de Jesucristo, enviado del Padre y ungido por el Espíritu Santo para anunciar la Buena Nueva a todos los hombres.

Segunda lectura: Ef. 5, 8-14

San Pablo nos habla del misterio de la Luz divina, que disipa las tinieblas del pecado e ilumina nuestros corazones. Esta Luz es el mismo Cristo, nuestro Señor.

Evangelio: Jn. 9, 1-41

El ciego de nacimiento representa al hombre marcado por el pecado, que desea conocer la verdad sobre sí mismo y sobre su destino. (San Juan Pablo II, Ángelus del 10/03/02).

O bien: 

Jesús, Luz del mundo, "ha venido para abrir los ojos del hombre a la luz de la fe (...) que guía en el camino de la vida y es llama que conforta en los momentos difíciles". (San Juan Pablo II, Ángelus enviado desde el Policlínico Gemelli, el 06/03/05).
 

Oración de los fieles
 
Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la liturgia del Magno Jubileo de la Encarnación, en el Año Santo 2000. (Bendito el Señor por los siglos. Celebraciones y oraciones para el Año Santo. Comité Central para el Gran Jubileo del Año 2000). Adviértase que se presentan como dirigidas al Padre pero "por medio de su Hijo", de tal manera que es a Este último al que se Le habla:


Elevemos nuestras súplicas al Padre por medio de su Hijo, para que aclare los ojos de cuantos viven en las tinieblas del error y purifique la mirada de cuantos ya han renacido a la vida divina:

R. Señor, ilumina a los que viven en sombras de muerte.

-Jesús, Luz de Luz, con el amor de tu Espíritu infunde calor en la frialdad de los corazones envueltos en el egoísmo y en el provecho propio, indiferente del prójimo. R.

-Jesús, Redentor del hombre, vence con la potencia de tu Espíritu los funestos propósitos humanos de herir y ofender con violencia la dignidad de la vida humana. R.

-Jesús, Esplendor de la gloria del Padre, colma los ojos de los niños y de los jóvenes con la luz de tu Espíritu Santo. R.

-Jesús, Sol sin ocaso, por los dones de tu Espíritu, sostén la esperanza de los que sufren, concede fuerza a los débiles y reanima a los desalentados. R.
 
Oración conclusiva


"Padre, que conoces los secretos de los corazones, escucha nuestras plegarias: no permitas que nos domine el poder de las tinieblas, antes bien abre nuestros ojos a la luz del Espíritu Santo, para que amemos a Cristo, tu Hijo, con renovado entusiasmo, reconociéndolo presente en nuestros hermanos. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, Padre de la luz, Tú ves la profundidad de nuestro corazón; no permitas que nos domine el poder de las tinieblas y abre nuestros ojos con la gracia de tu Espíritu para que veamos a Aquel que has mandado a iluminar el mundo y creamos solo en Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

Al presentar los dones de pan y vino, que serán para nosotros Alimento de vida y de luz, pidamos al Señor que nos libre de toda ceguera espiritual, para comprender la grandeza inefable del Sacrificio que vamos a ofrecer, y ser alegres testigos de Cristo en el mundo de hoy.

Se usa el Prefacio propio* del Domingo IV de Cuaresma del Ciclo A: De caeco nato.

Puede usarse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación, con el Prefacio de más arriba*. En efecto, ellas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.
 
 

Comunión

Jesucristo se presentó a Sí mismo como el Pan de vida y como la Luz del mundo. Que al alimentarnos de Él, se aparten de nuestro corazón las obras de las tinieblas y resplandezca la fe auténtica, que alegra el alma.
 
Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple. En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".


Despedida

A la Virgen María, Madre de la Iglesia, encomendamos el camino cuaresmal, para que todos puedan encontrar a Cristo, Luz de los ciegos y esperanza de los pecadores.


21 de marzo de 2017, martes de la semana III de Cuaresma. Entrada dedicada a María, Causa nostrae laetitiae.


lunes, 20 de marzo de 2017

Bendición de la mesa


 


Texto comentado

Bendicional:
en negro; (oración de bendición: negrita cursiva).

 
(Se conservan los números de secciones y parágrafos tal y como se hallan en el Bendicional: negrita. También en negrita me permito realzar algunas cuestiones litúrgicas del texto del Bendicional, incisos que, a mi criterio, merecen especial consideración).
Comentarios del blog: azul.

El capítulo XXVII del Bendicional, en la parte referida a las "bendiciones de construcciones y actividades", propone la siguiente bendición:

BENDICIÓN DE LA MESA

883. El cristiano, antes y después de comer, tanto si lo hace solo como si comparte los alimentos con otros hermanos, da gracias al Dios providente por los manjares que cada día recibe de su bondad. No deja de recordar, además, que el Señor Jesús unió el sacramento de la Eucaristía al rito de un Banquete y que, una vez resucitado de entre los muertos, se manifestó a los discípulos al partir el Pan.

Adviértase la relación que se establece entre la mesa en la que se comparten los alimentos y la del Altar del Banquete eucarístico.

884. El cristiano, cuando se sienta a la mesa, reconociendo en los manjares que le dan una señal de la bendición de Dios, no debe echar en olvido a los pobres que posiblemente carecen del sustento del que él, quizás, disfruta en abundancia. (De hecho, el cristiano auténtico, no debería sentirse en paz participando de una mesa, sabiendo que hay quienes mueren de hambre, y que él no ha hecho lo que estaba a su alcance para sustentarlos). Por eso debe, con su sobriedad, subvenir en la medida que le sea posible a la necesidad de aquellos. Más aún, de vez en cuando los invita de buen grado a la mesa en señal de confraternidad, según las palabras de Cristo en el Evangelio (cf. Lc. 14, 13-14).

885. Los esquemas, textos y fórmulas que se proponen a continuación pueden considerarse como recursos que pueden utilizar tanto las familias como las comunidades en general. Conviene, no obstante, tener en cuenta la tónica y carácter distinto de algunos días o tiempos litúrgicos, para dar a esta bendición de la mesa alguna nota más característica de su índole penitencial o festiva.

PRIMER ESQUEMA

ANTES DEL ALMUERZO

886. El que preside dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

Luego:

V. Todos esperan a que les des comida a su tiempo.
R. Se la das, y la reciben; abres tu mano, y se sacian de bienes.

V. Invoquemos al Padre, que vela siempre por sus hijos.
R. Padre nuestro...

Tuyo es el reino, tuyo el poder  y la gloria por siempre, Señor. Amén.

Luego el que preside, santiguándose a sí mismo y los presentes, si es sacerdote o diácono, dice:

V. Bendícenos, + Señor, a nosotros y estos dones tuyos que vamos a tomar y que hemos recibido de tu generosidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

DESPUÉS DEL ALMUERZO

887.

V. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor.
R. Que te bendigan tus fieles.

V. Te damos gracias, Dios todopoderoso, por todos tus beneficios. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.

V. Señor, a todos los que por amor a ti se han hecho nuestros benefactores, dígnate recompensarlos con la vida eterna.
R. Amén.

O bien:

V. Señor, dígnate saciar a todos los hombres con el necesario sustento, para que puedan darte gracias junto con nosotros.
R. Amén.

ANTES DE LA CENA

888. El que preside dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

Luego:

V. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan.
R. Viva su corazón por siempre.

V. Invoquemos al Señor, que nos da el pan de cada día.
R. Padre nuestro...

Tuyo es el reino, tuyo es el poder y la gloria por siempre, Señor. Amén.

V. Protégenos, Señor, Dios nuestro, y concédenos el sustento que necesita nuestra debilidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

DESPUÉS DE LA CENA

889.

V. Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.
R. Él da alimento a sus fieles.

V. Nos hemos saciado, Señor, con los bienes que nos has dado; cólmanos también de tu misericordia.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.

O bien:

V. El Señor es bendito en sus dones, bondadoso en todas sus acciones. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.

V. Señor, a todos los que por amor a ti se han hecho nuestros benefactores, dígnate recompensarlos con la vida eterna.
R. Amén.

O bien:

V. Señor, dígnate saciar a todos los hombres con el necesario sustento, para que puedan darte gracias junto con nosotros.
R. Amén.

890. Este modo de bendecir la mesa y de dar gracias se observará en todo tiempo, excepto en los días indicados a continuación, en los que se varían únicamente los versículos.

I. Tiempo de Adviento

ANTES DE LAS COMIDAS

V. Pastor de tu pueblo, Señor, escucha.
R. Despierta tu poder y ven a salvarnos.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

V. Llevemos ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa.
R. Aguardando la dicha que esperamos: la aparición del Salvador nuestro, Jesucristo.

II. Tiempo de Navidad

ANTES DE LAS COMIDAS

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya.
R. Y acampó entre nosotros. Aleluya.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

V. El Señor da a conocer. Aleluya.
R. Su victoria. Aleluya.

III. Tiempo de Cuaresma

ANTES DE LAS COMIDAS

V. No sólo de pan vive el hombre.
R. Sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

V. Han llegado los días de penitencia.
R. Expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas.

IV. Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo

ANTES Y DESPUÉS DE LAS COMIDAS

V. Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte.
R. Y una muerte de Cruz.

V. Octava de Pascua

ANTES Y DESPUÉS DE LAS COMIDAS

V. Éste es el día en que actuó el Señor. Aleluya.
R. Sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

VI. Tiempo pascual

ANTES DE LAS COMIDAS

V. Los creyentes comían juntos, alabando a Dios. Aleluya.
R. Con alegría y de todo corazón. Aleluya.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

V. Los discípulos reconocieron al Señor. Aleluya.
R. Al partir el pan. Aleluya.

SEGUNDO ESQUEMA

I. Tiempo de Adviento

ANTES DE LAS COMIDAS

891. El que preside la mesa dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

892. Uno de los presentes hace una lectura breve:

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del profeta Isaías Is 58, 10. 11a

Cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te dará reposo permanente, y en el desierto saciará tu hambre.

893. O bien:

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del libro de los Hechos de los apóstoles Hch 2, 44-47a

Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes, y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. A diario acudían al templo todos unidos, celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos, alabando a Dios con alegría y de todo corazón; eran bien vistos de todo el pueblo.

894. O bien:

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los Corintios 2 Co 9, 8-10

Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.»
El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.

895. O bien:

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los Efesios Ef 5, 19-20

Recitad, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor. Dad siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

896. O bien:

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses l Ts 5, 16-18

Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.

897. O bien:

Escuchad ahora, hermanos, las palabras de la Carta a los Hebreos Hb 13, 1-2

Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad; por ella algunos recibieron sin saberlo la visita de unos ángeles.

898. O bien:

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Mateo Mt 6, 31ab. 32b-33

No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.

899. Leído el texto bíblico, el que preside añade (haciendo la señal de la cruz, si es sacerdote o diácono):

Oremos.

Dios, Padre misericordioso, que, para devolvernos la vida, quisiste que tu Hijo se hiciese hombre, bendice + estos dones tuyos, con los que vamos a rehacer nuestras fuerzas, para que así, fortalecidos en el cuerpo, nos mantengamos en vigilante espera de la gloriosa venida de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

900.

V. Llevemos ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa.
R. Aguardando la dicha que esperamos: la aparición del Salvador nuestro, Jesucristo.

El que preside añade:

Oremos.

Te damos gracias, Dios todopoderoso, que has restaurado nuestras fuerzas con los dones de tu providencia; te pedimos que, al restaurar nuestro cuerpo, fortalezcas también nuestro espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

II. Tiempo de Navidad

ANTES DE LAS COMIDAS

901. Se hace todo como se ha indicado antes, para el tiempo de Adviento, excepto lo siguiente:

Oremos.

Bendito seas, Dios y Señor, que en la virginidad fecunda de la Virgen María realizaste las esperanzas de los pobres; te pedimos que, con la misma fe con que ella esperó al Hijo que había de nacer, sepamos nosotros reconocerlo en los hermanos. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

902. El que preside dice:

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya.
R. Y acampó entre nosotros. Aleluya.

Oremos.

Padre santo, cuya Palabra hecha carne es el Niño que nos ha nacido y el Hijo que se nos ha dado, te pedimos que también nosotros, imitando esta donación, nos entreguemos al servicio de nuestros hermanos y trabajemos para satisfacer necesidades corporales y espirituales. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

III. Tiempo de Cuaresma

ANTES DE LAS COMIDAS

903. Se hace todo como se ha indicado antes, para el tiempo de Adviento, excepto lo siguiente:

Oremos.

Te damos gracias, Señor, porque nos proporcionas estos alimentos; dígnate socorrer también a los necesitados, y haz que nos sentemos un día todos juntos a la Mesa feliz de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

904. El que preside dice:

V. No sólo de pan vive el hombre.
R. Sino de toda palabra que sale de la boca de Dios

Oremos.

Oh, Dios, que con el ayuno cuaresmal de tu Hijo nos enseñas que la vida del hombre no sólo se sustenta con el pan, sino con toda palabra que sale de tu boca, ayúdanos a levantar hacia Ti nuestros corazones. y haz que, con la fuerza que de Ti proviene, te amemos sinceramente en la persona de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

IV. Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo

ANTES DE LAS COMIDAS

905. Se hace todo como se ha indicado antes, para el tiempo de Adviento, excepto lo siguiente:

Oremos.

(si es sacerdote o diácono, hace la señal de la cruz)

Señor Jesucristo, que, para cumplir la voluntad del Padre, te sometiste, por nosotros, incluso a la muerte, bendícenos + a los que nos hemos reunido fraternalmente alrededor de esta mesa, para que, gustando tu mismo Alimento espiritual, sepamos discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

906. El que preside dice:

V. Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte.
R. Y una muerte de cruz.

Oremos.

Oh, Dios, Padre de todos los hombres, mira con amor a esta familia tuya y concédenos que, así como ahora venimos con gozo a esta mesa, podamos un día compartir la plenitud de este gozo, reunidos todos en la felicidad de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

V. Tiempo pascual

ANTES DE LAS COMIDAS

907. Se hace todo como se ha indicado antes, para el tiempo de Adviento, excepto lo siguiente:

Oremos.

Llenos de alegría te alabamos, Jesucristo, Señor nuestro, que, resucitado de entre los muertos, te manifestaste a los discípulos al partir el pan; quédate con nosotros, Señor, mientras tomamos, agradecidos, estos alimentos, y admite como comensales de tu Reino a quienes te recibimos como huésped en la persona de nuestros hermanos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

908. Él que preside dice:

V. Los discípulos reconocieron al Señor. Aleluya.
R. Al partir el pan. Aleluya.

Oremos.

Oh, Dios, fuente de vida, derrama en nuestros corazones la alegría de la Pascua y, pues nos has dado estos alimentos, fruto de la tierra, concédenos también mantenernos siempre en aquella vida nueva que Cristo con su Resurrección nos ha conseguido y con su misericordia nos ha comunicado. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

VI. Tiempo ordinario

ANTES DE LAS COMIDAS

909. Se hace todo como se ha indicado antes, para el tiempo de Adviento, excepto lo siguiente:

Oremos.

(si es sacerdote o diácono, hace la señal de la cruz)

Señor, Dios nuestro, que cuidas de tus hijos con amor paternal, bendícenos + a nosotros y estos dones tuyos que vamos a tomar y que hemos recibido de tu generosidad, y haz, te pedimos, que los bienes de tu providencia alcancen a toda la humanidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Pedido último este que depende de la Providencia divina pero también de la labor de los hombres.

910. O bien:

Señor Dios, que conservas todo lo creado y das sin cesar a tus hijos el alimento necesario, te bendecimos por esta mesa fraternal en la que vamos a tomar la comida que fortalece nuestro cuerpo; te suplicamos que también nuestra fe, alimentada con tu Palabra, vaya creciendo en la búsqueda de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

911. O bien:

Oh, Dios, que amas la vida, que alimentas a las aves del cielo y vistes a los lirios del campo, te bendecimos por todas tus criaturas y por esta comida que vamos a tomar, y te suplicamos, Señor, que, por tu bondad, nadie quede privado del necesario alimento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

912. O bien:

(si es sacerdote o diácono, hace la señal de la cruz)

Dios de bondad infinita, que en la Fracción del pan fortaleces la unidad de tus hijos, bendícenos + a nosotros y estos dones tuyos y concédenos que la gozosa participación en esta mesa común alimente continuamente nuestro espíritu fraternal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

913. El que preside dice:

V. Bendigo al Señor en todo momento.
R. Su alabanza está siempre en mi boca.

Oremos.

Te damos gracias, Señor, dador de todos los bienes, que, por tu misericordia, nos has reunido alrededor de esta mesa; te pedimos que este refrigerio corporal nos dé nueva fuerza para continuar nuestro camino en este mundo, y poder un día llegar felizmente a la participación del Banquete de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

914. O bien:

Señor, tú que alimentas a todo ser viviente, conserva en tu amor a todos los que nos has concedido sentarnos a esta mesa; haz que vivamos atentos al bien de nuestros hermanos, para que quienes compartimos ahora un mismo alimento volvamos a encontrarnos un día en la Mesa de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

915. O bien:

Te damos gracias, Señor, porque en esta mesa nos has dado nueva fuerza, y te pedimos que este alimento corporal contribuya también al fortalecimiento de nuestro espíritu. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.

TERCER ESQUEMA

ANTES DE LAS COMIDAS

916. Reunida la comunidad, el que preside dice:

V. Bendigamos al Señor por sus dones.
R. Démosle gracias en todo tiempo.

V. Su alabanza esté siempre en nuestra boca.
R. Démosle gracias en todo tiempo.

(si es sacerdote o diácono, hace la señal de la cruz)

Te alabamos, Señor, de quien procede todo bien; bendice + estos alimentos que vamos a tomar y concédenos que, con espíritu de verdadera fraternidad, seamos uno en Ti y perseveremos en esta unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

917.

V. Bendito sea el Nombre del Señor.
R. Ahora y por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Ahora y por siempre.

Dios, Padre nuestro, te damos gracias por este alimento que, reunidos fraternalmente, hemos recibido de tu generosidad; te pedimos que, aprendiendo también nosotros a compartir con los hermanos los bienes que de Ti hemos recibido, lleguemos a tener parte en el Convite eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

CUARTO ESQUEMA

ANTES DE LAS COMIDAS

918. Al comenzar, todos se santiguan, y el que preside (haciendo la senal de la cruz, si es sacerdote o diácono) dice:

Bendícenos, + Señor, a nosotros y estos dones tuyos que vamos a tomar y que hemos recibido de tu generosidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

919. O bien:

Protégenos, Señor, Dios nuestro, y concédenos el sustento que necesita nuestra debilidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

920. O bien:

Haz, Señor, que tus dones reparen nuestras fuerzas y que tu gracia nos consuele. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

921. O bien:

(si es sacerdote o diácono, hace la señal de la cruz)

De ti, Señor, desciende todo bien: te suplicamos que bendigas + estos alimentos que, llenos de gratitud, vamos a tomar.

R. Amén.

922. O bien:

Bendito seas, Padre todopoderoso, que nos das el pan de cada día.
Bendito sea tu Hijo único, que no cesa de alimentarnos con su Palabra.
Bendito sea el Espíritu Santo, que nos ha reunido para esta comida fraternal.

R. Amén.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

923. El que que preside dice:

Te damos gracias, Dios todopoderoso, por todos tus beneficios. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.

924. O bien:

Nos hemos saciado, Señor, con los bienes que nos has dado; cólmanos también de tu misericordia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.

925. O bien:

El Señor es bendito en sus dones, bondadoso en todas sus acciones. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

926. O bien:

Te damos gracias, Señor, Padre santo, por el alimento y la bebida que nos has dado. Haz que podamos un día sentarnos a la Mesa de tu Reino y cantar eternamente tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

927. O bien:

Señor, a todos los que por amor a Ti se han hecho nuestros benefactores, dígnate recompensarlos con la vida eterna.

R. Amén.

928. O bien:

Señor, dígnate saciar a todos los hombres con el necesario sustento, para que puedan darte gracias junto con nosotros.

R. Amén.


20 de marzo de 2017, solemnidad (trasladada) de san José, padre adoptivo de Jesús, Esposo de la Santísima Virgen y patrono universal de la Iglesia. Entrada dedicada a él, que también es patrono de este blog.


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lunes, 13 de marzo de 2017

Guion: Domingo III de Cuaresma




Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, consultar aquí.

En este domingo se celebran los primeros escrutinios de preparación al Bautismo de los catecúmenos que serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia pascual.


Ciclo A

Introducción


Hermanos:
"Con el tercer domingo de Cuaresma entramos en el corazón de este singular tiempo de conversión y renovación espiritual, que nos llevará a la Pascua". (San Juan Pablo II, Ángelus del 03/03/02).

"El clima penitencial de la Cuaresma, que estamos viviendo, nos ayuda a comprender mejor también el valor del sufrimiento que, de un modo u otro, nos afecta a todos. Contemplando a Cristo y siguiéndolo con paciente confianza logramos comprender que toda forma humana de dolor entraña una promesa divina de salvación y alegría". 

Que por nuestra ferviente participación en la Misa cuaresmal, "este mensaje de consuelo y esperanza llegue a todos, especialmente a quienes atraviesan momentos difíciles y a quienes sufren en el cuerpo y en el espíritu". (Cf. San Juan Pablo II, Ángelus enviado desde su internación en el Policlínico Gemelli, 27/02/05).

Acojamos, entonces, la invitación de la liturgia a beber de los manantiales de la vida eterna. (San Juan Pablo II, Ángelus del 03/03/02).
 
El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy. 

En lugar del Acto penitencial es oportuno emplear el rito de la bendición y aspersión con el agua, por el profundo simbolismo de este elemento que es tan mencionado en la liturgia de hoy.
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Monición general

Queridos hermanos y hermanas, también nosotros abramos el corazón a la escucha confiada de la Palabra de Dios para encontrar, como la samaritana, a Jesús que nos revela su amor y nos dice: el Mesías, tu Salvador, «soy yo: el que habla contigo» (Jn 4, 26). (Cf. S.S. Benedicto XVI, Ángelus del 24/02/08).    

O bien:

A través del símbolo del agua, que encontramos en la primera lectura y en el pasaje evangélico de la samaritana (que vamos a escuchar), la Palabra de Dios nos transmite un mensaje siempre vivo y actual: Dios tiene sed de nuestra fe y quiere que encontremos en Él la fuente de nuestra auténtica felicidad. (S.S. Benedicto XVI, homilía del 24/02/08).

O bien, para cada lectura:

Primera lectura: Éx. 17, 1-7

El pueblo exige a Dios que salga al encuentro de sus expectativas y exigencias (...) y en la prueba pierde la confianza en Él. (...) ¡En cuántas circunstancias, más que conformarnos dócilmente a la voluntad divina, quisiéramos que Dios realizara nuestros designios y colmara todas nuestras expectativas! (S.S. Benedicto XVI, homilía del 24/02/08).

Segunda lectura: Rom. 5, 1-2. 5-8

La esperanza del cristiano "no defrauda", porque se apoya en el sólido fundamento de la fe en el amor de Dios, revelado en Cristo. (San Juan Pablo II, homilía del 03/03/02).

Evangelio: Jn. 4, 5-42

"El Señor se revela como el que ofrece el agua viva del Espíritu, que sacia para siempre la sed de infinito de todo ser humano". (Ídem).

También hoy Jesús ´está sediento´, es decir, desea la fe y el amor de la humanidad". (Cf. Ídem). 

O bien:

El agua, de la que nos habla hoy la Palabra de Dios, "representa al Espíritu Santo, el «Don» por excelencia que Jesús vino a traer de parte de Dios Padre". (S.S. Benedicto XVI, Ángelus del 27/03/11)

O bien:

"Gracias al encuentro con Jesucristo y al don del Espíritu Santo, la fe del hombre llega a su cumplimiento, como respuesta a la plenitud de la revelación de Dios". (Ídem).

O bien:

"Dios tiene sed de nuestra fe y de nuestro amor. La sed de Cristo es una puerta de acceso al misterio de Dios, que tuvo sed para saciar la nuestra". (Cf. S.S. Benedicto XVI, Ángelus del 24/02/08). 
 

Oración de los fieles
 
Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la liturgia del Magno Jubileo de la Encarnación, en el Año Santo 2000. (Bendito el Señor por los siglos. Celebraciones y oraciones para el Año Santo. Comité Central para el Gran Jubileo del Año 2000):


Dirijamos nuestras voces al Padre de Cristo Redentor y supliquémosle que colme de sus dones a cuantos buscan a Cristo de corazón.

R. Riega, Señor, los desiertos del alma.

-Padre, que Cristo, que vino al mundo a salvar al que estaba perdido, atraiga hacia Ti los pasos de los que se han alejado del camino del bien. R.

-Padre, que el Maestro de la Verdad dé su sabiduría a los que anuncian el Evangelio, para que transmitan con fidelidad los misterios del Reino de los Cielos. R.

-Padre, que tu Enviado, que es fuente de agua viva, purifique y restaure el espíritu de los catecúmenos y de los penitentes, para que correspondan generosamente a la gracia divina. R.

-Padre, que el Médico de las almas y de los cuerpos conforte con su presencia a los enfermos, afligidos y marginados. R.

-Padre, que el Redentor, Puerta santa del encuentro Contigo, suscite en los hombres de nuestro tiempo el coraje de unirse a Él para reencontrarse a sí mismos. R.

-Padre, que el Mesías, Supremo Revelador de tu Misericordia, nos enseñe a superar incomprensiones, a recomponer las divisiones, y a perdonar siempre las ofensas recibidas. R.

Oración conclusiva

"Padre, que ofreces a la humanidad sedienta el agua que brota de Cristo, fuente de vida, escucha nuestros ruegos: confirma en los creyentes la efusión de tu Santo Espíritu, para que purificados por su acción, profesemos con los labios y testimoniemos con las obras, ser fieles discípulos de Jesús, tu Hijo y nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, fuente de la vida, Tú ofreces a la humanidad sedienta el agua viva de tu gracia, que brota de la Roca, Cristo Salvador; concede a tu pueblo el Don del Espíritu, para que sepa profesar su fe con fuerza y anuncie con alegría las maravillas de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

El agua, a la que hace referencia la liturgia de hoy, simboliza nuestra humanidad; el vino, la divinidad, y el pan, la necesidad que el hombre tiene de que Dios lo sustente.

Agua, vino y pan es lo que presentamos ahora para que vuelvan luego a nosotros como Sacramento de salvación.

Se usa el Prefacio propio* del Domingo III de Cuaresma del Ciclo A: De Samaritana.

Puede emplearse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación, con el Prefacio de más arriba*. En efecto, ellas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.


Comunión 


Con santo Tomás de Aquino, preparémonos para comulgar:

"Señor, ruego a tu infinita bondad y misericordia, que sanes mi enfermedad, limpies mi suciedad, alumbres mi ceguera, enriquezcas mi pobreza y vistas mi desnudez, para que pueda recibir el Pan de los Ángeles, al Rey de los reyes, al Señor de los señores, con tanta reverencia y humildad, con tanta contrición y devoción, con tal fe y tal pureza, y con tal propósito e intención, cual conviene para la salud de mi alma".
(Extracto y adaptación de una Oración de santo Tomás de Aquino). 
 
Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple. En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".


Despedida 

"María, que siguió a su Hijo Jesús hasta la Cruz, nos  ayude a ser discípulos fieles de aquel que hace saltar en nuestro corazón agua para la vida eterna" (cf. Jn 4, 14). (San Juan Pablo II, homilía del 03/03/02).


13 de marzo de 2017, lunes de la semana II de Cuaresma.
Cuarto aniversario de la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio como Vicario de Cristo y Sucesor del Apóstol san Pedro. Entrada dedicada a él.


jueves, 9 de marzo de 2017

Prefacio propio de santo Domingo Savio


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La Sociedad de San Francisco de Sales y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora celebran el 6 de mayo al adolescente santo Domingo Savio, con el grado litúrgico de "fiesta", y han compuesto para él el siguiente Prefacio:


PREFACIO 

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario
alabarte y darte gracias siempre,
Padre Santo, Rey de eterna gloria,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque en la jubilosa asamblea de los santos,
haces brillar al adolescente Domingo Savio,
que dócil a la acción de tu Espíritu,
supo recorrer en poco tiempo
un camino sencillo y seguro de santidad,
con alegría de corazón y en el cumplimiento
fiel de sus obligaciones cotidianas.

Por eso, con los ángeles y los santos
que proclaman tu gloria,
cantamos humildemente el himno
de tu alabanza...

Santo, Santo, Santo...
 

9 de marzo de 2017, en el 160° aniversario de la muerte terrena de santo Domingo Savio, religioso.
Conmemoración de santa Francisca Romana, religiosa.
Entrada dedicada a ambos santos.


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