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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 22 de mayo de 2017

Bendición de las rosas y del aceite de santa Rita de Casia


Resultado de imagen para santa rita y las rosas

Texto oficial: negro.
Oración de bendición: negrita.
Comentarios del blog: azul.

La parte V del Ritual de la Orden de San Agustín posee una introducción general para las bendiciones, a la que remitimos aquí. Esta es la sexta bendición que propone: (se conservan números y letras del mentado Ritual)


f) Bendición de las rosas y del aceite de Santa Rita de Casia.

Fundamento del rito:

615. Cuando Santa Rita yacía en cama, enferma de muerte, pidió una rosa del jardín de su casa natal. Esto sucedía en pleno invierno. Sin embargo, una bella rosa se encontró donde Sta. Rita dijo que estaría. Desde entonces este signo floral de las rosas ha estado relacionado con Santa Rita. El perfume de las rosas, significando el aroma de ejemplaridad de Santa Rita, se sigue difundiendo entre los hombres y las mujeres de nuestro tiempo.

616. Bendición de las rosas de Sta. Rita

Tópico de la oración: Pedido de salud corporal y espiritual, aceptación de la propia cruz.

Oh, Dios, que santificas todo con tu Palabra, derrama tu bendición + sobre estas rosas que te presentamos en honor de Santa Rita, y, por la Cruz y Resurrección de tu Hijo, concede bondadoso, a quienes las usen piadosamente, alivio y salud en la enfermedad, y constancia para seguir cotidianamente a tu Hijo, llevando, con acción de gracias, la propia cruz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.


O bien:

Tópico de la oración: alabanza a Dios Creador  e imitación de las virtudes de santa Rita.

Señor, Dios nuestro, creador de todo lo bello, el esplendor de estas rosas es reflejo de tu gloria. Derrama tu bendición + sobre ellas y concede a tus fieles,  reunidos en la celebración de la fiesta de Santa Rita de Casia, que, así como devotamente llevarán las rosas a sus casas, puedan siempre alabarte por la belleza con que has revestido tu creación e imitar las virtudes de Santa Rita, con las que ella anunciaba tu Reino, donde vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/. Amén.


617. Bendición del aceite de Santa Rita de Casia

Tópico de la oración: pedido de fortaleza para cargar la propia cruz y eterna felicidad del Cielo.

Padre de misericordia, tu Hijo, antes de partir de este mundo hacia Ti, colgó del madero de la Cruz y con su Sangre reconcilió Contigo la familia humana. Mira con bondad a estos fieles tuyos que usan este aceite encomendándose a la intercesión de Santa Rita de Casia. Dales fortaleza para cargar con su cruz de cada día, de tal modo que, caminando por las sendas del Evangelio, puedan alcanzar gozosamente la mansión celestial. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.


Rito de conclusión

618. El celebrante concluye el rito, diciendo con las manos extendidas sobre los presentes:

Dios, que en Cristo nos ha revelado su gloria, haga que vuestra vida sea imagen suya, para que podáis un día gozar de su presencia gloriosa.

R/. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os  acompañe siempre.

R/. Amén.

Fuente: http://www.oalagustinos.org/for/RitualOrdeSanAgustin.pdf


22 de mayo de 2017, memoria litúrgica de santa Rita, religiosa. Entrada dedicada a ella.


Santa Rita de Casia, religiosa: himnos litúrgicos



La Orden de San Agustín celebra la fiesta de santa Rita de Casia el 22 de mayo, y canta en su honor los siguientes himnos:

 
Oficio de Lectura

HIMNO

¡Cómo subliman, santa Rita heroica,
tus lágrimas asiduas el dolor,
cuando la humana dicha presentida,
como una sombra, de tu vida huyó!

Tú que sabes de lágrimas fecundas
y del secreto de sufrir por Dios,
muéstranos el camino del Calvario,
que es camino de redención.

Rosas y espinas, duelos y alegrías
fueron el fruto de tu vocación;
y son la recompensa de una vida
que en el dolor la gracia sublimó.

Ruega por los que vamos de camino
y somos tributarios del dolor;
y que el ejemplo claro de tu vida
y el ejercicio vivo de tu amor,
sean para nosotros luz y guía
y signo cierto de salvación.

Gloria a Dios Padre sea dada siempre
y honor y gloria a Cristo Redentor,
y al Espíritu Santo que es Origen
indeficiente del eterno Amor. Amén.


 
Laudes

HIMNO

Las madres y las vírgenes invocan
tu nombre, y las esposas del Señor;
de ti imploran las almas sin ventura,
oh, Rita, protección.

Si el sacrificio maceró tu vida,
en tu vida la gracia dio su flor,
y si una espina floreció en tu frente,
fue signo de tu amor.

Danos, oh, Rita, conocer al Padre,
y conocer a Cristo Redentor,
y alcanzar los carismas del Espíritu
para llegar a Dios. Amén.

 

Vísperas

HIMNO

Gloria a tu nombre, serafín de Umbría,
ángel custodio del cristiano hogar,
consuelo de los pobres y los huérfanos,
refugio del dolor, iris de paz.

Absorta en la visión del Sol eterno,
envíanos un rayo de tu luz,
que alumbre nuestros pasos y los guíe
a la Mansión de paz do vives tú.

Aclamemos contigo al Verbo eterno,
que nos amó con infinito amor, 
y al Padre y al Espíritu Divino
la gloria sea siempre y el honor. Amén. 


22 de mayo de 2017, memoria litúrgica de santa Rita de Casia, religiosa. Entrada dedicada a ella.






domingo, 21 de mayo de 2017

Introducción al Rito de bendición en la Orden de San Agustín



Escudo de la Orden de San Agustín


La parte V del Ritual de la Orden de San Agustín está reservada a las "Bendiciones" propias de la Orden; se consideran como apéndice del Bendicional, que es el libro que contiene el elenco oficial de las bendiciones aprobadas por la Iglesia. Se conservan los números tal y como se hallan en dicho Ritual.

La introducción para cada bendición es la misma, que transcribo a continuación, junto con la primera de ellas, la "bendición común": -Cf. infra, a-. He dedicado una entrada para cada una de las otras cinco, a las que se puede acceder desde la página principal del blog, cliqueando donde dice "Apéndice del Bendicional".

1. RITO DE LA BENDICIÓN

596. El presente rito debe utilizarse en la bendición de objetos religiosos que se usan para la práctica de ejercicios piadosos.

597. Principalmente en los santuarios o lugares de peregrinación que se distinguen por la afluencia de fieles, esta bendición de objetos piadosos suele efectuarse en una celebración común y puede incluirse de modo conveniente en las celebraciones que tienen lugar para los peregrinos.

598. Este rito pueden utilizarlo el sacerdote y el diácono, los cuales, respetando su estructura y elementos principales, adaptarán la celebración a las circunstancias del momento y de las personas.

599. Si la bendición se celebra para un solo objeto, el ministro puede emplear el Rito breve indicado al final de este capítulo o, en determinadas circunstancias, sólo la fórmula breve descrita en el número.

Introducción

600. Reunido el pueblo, el celebrante dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, + del Espíritu Santo.

R/. Amén

601. Luego el celebrante saluda a los presentes con las siguientes palabras u otras adecuadas, tomadas preferentemente de la Sagrada Escritura:

+La gracia, la misericordia y la paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

602. El celebrante dispone a los presentes para la celebración de la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Los objetos piadosos que habéis traído para bendecir muestran, cada uno a su manera, vuestra fe, ya que sirven para recordar el amor de nuestro Señor, o también para aumentar vuestra confianza en la ayuda de la Santísima Virgen María y de los santos. Al pedir la bendición del Señor sobre estos objetos (imágenes), lo que hemos de procurar ante todo es dar el testimonio de vida cristiana que de nosotros exige el uso de estos objetos.

Lectura de la Palabra de Dios

603. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo celebrante, lee un texto de la Sagrada Escritura, seleccionado principalmente entre los que se proponen a continuación. También pueden emplearse otros textos adecuados al rito.

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol San Pablo a los Corintios (2 Cor 3, 17b-4):
Reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen.
Donde hay Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu. Por eso, encargados de este ministerio por misericordia de Dios, no nos acobardamos; al contrario, hemos renunciado a la clandestinidad vergonzante, dejándonos de intrigas y no adulterando la Palabra de Dios; sino que, mostrando nuestra sinceridad, nos recomendamos a la conciencia de todo hombre delante de Dios.

Palabra de Dios.

Para bendecir aceite: Mc 6, 7-13 (curaron a muchos enfermos ungiéndolos con aceite) o Lc 10, 30-37 (le curó poniendo aceite y vino en sus heridas).

Para bendecir rosas: Eclo 24, 1-17 (como un rosal de Jericó) o 2 Cor 2, 14-17 (somos como aroma de incienso que Cristo ofrece a Dios) o Mt 6, 25-34 (aprended de las flores del campo).

Para bendecir pan: 1Re 19, 3-8 (con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches) o Sab 16, 20-21. 24-26 (para que aprendieran tus hijos queridos) o Jn 6, 27-35 (no trabajéis por el alimento que se acaba).

604. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial, por ejemplo, el salmo 122 (123) u otro canto adecuado, intercalando el responsorio:

R. (1) A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo.

605. Después de la lectura se hace oportunamente la homilía, en la cual el celebrante explica la lectura y el significado del rito.

Oración de los fieles

606. Antes de la oración de bendición puede hacerse la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el celebrante puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras directamente relacionadas con las circunstancias de los presentes o del momento.

Nosotros, hermanos, no queremos tener una apariencia de piedad, sino que la profesamos de corazón; por esto, invoquemos al Señor, diciendo:

R./. Envíanos, Señor, el espíritu de piedad.

1. Dios clementísimo, que quieres que recordemos siempre tus maravillas, haz que la visión corporal de estos objetos materiales nos eleve a la contemplación de los signos de tu misericordia. R/.

2. Tú que deseas que te demos culto en espíritu y verdad, concédenos que, con la ayuda de estos objetos (imágenes) y de lo que significan, practiquemos siempre la justicia y la piedad. R/.

3. Tú que, por medio de tu Hijo, nos diste el mandato de orar siempre, haz que, dedicándonos a la oración, podamos llevar una vida con toda piedad y decoro. R/.

4. Tú que, en tu Iglesia, distribuyes de manera admirable diversidad de ayudas para nuestra santidad y piedad, haz que lo que recibimos de manos de la Iglesia lo utilicemos para crecimiento de ella. R/.

607. Cuando no se dicen las preces, antes de la oración de bendición el celebrante dice:

Oremos.

Y todos oran durante algún tiempo en silencio.

Oración de bendición

608. El celebrante, con las manos extendidas, pronuncia la oración de bendición:

a) Bendición común

Bendito seas, Señor, fuente y origen de toda bendición, que te complaces en la piedad sincera de tus fieles; te pedimos que atiendas los deseos de tus servidores y les concedas que, llevando consigo estos signos de fe y piedad, se esfuercen por irse transformando en la imagen de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

La precedente oración es la primera que propone el Ritual de la Orden. Las siguientes bendiciones con su respectiva conclusión se hallan en otras entradas particulares de este blog.


21 de mayo de 2017, Domingo VI de Pascua. En vísperas de la festividad de santa Rita, religiosa. Entrada dedicada a ella.


Prefacio propio de santa Rita de Casia, religiosa



La Orden de San Agustín celebra la fiesta de santa Rita de Casia cada 22 de mayo, y emplea el siguiente Prefacio:


PREFACIO

 El amor fue el peso de santa Rita

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, 
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, 

Dios todopoderoso y eterno.

Porque nos has dado en santa Rita 

un modelo insigne de amor a ti,
y en ti y por ti, a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida
y por él fue llevada 

a través de todos los estados
de su peregrinación por este mundo,
meditando continuamente 

la Pasión salvadora de tu Hijo.

Convertida en ejemplo de penitencia 

y humildad, llegó al grado 
sublime de la caridad,
que lleva a los hombres por la cruz
a la alegría verdadera 

y a la luz de la resurrección.

Por eso, con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,

cantamos sin cesar el himno de tu gloria...

Santo, Santo, Santo...



21 de mayo de 2017, Domingo VI de Pascua. En vísperas de la festividad de santa Rita, religiosa. Entrada dedicada a ella.

miércoles, 17 de mayo de 2017

"Declaración sobre los fragmentos de Hostias consagradas"




 SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

DECLARACIÓN SOBRE LOS FRAGMENTOS DE HOSTIAS CONSAGRADAS

Dado que se solicitaron orientaciones a la Sede Apostólica sobre el modo de actuar respecto de los fragmentos de las hostias, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, el 2 de mayo de 1972 (prot. n. 89/71), hizo pública la siguiente declaración:

Habiendo llegado a la Santa Sede preguntas sobre los fragmentos que quedan después de la santa Comunión, esta Sagrada Congregación, tras haber consultado a las Sagradas Congregaciones para la Disciplina de los Sacramentos y del Culto Divino, ha estimado responder como sigue:

Después de la Sagrada Comunión, no solamente las hostias que quedan y las partículas que de ellas se han desprendido y conservan el aspecto exterior de pan deben ser conservadas o consumidas reverentemente, por razón de la veneración debida a la presencia eucarística de Cristo, sino también respecto a los demás fragmentos, se deben observar las prescripciones relativas a la purificación de la patena y del cáliz que figuran en los n. 120, 138 y 237-239 de la Institución general del Misal Romano, en el Ordinario de la Misa con el pueblo, n. 138, y sin pueblo n. 31. En cuanto a las hostias que no se consumen inmediatamente, el ministro idóneo debe llevarlas al lugar destinado para conservar la Santísima Eucaristía (cf. Institución general del Misal Romano, n. 276).


17 de mayo de 2017, miércoles de la semana V de Cuaresma.
Conmemoración de san Pascual Baylón, patrono de Congresos Eucarísticos. Entrada dedicada a él.


martes, 16 de mayo de 2017

Guion: Domingo VI de Pascua


 


Ciclo A

Introducción

"A la alegría de celebrar la Eucaristía en el día del Señor, se suma el júbilo espiritual del Tiempo de Pascua, que ya ha llegado al sexto domingo". (S.S. Benedicto XVI, homilía del 27/04/08).

Dos domingos faltan aún para que concluya este Tiempo de gracia que la Iglesia nos ofrece para que meditemos sobre el gran amor de Dios que ha entregado a su Hijo a la Muerte y Lo ha resucitado con la fuerza de su Espíritu para que fuéramos salvos.

En cada momento, pero sobre todo cuando estamos, como ahora, en torno al Altar, sigamos viviendo intensamente el Tiempo pascual como un único gran domingo de gozo,  alabanza y gratitud al Padre.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Hech. 8, 5-8. 14-17

La predicación del diácono Felipe lleva alegría a la comunidad de Samaría. Y hoy, a la nuestra, "porque donde llega el Evangelio, florece la vida; como un terreno árido que, regado por la lluvia, inmediatamente reverdece". (S.S. Benedicto XVI, Regina Caeli del 29/05/11).

Segunda lectura: I Ped. 3, 15-18

"El apóstol Pedro, que nos ha dirigido la palabra durante gran parte del Tiempo pascual, nos enseña que el proyecto del Padre Celestial se lleva a cabo con la Muerte y la Resurrección de Jesús, y abraza a los hombres de todas las razas y de todos los tiempos", quienes están llamados a dar razón de su esperanza. (Cf. San Juan Pablo II, homilía del 09/05/99 en Bucarest, Rumanía).

Evangelio: Jn. 14, 15-21

“Si me amáis”.
"Jesús pronunció estas palabras durante la Última Cena, en el mismo momento en que instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Aunque estaban dirigidas a los Apóstoles, en cierto sentido se dirigen a todos… Hoy las volvemos a escuchar como una invitación a vivir cada vez con mayor coherencia nuestra vocación en la Iglesia". (S.S. Benedicto XVI, homilía del 27/04/08).

Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa en la fiesta de la Presentación del Señor, presidida por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro el 2 de febrero de 2017, XXI Jornada de la Vida Consagrada:

Agradecidos al Señor por habernos llamado a su seguimiento para difundir entre nuestros hermanos la luz del Evangelio, dirijámosle nuestra oración confiada:

R. Señor, ten piedad.

-Da al Santo Padre sabiduría y perseverancia. R.

-Custodia a los obispos y a los sacerdotes en la verdad y en la caridad. R.

-Guía a las personas consagradas a la santidad y a la vida plena. R.

-Sostén a los cristianos perseguidos con la esperanza y la fortaleza. R.

-Suscita en los gobernantes el deseo del bien y la pasión por el hombre. R.

-Convierte los corazones de los pecadores con tu gracia y tu misericordia. R.

-Renueva en los esposos cristianos la generosidad del amor y del perdón. R.

-Haz surgir numerosas vocaciones al sacerdocio y  a la vida consagrada. R.

-Consuela a los que están solos y abandonados con tu presencia y compañía. R.

-Abre las puertas del paraíso a los moribundos y a los fieles difuntos. R.

Oración conclusiva

"La luz de tu Hijo, oh, Padre, colme nuestra vida de belleza, de alegría y de dulce esperanza; seguros de que eres fiel a toda promesa, te rogamos que renueves tu misericordia por nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Dios, que nos has redimido por medio de Cristo, tu Hijo, entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitado a la vida inmortal, confírmanos con tu Espíritu de verdad, para que en la alegría que viene de Ti, estemos resueltamente dispuestos a responder a todo aquel que nos pida razón de la esperaza que hay en nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Con los gozos espirituales propios de los días de Pascua, se entretejen los sinsabores de nuestra hora presente. Así fue y será siempre la vida de los hombres: un ramillete de alegrías y tristezas. Depositémoslo sobre el Altar junto al pan y al vino para que, unido ellos, adquiera valor redentor.


Comunión

Antes de comulgar, meditemos el gran amor que impulsó a Jesús para dejarnos el Sacramento de su Cuerpo y su Sangre:

¡Alabado sea por siempre Jesús Sacramentado!

"¡Qué combates ha tenido que sostener contra las exigencias de su propia gloria, sacrificando su libertad, su cuerpo, su persona, y rebajándose hasta el límite de la nada, sin condiciones de tiempo ni lugar, abandonándose así al amor como al odio de sus enemigos, sin otra defensa que su propio amor!" (Cf. San Pedro Julián Eymard, Amor a la Eucaristía: Directorio para su adoración, II).


Despedida

La bendición final de la Misa siempre es un envío misionero para anunciar a todos que Cristo Resucitado vive y actúa entre nosotros hasta el final de los tiempos.


16 de mayo de 2017, martes de la semana V de Pascua.
Conmemoración de san Juan Nepomuceno, presbítero y mártir del sigilo sacramental. Entrada dedicada a él.

 


lunes, 15 de mayo de 2017

Bendición de los campos, las tierras de cultivo y los terrenos de pasto





El capítulo XXIV del Bendicional, en  la parte correspondiente a las "bendiciones de construcciones y actividades", ofrece la siguiente bendición:

BENDICIÓN DE LOS CAMPOS, LAS TIERRAS DE CULTIVO Y LOS TERRENOS DE PASTO

827. Con este rito los fieles manifiestan (primera intención del rito) su agradecimiento a Dios, que con amor inefable creó el mundo y lo confió al cuidado del hombre, para que éste, con su trabajo asiduo, proporcionara a los hermanos lo necesario para el sustento.

Cuándo puede emplearse:

828. Este rito puede emplearse en aquellas ocasiones más adecuadas de la vida agrícola, de manera que, con la ayuda de la oración, se santifique el trabajo humano, y la bendición del Señor acompañe las alternativas de las estaciones y sus faenas correspondientes. (Segunda intención del rito).
829. Este rito pueden usarlo el sacerdote, el diácono, y también el laico, con los ritos y fórmulas previstos para él.

830. Con el fin de acomodar la celebración a las circunstancias del lugar y de las personas, pueden adaptarse algunos de los elementos de este rito, respetando siempre la estructura de la celebración y sus elementos principales.

RITO DE LA BENDICIÓN

RITOS INICIALES

831. Reunida la comunidad, puede entonarse un canto adecuado ("adecuado" en el sentido de "pertinente", o sea, de carácter religioso, pues se trata de la liturgia de un sacramental), terminado el cual, el ministro dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

832. Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a los présenles, diciendo:

Dios, que es admirable en sus obras, esté con todos vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la Sagrada Escritura.

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

833. Si el ministro es laico, saluda a los presentes, diciendo:

Bendigamos unánimes a Dios, que nos concede el rocío del cielo y la fertilidad de la tierra.

Todos responden:

Amén.

834. El ministro dispone a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Bendigamos a Dios, que con su omnipotencia creó la tierra y con su providencia la enriquece, y la dio a los hombres para que la cultivasen y de ella sacasen los frutos con que sustentar su vida. Al mismo tiempo que damos gracias a Dios por su generosidad, aprendamos también, según las palabras del Evangelio, a buscar sobre todo el Reino de Dios y su justicia, ya que entonces todo lo que necesitemos se nos dará por añadidura.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

835. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo ministro, lee un texto de la Sagrada Escritura.

Gn 1, 1. 11-12. 29-31: Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del libro del Génesis:

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. Y dijo Dios:
—«Produzca la tierra hierba verde que engendre semilla, y árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra.»
Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios:
—«Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento.»
Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.

Palabra de Dios.

836. O bien:

Dt 32, 10c-14: Dios puso al pueblo a caballo de sus montañas y lo alimentó con las cosechas de sus campos

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del libro del Deuteronomio:

Dios rodeó a su pueblo cuidando de él, lo guardó como a las niñas de sus ojos. Como el águila incita a su nidada, revolando sobre los polluelos, así extendió sus alas, los tomó y los llevó sobre sus plumas. El Señor solo los condujo, no hubo dioses extraños con él. Los puso a caballo de sus montañas y los alimentó con las cosechas de sus campos; los crió con miel silvestre, con aceite de rocas de pedernal; con requesón de vaca y leche de ovejas, con grasa de corderos y carneros, ganado de Basan y cabritos, con la flor de la harina de trigo, y, por bebida, con la sangre fermentada de la uva.

Palabra de Dios.

837. Pueden también leerse: Mt 6, 25-34; Mc 4, 26-29.

838. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Salmo responsorial

Sal 103 (104), l-2a. 14-15. 24. 27-28 (R.: 24c)

R. La tierra está llena de tus criaturas, Señor.

Bendice, alma mía, al Señor,
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.

Haces brotar hierba para los ganados,
y forraje para los que sirven al hombre.
Él saca pan de los campos,
y vino que le alegra el corazón;
y aceite que da brillo a su rostro,
y alimento que le da fuerzas. R.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas. R.

Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo:
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes. R.

839. O bien:

Sal 64 (65), 10. 11-12. 13-14. R. (6) Nos respondes, Dios, salvador nuestro.

Sal 106 (107), 35-36. 37-38. 41-42. R. (Ib) Dad gracias al Señor porque es bueno.

840. El ministro, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.

PRECES

841. Si se estima oportuno, antes de la oración de bendición puede hacerse la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el ministro puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias del momento.

Dios providente, Padre de todos, se preocupa amorosamente por sus hijos y los alimenta y protege, bendiciendo la tierra para que dé los frutos para el sustento del hombre. Invoquémoslo con espíritu filial, diciendo:
R. Te rogamos, óyenos.

Tú que por el apóstol Pablo nos llamaste campo tuyo, haz que, cumpliendo en todo momento tu voluntad, vivamos siempre unidos a ti. R.

Tú que nos enseñaste que somos sarmientos de aquella vid que es Cristo,
—haz que, permaneciendo en tu Hijo, demos fruto abundante. R.

Tú que bendices la tierra y la enriqueces sin medida,
—haz que nuestros campos, con tu bendición, produzcan el alimento que necesitamos. R.

Tú que multiplicas el trigo, con el cual nos das el pan nuestro de cada día y el alimento de la Eucaristía,
—concédenos cosechas abundantes con el rocío del cielo y la fertilidad de la tierra. R.

Tú que alimentas a los pájaros del cielo y vistes a los lirios del campo,
—enséñanos a no estar agobiados pensando qué vamos a comer o con qué nos vamos a vestir, sino a buscar sobre todo tu reino y tu justicia. R.

Sigue la oración de bendición, como se indica más adelante.

842. Cuando no se dicen las preces, antes de la oración de bendición el ministro dice:

Oremos.

Y, según las circunstancias, todos oran durante algún tiempo en silencio.

Luego dice la oración de bendición.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

843. El ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Señor, Padre santo, que mandaste al hombre que guardara y cultivara la tierra, te suplicamos con humildad que nos concedas siempre cosechas abundantes, des fertilidad a nuestros sembrados, y, alejando de nuestros campos las tormentas y el granizo, las semillas puedan germinar con abundancia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.


844.
O bien:

Oh, Dios, que ya en el principio del mundo ordenaste en tu providencia que la tierra germinara hierba verde y produjera toda clase de frutos, y proporcionas semilla para sembrar y pan para comer, te pedimos que esta tierra, fecundada por tu bondad y cultivada por el trabajo del hombre, rebose de frutos abundantes, y tu pueblo, colmado de tus dones, te alabe sin cesar ahora y siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.


CONCLUSIÓN DEL RITO

845. El ministro, si es sacerdote o diácono, concluye el rito, diciendo:

Dios, fuente de todos los bienes, os bendiga + y dé fecundidad a vuestro trabajo, para que podáis alegraros de sus dones y proclamar siempre sus alabanzas.

R. Amén.

846. Si el ministro es laico, concluye el rito santiguándose y diciendo:

Dios, fuente de todos los bienes, nos bendiga y dé fecundidad a nuestro trabajo, para que podamos alegrarnos de sus dones y proclamar siempre sus alabanzas.

R. Amén.

847. Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.

15 de mayo de 2017, memoria litúrgica de san Isidro Labrador. Entrada dedicada a él.

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