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viernes, 21 de noviembre de 2014

Misas de la Virgen XXI (Tiempo Ordinario III ):"El Santo Nombre de la B. Virgen María)"



Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

En el Misal Romano se halla la Misa votiva de El Santísimo Nombre de María, que tiene sólo la Oración colecta propia. Muchas Iglesias particulares e Institutos religiosos celebran la memoria del Santísimo Nombre de la Virgen el día 12 de septiembre, casi con el mismo formulario. El formulario aquí propuesto está tomado, a excepción del Prefacio y con algunas pocas variaciones, del Proprium missarum Societatis Mariae.
Hace pocos años la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en la tertia editio typica del Misal Romano (2002), decidió restaurar en el Calendario Romano perpetuo y universal la festividad del "Santísimo Nombre de María" en el 12 de septiembre (en muchos lugares la llamaban "el Dulce Nombre de María"), asignándole el grado litúrgico de "memoria facultativa o libre". 
En esta Misa se glorifica ante todo a Dios Padre por el «Nombre de Jesús», esto es, por la «Persona de su Hijo» y su poder y misión salvadora: «en el nombre de Jesús se nos da la salvación» (Prefacio, cf. Hch 4, 12), «ante él se dobla toda rodilla / en el cielo, en la tierra y en el abismo» (Prefacio, cf. Flp 2, 10).
En segundo lugar es glorificado por el «Nombre de María», esto es, por la persona de la Madre de Cristo y su misión en la historia de la salvación (cf. Prefacio). El Nombre de la Santísima Virgen María es celebrado en cuanto que es:
- glorioso, ya que Dios, a semejanza del nombre de Judit, que es figura de la Santísima Virgen, lo «ha glorificado ... de tal modo, que (su) alabanza está siempre en la boca de todos» (Antífona de entrada, cf. Jdt 13, 20);
- santo, ya que indica a la Mujer que fue toda ella «llena de gracia» (Aleluya, cf. Lc 1, 2S) y que encontró «gracia ante Dios» (Evangelio, Lc 1, 30) pata concebir y dar a luz al Hijo de Dios (cf. Lc 1, 31);
- maternal, porque Jesús, el Señor, «al expirar en la cruz, / quiso que la Virgen María, / elegida por Él como Madre suya, / fuese en adelante nuestra Madre» (Oración colecta), de manera que sus fieles fueran confortados «por la invocación de su santo Nombre» (Oración colecta);
- providente, puesto que los fieles, en cuyos labios está con frecuencia el Nombre de la Virgen (cf. Prefacio), «la contemplan confiados, como estrella luminosa, / la invocan como Madre en los peligros / y en las necesidades acuden seguros a ella» (Prefacio, cf. Oración colecta).


Introducción

"¡Oh! tú, quienquiera que seas, que te sientes lejos de tierra firme, arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y tempestades, si no quieres zozobrar, no quites los ojos de la luz de esta estrella. Si el viento de las tentaciones se levanta, si el escollo de las tribulaciones se interpone en tu camino, mira la estrella, invoca a María. Si eres balanceado por las agitaciones del orgullo, de la ambición, de la murmuración, de la envidia, mira la estrella, invoca a María. Si la cólera, la avaricia, los deseos impuros sacuden la frágil embarcación de tu alma, levanta los ojos hacia María. Si, perturbado por el recuerdo de la enormidad de tus crímenes, confuso antes las torpezas de tu conciencia, aterrorizado por el miedo del Juicio, comienzas a dejarte arrastrar por el torbellino de tristeza, a despeñarse en el abismo de la desesperación, piensa en María. En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. Que su nombre nunca se aparte de tus labios, jamás abandone tu corazón; y para alcanzar el socorro de su intercesión, no descuides los ejemplos de su vida. Siguiéndola, no te extraviarás, rezándole, no desesperarás, pensando en Ella, evitarás todo error. Si Ella te sustenta, no caerás; si Ella te protege, nada tendrás que temer; si Ella te conduce, no te cansarás; si Ella te es favorable, alcanzarás el fin. Y así verificarás, por tu propia experiencia, con cuánta razón fue dicho: “Y el nombre de la Virgen era María”.

Hermanos, inspirados en estas palabras de San Bernardo, el doctor melifluo, también hoy, cuando estamos por celebrar la Santa Misa, "miramos a la estrella, invocamos a María". Sea ella quien nos introduzca en el conocimiento de la grandeza de estos Santos Misterios.

Antífona de entrada Cf. Jdt 13, 23.25

El Señor Dios te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra; ha glorificado tu nombre de tal modo, que tu alabanza está siempre en la boca de todos.

Oración colecta

Oh, Dios, cuyo Hijo, al expirar en la cruz, quiso que la Virgen María, elegida por él como Madre suya, fuese en adelante nuestra Madre, concédenos a quienes recurrimos a su protección ser confortados por la invocación de su santo nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

La página del Libro del Eclesiástico que vamos a escuchar, traza proféticamente los rasgos de María, la Madre tierna, de cuyas manos recibimos los dones de Dios.

El que me honra poseerá la vida eterna

Lectura del libro del Eclesiástico 24, 17-22
Como vid hermosa retoñé:
mis flores y frutos son bellos y abundantes.
Yo soy la madre del amor puro, del temor,
del conocimiento y de la esperanza santa.
En mí está toda gracia de camino y de verdad,
en mí toda esperanza de vida y de virtud.
Venid a mí, los que me amáis,
y saciaos de mis frutos;
mi nombre es más dulce, que la miel,
y mi herencia, mejor que los panales.
El que me come tendrá más hambre,
el que me bebe tendrá más sed;
el que me escucha no fracasará,
el que me pone en práctica no pecará;
el que me honra poseerá la vida eterna.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Lc 1, 46-48. 49-50. 53-54 (R.: Is 61, 10a)

R. Me alegro con mi Dios.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.
Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones. R.

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación. R.

A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia. R.


Aleluya Cf. Lc 1, 28

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.


Evangelio

"Llena de gracia", "María".
El mensajero celestial, en nombre de Dios, se dirige a la Joven nazarena con nombres propios que expresan claramente su dignidad y su misión: Dios la ha elegido para ser la Virgen Madre de su Único Hijo.

La virgen se llamaba María

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38.
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando a su presencia, dijo:
— Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo sería aquél.
El ángel le dijo:
— No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
— ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
El ángel le contestó:
— El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
— Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles 

La siguiente Oratio fidelium retoma y desarrolla algunos títulos que la lecura del Libro del Eclesiástico, seleccionada para esta Misa, aplica de modo acomodaticio a la Santísima Virgen:

R. Te lo pedimos al invocar el Dulce Nombre de María

-Para que María, "Vid hermosa" que, mediante el Fruto de su seno inmaculado, nos ofrece el Vino nuevo del Reino, guíe, sostenga y lleve a buen término la labor misionera de la Iglesia, e ilumine al Sucesor de Pedro. R.

-Para que María, Mater pulchrae dilectionis (Madre del Amor hermoso), custodie en el seno materno a los niños por nacer y los proteja de toda tentativa de privarlos de su derecho inalienable a la vida. R.

-Para que María, Madre de la santa esperanza, reconforte a aquellos que se prodigan en el servicio a sus hermanos, como los misioneros, los agentes sanitarios y los responsables de la seguridad y del orden público. R.

-Para que María, Madre de la Gracia, con amor materno, mueva a la conversión el corazón de los pecadores más obstinados. R.

-Para que María, "cuyo nombre es más dulce que la miel", sea refugio y consuelo de quienes son marginados o humillados, explotados o perseguidos. R.

-Para que María, que nos dio  a Cristo, Vida eterna, rescate del Purgatorio a todas las almas, en especial a aquellas que en este mundo le profesaron una filial devoción, y las conduzca al encuentro definitivo con el Señor. R.


Ofertorio

Invoquemos el dulce nombre de María a fin de que ella nos enseñe a participar con todo nuestro ser de la Ofrenda de su Hijo, para la cual presentamos ahora los dones elegidos por Él mismo con el deseo de quedarse con nosotros para siempre.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, los dones que te presentamos, para que nos ilumine el Espíritu Santo, enviado a nuestros corazones, y, ante el ejemplo de la siempre Virgen María, nos adhiramos a Cristo, tu Hijo, viviendo sólo para él y agradándole en todo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


Prefacio

El siguiente Prefacio explica con un bello lenguaje la interrelación y la importancia de los Nombres de Jesús y María, éste subordinado a aquél. Son los dos únicos Nombres celebrados por la liturgia de la Iglesia:

Santa María, Templo de la gloria de Dios

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

En el nombre de Jesús se nos da la salvación,
y ante él se dobla toda rodilla
en el cielo, en la tierra y en el abismo.
Pero has querido, con amorosa providencia,
que también el nombre de la Virgen María
estuviera con frecuencia en los labios de los fieles;
éstos la contemplan confiados, como estrella luminosa,
la invocan como madre en los peligros
y en las necesidades acuden seguros a ella.

Por eso,
Señor, te damos gracias
y proclamamos tu grandeza
cantando con los ángeles:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

Jesús, nacido de María, es el Pan de Vida. Nada en la Tierra ni en el Cielo supera a este Alimento con que la Bondad infinita de Dios ha querido honrar al hombre peregrino. 
Fuimos elegidos por el Altísimo para participar de esta Mesa. Vivamos cada día más de acuerdo con el honor que se nos ha concedido.

Antífona de comunión Cf. Lc 1, 48

Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humillación de su esclava.


Oración después de la comunión

Concede, Señor, a los que has alimentado en la mesa de la palabra y de la eucaristía, rechazar lo que es indigno del nombre cristiano y cumplir cuanto en él se significa, bajo la guía y protección de la Virgen. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

"Jesús, María y José". Que esta jaculatoria a la Sagrada Familia, "trinidad de la Tierra", no se aparte de nuestros labios. Así viviremos en el mundo, pero nuestro corazón estará en los bienes del Cielo.

 21 de noviembre, memoria litúrgica de la Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo.


domingo, 9 de noviembre de 2014

Misas de la Virgen XX (Tiempo Ordinario II): "Santa María, la Nueva Mujer"

 
Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO
 
Ya desde el siglo II, debido sobre todo a los escritos de san Justino (+ hacia 163) y de san Ireneo (+ hacia 200), la Santísima Virgen es reconocida en la Iglesia como la Nueva Eva (el Prefacio IV de Adviento describe el misterio de María, "Nueva Eva"), o la Nueva Mujer en Cristo, nuevo Adán (cf. 1ª Oración colecta 15,45), asociada íntimamente a la obra de salvación, reparando con su fe y obediencia el daño causado al género humano por la incredulidad y la desobediencia de la antigua Eva: «El nudo de la desobediencia de Eva fue deshecho por la obediencia de María. Lo que había atado la virgen Eva por su incredulidad lo desató la Virgen María por su fe» (S. Ireneo, Adversus haereses 3, 22, 4: SCh 34, p. 82).
En este formulario se recuerda el salvador «misterio de la Mujer» -de María y de la Iglesia-. María, «tipo de la Iglesia» (cf. LG 63), es la Mujer prometida en el Protoevangelio (cf. Gn 3, 15), a la que Isabel proclama bendita entre todas (cf. Lc 1, 42), de la cual se hizo hombre el Hijo de Dios (cf. Ga 4,4), que en las Bodas de Caná señaló de antemano la Hora mística (cf. Jn 2, 4), cumplió junto a la Cruz su función maternal (cf. Jn 19, 26) Y resplandece en el cielo vestida de sol y coronada con doce estrellas (cf. Ap 12, 1).
María, por tanto, es celebrada como:
- primicia de la nueva creación: «…has constituido a la Virgen María, / modelada por el Espíritu Santo, / en primicia de la nueva creación». (Oración colecta; cf. LG 56);
- tierra nueva, «en que», ya desde su concepción inmaculada, «habita la justicia» (cf. Salmo responsorial);
- primicia del nuevo pueblo: «la Virgen santa María, primicia de tu nuevo pueblo» (Prefacio);
- discípula de la nueva Ley: «la primera discípula de la nueva Ley» (Prefacio);
- la Mujer a la que Dios dio un corazón nuevo, según la profecía de Ezequiel (cf. 11, 19): «diste a la Virgen santa un corazón nuevo» (Oración después de la comunión);
- la Mujer que prepara el «vino nuevo» para la Iglesia: «Dichosa eres, Virgen María, por tu medio, tu Hijo preparó el vino nuevo para la Iglesia» (Antífona de comunión);
- la Virgen fiel, que «se identificó plenamente con el Sacrificio de la Nueva Alianza» (Oración sobre las ofrendas);
- la nueva Jerusalén, o sea, la ciudad santa en la cual Dios estableció su morada (cf. 1ª Lectura, Ap 21, 1-5a).
En pocas palabras: «concebida sin pecado / y colmada de... gracia, / es en verdad la Mujer Nueva» (Prefacio), Madre y "socia" de Cristo, Autor de la Nueva Alianza (cf. Prefacio). "Socia" en el sentido etimológico del término.


Introducción

Hermanos:
"Dos gandes Mujeres nos acompañan (en el camino de la vida): María y la Iglesia".
" Estas dos Mujeres, llevan adelante la esperanza que es Cristo, nos dan a Cristo, generan a Cristo en nosotros. Sin María, no hubiera habido Jesucristo; sin la Iglesia no podemos continuar”. 
Estas palabras del Papa Francisco (Homilía de la Misa en "Casa Santa Marta", 15/09/14. Memoria litúrgica de Nuestra Señora de los Dolores), nos invitan a contemplar a María, la "Nueva Mujer", como el miembro más eminente del Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia. En efecto, la Madre del Señor es la figura perfecta de la Nueva Jerusalén a la que aspira la Iglesia y en la que encuentra su modelo más acabado.
Desde los orígenes del cristianismo, Dios ha querido que la relación entre María y la Iglesia fuera tan profunda, que los católicos, por sentirnos hijos de María, nos honramos en reconocerla como Madre de la Iglesia, de la que formamos parte como piedras vivas. Si la Virgen gloriosa engendró en su castísimo seno al Salvador del mundo, lo nutrió con su ser y nos Lo dio, la Iglesia ha sido llamada a hacerlo presente en el Altar y a entregárnoslo como Alimento de Vida nueva.
Es el gran Misterio que nos disponemos a celebrar.

Antífona de entrada Ap 12, 1

Apareció una figura portentosa en el cielo: una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.


Oración colecta

Oh, Dios, que has constituido a la Virgen María, modelada por el Espíritu Santo, en primicia de la nueva creación, concédenos abandonar nuestra antigua vida de pecado y abrazar la novedad del Evangelio, cumpliendo el mandamiento nuevo del amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

La excelsa Madre de Dios es el arquetipo de la Nueva Jerusalén, en la que la Iglesia peregrina fija su mirada anhelante. Hacia ella se dirige "entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios", para usar una expresión de San Agustín.

Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo

Lectura del libro del Apocalipsis 21, 1-5a.

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva,
porque el primer cielo y la primera tierra han pasado,
y el mar ya no existe.
Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén,
que descendía del cielo, enviada por Dios,
arreglada como una novia que se adorna para su esposo.
Y escuché una voz potente que decía desde el trono:
— Ésta es la morada de Dios con los hombres:
acampará entre ellos.
Ellos serán su pueblo
y Dios estará con ellos.
Enjugará las lágrimas de sus ojos.
Ya no habrá muerte, ni luto,
ni llanto, ni dolor.
Porque el primer mundo ha pasado.
Y el que estaba sentado en el trono dijo:
«Ahora hago el universo nuevo.»

Palabra de Dios.

Salmo

María, revestida de Jesucristo, el "Traje de Gala", es la Mujer Nueva y la Madre gloriosa, modelo perfecto de creyente. Ella congrega en su regazo a todos los pueblos y los instruye en el amor y la justicia.

Salmo responsorial Is 61, 10a-d y f. 11; 62, 2-3

R. Tú, María, eres la ciudad de Dios en que habita la justicia.

Desbordo de gozo con el Señor,
Y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novia que se adorna con sus joyas. R.

Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos ante todos los pueblos. R.

Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo,
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios. R.

En lugar de esta lectura con su salmo puede utilizarse la que figura en el Apéndice (del Misal de la Virgen), núm. 9 y núm. 14.


Aleluya

Gloriosa eres, santa María, mujer nueva; de ti nació Jesucristo, el hombre nuevo.

Evangelio

La expresión "Llena de Gracia" con que el arcángel Gabriel saluda a la Doncella de Nazaret de parte de Dios, le es tan exclusivamente apropiada, que más que un simple atributo, ha pasado a ser uno de los nombres propios más extendidos de María, la Nueva Mujer.

Alégrate, llena de gracia

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando a su presencia, dijo:
— Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo Cera aquél.
El ángel le dijo:
— No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
— ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
El ángel le contestó:
— El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
— Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

R. Renueva nuestros corazones, Señor.

-Para que contemplando a María, la Mujer Nueva, la Iglesia se acerque cada vez más al ideal de la Nueva Jerusalén, Morada definitiva de dios con los hombres. R.

-Para que por la intercesión del santo arcángel Gabriel, mensajero celestial y patrono de los comunicadores, el Santo Padre N pueda hacer oír su voz allí donde hay injusticia y división entre hermanos. R.

-Para que por intercesión de santa Isabel, anciana madre del Bautista, "a la que llamaban estéril", el Señor conceda hijos a aquellos matrimonios que lo piden con fe. R.

-Para que las instituciones educativas se inspiren en la Persona de Cristo, el Hombre Nuevo, y en la de su Madre, la Nueva Mujer, para formar hombres y mujeres de bien. R.

-Para que los artistas, iluminados por María, Mater Pulchrae dilectionis, ("Madre del Amor Hermoso"), puedan plasmar en sus obras los destellos de la Suma Belleza del Divino Arquitecto del universo. R.


Ofertorio

He aquí ante nosotros el pan, el vino y el agua. Simples dones que hemos traído para el gran Sacrificio de Cristo, el Hombre Nuevo.

Oración sobre las ofrendas

Al venerar la memoria de la bienaventurada Virgen María, que se identificó plenamente con el sacrificio de la nueva Alianza, te presentamos, Señor, estos dones, para que nos concedas, por tu gracia, caminar siempre en novedad de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

María, la Nueva Mujer, primera discípula de la Nueva Alianza

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque a Cristo, autor de la nueva Alianza,
le diste por Madre y asociada a la Virgen santa María,
y la hiciste primicia de tu nuevo pueblo.

Pues ella, concebida sin pecado
y colmada de tu gracia,
es en verdad la mujer nueva
y la primera discípula de la nueva Ley.

Ella es la mujer alegre en tu servicio,
dócil a la voz del Espíritu Santo,
solícita en la fidelidad a tu Palabra.

Ella es la mujer dichosa por su fe,
bendita en su Hijo
y ensalzada entre los humildes.

Ella es la mujer fuerte en la tribulación,
firme junto a la cruz del Hijo
y gloriosa en su salida de este mundo.

Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te alabamos, proclamando sin cesar:

Santo, Santo, Santo.


Antífona de comunión Cf. Sal 86 (87), 3; Lc 1, 49

¡Qué pregón tan glorioso para ti, María! El Poderoso ha hecho obras grandes por ti.

O bien:

Dichosa eres, Virgen María, por tu medio Dios nos dio al Salvador del mundo y tu Hijo preparó el vino nuevo para la Iglesia.

Comunión

La antigua Eva nos ofreció el fruto prohibido. La Nueva Eva, que es María, engendró en su seno a Cristo, Fruto bendito y Precio infinito de nuestra salvación. Y la Iglesia nos Lo ofrece como el Pan de la esperanza y el nuevo Vino del Reino de los elegidos.

Oración después de la comunión

Señor, Padre santo, que diste a la Virgen santa un corazón nuevo, concédenos, por la virtud del sacramento que hemos recibido, ser fieles a la inspiración del Espíritu Santo y configurarnos cada día más con Cristo, hombre nuevo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Despedida

Hombre nuevos; mujeres nuevas. A imagen de Cristo y de María. Es lo que hacen de nosotros estos sagrados Misterios que hemos celebrado.

9 de noviembre, fiesta de la Dedicación de la Archisílica del Santísimo Salvador, de San Juan Bautista y de San Juan Evangelista, en el laterano.
En Madrid, España, festividad de Nuestra Señora de la Almudena. Entrada dedicada a ella.


 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Misas de la Virgen XIX (Tiempo Ordinario I): "Santa María, Madre del Señor"


Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO
 
Entre los títulos que el Evangelio da a la Santísima Virgen, sobresale el de «Madre del Señor», con el que Isabel, madre del Precursor, llena del Espíritu Santo (cf. Lc 1, 41), la saludó: «¿Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor?» (Lc 1, 42).
Con el título de Santa María, Madre del Señor, se propone aquí una Misa que se halla en el Misal Romano, Común de santa María Virgen, en el Tiempo Ordinario, núm. 3, pp. 706-707, cuyos textos se distinguen por la llamada «sobriedad romana» y por su insigne piedad hacia la Madre de Jesús; el Prefacio se ha tomado del Proprium missarum Ordinis beatae Mariae Virginis de Mercede, Curia General de la Orden, Roma 1976, p. 11.
En el Prefacio se glorifica a Dios Padre por la doble función materna que, por su «providencial designio», confió a la Santísima Virgen: respecto de su Hijo («hiciste obras grandes en la Madre de tu Hijo») y respecto de su pueblo («ejerce su función maternal en la Iglesia»).


Introducción

En la escuela de María, la Madre del Señor, a la que San Juan Pablo II llama "Mujer eucarística", aprendemos a participar del Sacrificio del Altar con todo nuestro ser, uniéndonos a él en la única Ofrenda que Cristo realizó de una vez para siempre.
Demos gracias a Dios que ha querido compartir su Madre con nosotros. También este don de su generosidad se renueva en cada celebración eucarística.

Antífona de entrada Cf. Jdt 13, 23. 25

El Señor Dios te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra; ha glorificado tu nombre de tal modo, que tu alabanza está siempre en la boca de todos.

Oración colecta

Concédenos, Señor, por intercesión de la Virgen María, cuya gloriosa memoria hoy celebramos, hacernos dignos de participar, como ella, de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

El Arca de la Alianza es figura de María que lleva en su seno al Dios Viviente.

Llevaron el Arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado

Lectura del primer libro de las Crónicas 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2.

En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas para trasladar el Arca del Señor al lugar preparado. Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas. Los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron el Arca de Dios, como mandó Moisés por orden del Señor.
David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores de sus familias, para que entonasen cánticos festivos acompañados de instrumentos, arpas, cítaras y platillos.
Llevaron el Arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David había preparado. Ofrecieron a Dios holocaustos y sacrificios de comunión, y cuando David terminó de ofrecerlos bendijo al pueblo en el nombre del Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 131, 11, 13-14. 17-18

R. A uno de tu linaje pondré sobre tu trono.

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.» R.

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Esta es mi mansión por siempre;
aquí viviré, porque la deseo.» R.

«Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.» R.

En lugar de esta lectura con su salmo puede utilizarse la que figura en el Apéndice (del Misal de la Virgen), núm. 3

Aleluya y versículo antes del Evangelio

Virgen, Madre de Dios, el que no cabe en todo el mundo se encerró en tu seno al hacerse hombre.

Evangelio

María es Madre del gozo y la alegría. Ella llega a casa de Isabel como portadora del Mesías de las promesas y del Don del Espíritu.

Bendito el fruto de tu vientre

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-47.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:
— ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
María dijo:
— Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

R. Rogamos con María, la Madre del Señor.

-Para que la Iglesia, entre júbilo y algazara, honre con gratitud a la Madre del Señor, e imite cada vez más sus virtudes. R.

-Para que por intercesión de San Juan Bautista, fiel heraldo del Señor, por Quien fue santificado desde el seno materno, el Papa N haga oír su voz de Vicario de Cristo allí donde reinan el odio, la violencia y la injusticia. R.

-Para que por intercesión del santo profeta David, ungido del Señor, los ministros sagrados, unidos a los demás fieles, rindan a Dios el culto que Le es debido, tal y como manda la Madre Iglesia. R.

-Para que por intercesión de los santos padres del Precursor, Zacarías e Isabel, todos los ancianos sean valorados, atendidos y respetados por las jóvenes generaciones. R.

-Para que por intercesión de las santas mujeres (como Mónica, Juana Beretta Molla, y tantas otras) que con ternura acogieron en su seno a los hijos, los recibieron con amor en sus brazos y los formaron en la fe cristiana, intercedan por todas aquellas madres que sufren a causa de sus hijos. R.


Ofertorio

Presentemos los dones de pan y vino. 
Como la Madre del Señor, nos abrazamos al misterio de la Cruz redentora que se renueva sobre este Altar. De aquí brota para nosotros la Vida en abundancia.

Oración sobre las ofrendas

Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, y te suplicamos que, por este sagrado intercambio, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

La Madre del Señor, fiel dispensadora de la gracia divina

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Que hiciste obras grandes en la Madre de tu Hijo
y por ella no cesas de actualizar la salvación en nosotros;
pues María, por tu providencial designio,
ejerce su función maternal en la Iglesia
y es fiel dispensadora de tu gracia;
por su palabra nos aconsejas,
por su ejemplo nos mueves a seguir a Cristo
y por sus ruegos nos perdonas.

Por eso,
Señor, te damos gracias
cantando con los ángeles:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

Comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo, formados por el Espíritu en María,  es participar de la misma Vida divina. Nadie lo hizo mejor que ella, que llevó en su seno purísimo a Quien hoy viene a nuestra alma.

Antífona de comunión Cf. Lc 1, 48

Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humillación de su esclava.

Oración después de la comunión

Después de celebrar la eucaristía, te rogamos, Señor, que cuantos veneramos la memoria de santa María, siempre Virgen, nos sentemos un día a la mesa del banquete del reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

Contando con la protección y la guía de la Madre del Señor, no temamos anunciar a Cristo por los senderos del mundo.

7 de noviembre, memoria litúrgica de la Santísima Virgen María, Madre y Medianera de la Gracia.
(En algunos países de Occidente, comienzo del mes de María).


miércoles, 5 de noviembre de 2014

La sagradas reliquias: Razón de ser y culto

Relicario con la sangre de San Juan Pablo II



Documentos de la Iglesia: negro. Resaltado: negrita.
Comentarios del blog: azul.

Cada 5 de noviembre, el Calendario litúrgico pre-conciliar, fijaba una festividad dedicada a las "Sagradas reliquias". Algunos calendarios particulares aún conservan en el mismo día esta celebración. Por eso, he querido dedicar esta entrada a citar y comentar algunos -sólo algunos- de los documentos más importantes de la Iglesia sobre este tema.

La veneración de las reliquias de los bienaventurados hunde sus raíces en el Antiguo Testamento y está atestiguada en el Nuevo. Desde los orígenes mismos del cristianismo los creyentes veneraron los cuerpos de los mártires y también los objetos que a ellos pertenecieron o que fueron tocados a sus cuerpos.

Al parecer, los antiguos cristianos, en los primeros tiempos de las persecuciones, entendían muy bien la razón de ser del culto a las reliquias, en el sentido de que eran conscientes de que se trataba de un modo de reconocer y honrar en los campeones de la fe el triunfo del mismo Cristo, a Quien habían sabido imitar de modo ejemplar.

Ahora bien, la ignorancia o el afán de lucro de algunos malos católicos, sumada a la prédica errónea, a veces de buena fe, a veces maliciosa, de los no cristianos, e incluso de los cristianos de denominaciones no católicas,  fue creando desvíos en el culto debido a las reliquias.

Para combatir tales desvíos,  la Iglesia, que es Madre y Maestra, ha visto la necesidad de emanar ciertos documentos doctrinales, conforme lo iba requiriendo el devenir de las generaciones y las cuestiones que al respecto en ellas se suscitaban.

Recordemos los más puntuales:

Concilio de Trento, sesión XXV (año 1563).

“Instruyan también a los fieles en que deben venerar los santos cuerpos de los santos mártires, y de otros que viven con Cristo, que fueron miembros vivos del mismo Cristo, y templos del Espíritu Santo, por quien han de resucitar a la vida eterna para ser glorificados, y por los cuales concede Dios muchos beneficios a los hombres; de suerte que deben ser absolutamente condenados, como antiquísimamente los condenó, y ahora también los condena la Iglesia, los que afirman que no se deben honrar, ni venerar las reliquias de los santos; o que es en vano la veneración que estas y otros monumentos sagrados reciben de los fieles; y que son inútiles las frecuentes visitas a las capillas dedicadas a los santos con el fin de alcanzar su socorro”.

Al exhortar a los fieles a la veneración de los cuerpos de los cuerpos mártires "y de otros", queda claro que dichos mártires ocupan el primer lugar entre las numerosas categorías de santos a los que la Iglesia rinde culto, pero que también es igual y absolutamente lícito venerar los cuerpos de los no mártires. Las razones de tal licitud en la veneración son claramente explicitadas:

1. Fueron miembros vivos del mismo Cristo. (El verbo en pasado alude a la realidad terrena de los cuerpos).
2. Fueron templo del Espíritu Santo (Ídem).
3. Van a resucitar a la vida eterna al final de los tiempos. En este sentido, son "semillas de inmortalidad".
4. Dios quiere conceder gracias a los fieles a través de esos cuerpos santos.

“Destiérrese absolutamente toda superstición en la invocación de los santos, en la veneración de las reliquias, y en el sagrado uso de las imágenes; ahuyéntese toda ganancia sórdida; evítese en fin toda torpeza; de manera que no se pinten ni adornen las imágenes con hermosura escandalosa; ni abusen tampoco los hombres de las fiestas de los santos, ni de la visita de las reliquias, para tener convitonas, ni embriagueces: como si el lujo y lascivia fuese el culto con que deban celebrar los días de fiesta en honor de los santos. Finalmente pongan los Obispos tanto cuidado y diligencia en este punto, que nada se vea desordenado, o puesto fuera de su lugar, y tumultuariamente, nada profano y nada deshonesto; pues es tan propia de la casa de Dios la santidad. Y para que se cumplan con mayor exactitud estas determinaciones, establece el santo Concilio que a nadie sea lícito poner, ni procurar se ponga ninguna imagen desusada y nueva en lugar ninguno, ni iglesia, aunque sea de cualquier modo exenta, a no tener la aprobación del Obispo. Tampoco se han de admitir nuevos milagros, ni adoptar nuevas reliquias, a no reconocerlas y aprobarlas el mismo Obispo. Y éste, luego que se certifique en algún punto perteneciente a ellas, consulte algunos teólogos y otras personas piadosas, y haga lo que juzgare convenir a la verdad y piedad. En caso de deberse extirpar algún abuso, que sea dudoso o de difícil resolución, o absolutamente ocurra alguna grave dificultad sobre estas materias, aguarde el Obispo antes de resolver la controversia, la sentencia del Metropolitano y de los Obispos comprovinciales en concilio provincial; de suerte no obstante que no se decrete ninguna cosa nueva o no usada en la Iglesia hasta el presente, sin consultar al Romano Pontífice”.
San Pío X Encíclica Pascendi (1907).

En el texto precedente, el Papa santo destaca en primer lugar todo lo que no es lícito en el culto a los santos, a sus imágenes y reliquias, en particular, el aprovechar los lugares en que se veneran para realizar cualquier tipo de reuniones mundanas. Se afirma también que es el Obispo el que debe aprobar la intronización y la veneración de imágenes y reliquias. En caso de dudas, debe consultar con sus hermanos en el episcopado. La última palabra en todo aquello nuevo o sobre lo que no se llegue a un acuerdo, corresponde al Papa.

“Acerca de las sagradas reliquias, obsérvese lo siguiente: si los obispos, a quienes únicamente compete esta facultad, supieren de cierto que alguna reliquia es supuesta (esto es, de dudosa autenticidad), retírenla del culto de los fieles. Si las «auténticas» de alguna reliquia hubiesen perecido, ya por las revoluciones civiles, ya por cualquier otro caso fortuito, no se proponga a la pública veneración sino después de haber sido convenientemente reconocida por el obispo. El argumento de la prescripción o de la presunción fundada sólo valdrá cuando el culto tenga la recomendación de la antigüedad, conforme a lo decretado en 1896 por la Sagrada Congregación de Indulgencias y Sagradas Reliquias, al siguiente tenor: «Las reliquias antiguas deben conservarse en la veneración que han tenido hasta ahora, a no ser que, en algún caso particular, haya argumento cierto de ser falsas o supuestas»“  (Pascendi n. 55). (Es lo que ocurre, por dar un ejemplo, con las reliquias de los Magos de Oriente, veneradas en la catedral alemana de Colonia; el Martirologio actual oficializa este culto y conserva la fiesta de la traslación de estas reliquias el día 24 de julio).


Código de Derecho Canónico

Dos cánones nos instruyen sobre el tema:

1190

§ 1. Está terminantemente prohibido vender reliquias sagradas. (Es el pecado llamado "simonía").

§ 2. Las reliquias insignes así como aquellas otras que gozan de gran veneración del pueblo no pueden en modo alguno enajenarse válidamente o trasladarse a perpetuidad sin licencia de la Sede Apostólica.

§ 3. Lo prescrito en el § 2 vale también para aquellas imágenes que, en una iglesia, gozan de gran veneración por parte del pueblo.

1237

§ 1. Se deben dedicar los altares fijos, y dedicar o bendecir los móviles, según los ritos prescritos en los libros litúrgicos.

§ 2. Debe observarse la antigua tradición de colocar bajo el altar fijo reliquias de Mártires o de otros Santos, según las normas litúrgicas. (Es importante la aclaración "bajo el altar". No arriba ni en la piedra misma del ara. El Ritual de la Dedicación de iglesias y altares aclara muy bien este detalle que, por ser tal, no es menor. En efecto, sobre el altar, solo el Cordero. Debajo del altar, los que han sabido imitarlo y se han unido más íntimamente a él por la práctica heroica de las virtudes. Es lo que explica con claridad el punto 237 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia citado más abajo). La noche que precede a la solemne Dedicación de una iglesia, suele organizarse una vigilia de oración con las reliquias de los santos que serán colocadas bajo el altar; ellas son expuestas a la pública veneración., y se meditan textos de los santos a los que pertenecen.

Toda reliquia expuesta se venera con dos golpes dobles (ductus) de turíbulo (Cf. IGMR, 277). Los nombres de los santos a los que corresponden han de agregarse en toda letanía de santos que se cante en la iglesia en la que se conservan, respetando el orden de las categorías. Si son beatos, se pueden añadir al final, con la venia del Ordinario del lugar.

Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1674

Además de la liturgia sacramental y de los sacramentales, la catequesis debe tener en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular. El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas variadas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el via crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc. (cf Cc. de Nicea II: DS 601;603; Cc. de Trento: DS 1822).

Así de escueto es el Nuevo Catecismo cuando se refiere al tema de las reliquias. El Documento que sigue a continuación se explaya más, recogiendo los puntos más importantes de las enseñanzas de la Iglesia en sus diferentes documentos, y reexplicándolos:


Directorio sobre la piedad popular y la liturgia

Las reliquias de los Santos

236. El Concilio Vaticano II recuerda que "de acuerdo con la tradición, la Iglesia rinde culto a los santos y venera sus imágenes y sus reliquias auténticas". La expresión "reliquias de los Santos" indica ante todo el cuerpo - o partes notables del mismo - de aquellos que, viviendo ya en la patria celestial, fueron en esta tierra, por la santidad heroica de su vida, miembros insignes del Cuerpo místico de Cristo y templos vivos del Espíritu Santo (cfr. 1 Cor 3,16; 6,19; 2 Cor 6,16). En segundo lugar, objetos que pertenecieron a los Santos: utensilios, vestidos, manuscritos y objetos que han estado en contacto con sus cuerpos o con sus sepulcros, como estampas, telas de lino, y también imágenes veneradas. (Las reliquias aludidas tras la expresión "ante todo"...", se llaman "de primera clase", y son las más dignas. Son las que se colocan precedenteente bajo los altares, y las que se llevan procesionalemente y se veneran con solemnidad en las beatificaciones y canonizaciones. Son las que las diferentes Congregaciones y Órdenes religiosas, o las iglesias de mayor dignidad, antiguas y nuevas, conservan en hermosos cofres y relicarios, y las exponen a la pública veneración o bien de forma permanente, o bien para las festividades de los santos  beatos a los que pertenecen, o bien en circunstancias extraordinarias en que convenga pedir la intercesión de estos elegidos. Estas reliquias son "insignes", si se trata de todo el cuerpo o de un órgano entero o de una parte completa del cuerpo del bienaventurado (el cráneo); "notables", si se trata de una parte importante de las insignes (un hueso, por ejemplo); "mínimas", cuando se trata de una parte pequeña del cuerpo, como el cabello, una fracción de piel, o un diente. Las reliquias aludidas a partir de la expresión "En segundo lugar..." son llamadas "de segunda clase". Los objetos que, sin haber pertenecido o sido usados por los santos, han estado en contacto con alguna reliquia de primera clase de ellos, son conocidos como reliquias "de tercera clase").

237. El Misal Romano, renovado, confirma la validez del "uso de colocar bajo el altar, que se va a dedicar, las reliquias de los Santos, aunque no sean mártires". Puestas bajo el altar, las reliquias indican que el sacrificio de los miembros tiene su origen y sentido en el sacrificio de la Cabeza, y son una expresión simbólica de la comunión en el único sacrificio de Cristo de toda la Iglesia, llamada a dar testimonio, incluso con su sangre, de la propia fidelidad a su esposo y Señor.

A esta expresión cultual, eminentemente litúrgica, se unen otras muchas de índole popular. A los fieles les gustan las reliquias. Pero una pastoral correcta sobre la veneración que se les debe, no descuidará:

- asegurar su autenticidad; en el caso que ésta sea dudosa, las reliquias, con la debida prudencia, se deberán retirar de la veneración de los fieles;

- impedir el excesivo fraccionamiento de las reliquias, que no se corresponde con el respeto debido al cuerpo; las normas litúrgicas advierten que las reliquias deben ser de "un tamaño tal que se puedan reconocer como partes del cuerpo humano";

- advertir a los fieles para que no caigan en la manía de coleccionar reliquias; esto en el pasado ha tenido consecuencias lamentables;

- vigilar para que se evite todo fraude, forma de comercio y degeneración supersticiosa.

Las diversas formas de devoción popular a las reliquias de los Santos, como el beso de las reliquias, adorno con luces y flores, bendición impartida con las mismas, sacarlas en procesión, sin excluir la costumbre de llevarlas a los enfermos para confortarles y dar más valor a sus súplicas para obtener la curación, se deben realizar con gran dignidad y por un auténtico impulso de fe. En cualquier caso, se evitará exponer las reliquias de los Santos sobre la mesa del altar: ésta se reserva al Cuerpo y Sangre del Rey de los mártires.

Para profundizar sobre el tema se pueden consultar numerosas páginas católicas. Sugiero dos de ellas.
Hacer clic:  Aquí (Profundización con citas de los Padres de la Iglesia).

                  Aquí: (Visiones de la beata Ana Catalina Emmerick).

5 de noviembre, festividad de las Sagradas Reliquias (en algunos calendarios particulares).


domingo, 2 de noviembre de 2014

Guion: Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán

Archibasílica de San Juan de Letrán, Catedral del Papa

Hay cuatro basílicas romanas que son las llamadas "papales". Ellas tienen cada una la llamada  "Puerta santa", que se abre cada 25 años en los Jubileos: San Juan de Letrán, San Pedro, Santa María la Mayor y San Pablo extra-muros. Son los cuatro templos más sagrados del catolicismo. En este momento vuelvo a ellos con el corazón, después de poco más de siete meses que los visité, y venero espiritualmente aquellos lugares santos.
De entre estas basílicas, la primera, San Juan de Letrán, es la Catedral del Papa como Obispo de Roma. Es la "Archibasílica". De ahí la incripción célebre de su fachada, que la llama "madre y cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del orbe". Está dedicada al Santísimo Salvador y a los Santos Juan Bautista y Juan Evangelista.
En cualquier parte del mundo, cada iglesia que ha sido dedicada celebra el aniversario de su Dedicación, y se une a la celebración del aniversario de la Dedicación de su Iglesia Catedral. Estas fiestas están inscriptas, según las normas litúrgicas, en los calendarios particulares.
Ahora bien, el aniversario de la Dedicación de las cuatro venerables basílicas arriba mencionadas, está inscripto en el Calendario Romano perpetuo y universal.
La basílica de San Pedro, junto con la de San Pablo extra-muros, como memoria facultativa, el 18 de noviembre; la de Santa María la Mayor, con el mismo grado litúrgico, el 5 de agosto; y la de Letrán, por ser la más importante, con el grado superior de fiesta, el 9 de noviembre. El hecho de que esta última tenga prioridad sobre el domingo, frente a una eventual ocurrencia, se debe a que es considerada "fiesta del Señor".

Introducción

Lo que está entre paréntesis puede omitirse.

Celebramos hoy la fiesta de la Dedicación de la Archibasílica de San Juan de Letrán, que tuvo lugar en el año 324,  es decir, hace exactamente 1690 años, por el Papa San Silvestre. El prefijo "archi-" significa que es superior en dignidad a todas las demás iglesias del mundo. En efecto, se considera la Catedral del Papa como Obispo de Roma. (Le siguen en importancia San Pedro, Santa María la Mayor y San Pablo extra-muros; todas en la Ciudad Eterna de Roma. Son las cuatro basílicas que poseen las Puertas Santas, imagen de Cristo, que se abren cada 25 años en los Jubileos).
En esta Santa Misa nos vamos a unir espiritualmente al Sucesor de Pedro, renovando nuestra fidelidad a su Magisterio, y al hacer memoria de la Dedicación de la Basílica lateranense, vamos a dar gracias a Dios por la iglesia de piedras vivas que conformamos los bautizados, y de la que son imagen elocuente todos los templos materiales.

Se usan ornamentos blancos.
Se puede realizar una procesión de entrada, de acuerdo con las normas litúrgicas.
La schola canta el Kyrie y el himno Gloria in excelsis.

Los siguientes tropos pueden introducir al Kyrie, si se opta por esta forma del Acto penitencial:

Redentor del mundo, Templo Viviente de Dios, Kyrie eleison
Bienhechor de la humanidad, Divino Fundador de la Iglesia, Christe, eleison
Piedra Angular, Arquitecto del universo, Kyrie eleison

El Gloria puede introducirse con las siguientes palabras:

Alabemos al Dios tres veces Santo, para Quien edificamos los lugares de culto, y por cuya voluntad, siendo "piedras vivas", constituimos el edificio espiritual.

Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Ez. 47, 1-2. 8-9. 12

El agua que brotaba del lado derecho del templo daba vida y fertilidad a todo lo que alcanzaba; de la misma manera, del Costado abierto de Cristo, Templo Vivo del Padre, siguen brotando para nosotros, como de un manantial inagotable, la Sangre y el Agua de la Vida.

Segunda lectura: I Cor. 3, 9c-11. 16-17.

San Pablo se refiere al gran misterio del hombre, templo vivo de Dios, que no debe ser profanado por nadie.

Evangelio: Jn. 2, 13-22

Jesucristo es a la vez Templo y Altar Viviente,  Sacerdote del Dios Altísimo y Víctima de propiciación de la Nueva Alianza.

El Credo se canta o se reza solamente cuando esta fiesta cae en domingo.


Oración de los fieles

R. Que nada nos aparte de Ti, Cristo, Piedra Angular

-Hace 1690 años, en el 324 de nuestra era, el Papa San Silvestre consagró la Archibasílica de Letrán y la dedicó a Jesucristo con el sugestivo título de "Santísimo Salvador".
+Para que la Santa Iglesia Católica, que tiene su sede en Roma, por intercesión del Santo Papa Silvestre, sea dignamente representada por las iglesias diocesanas del mundo, y sus obispos y fieles se mantengan en comunión de amor y de fe entre sí y con el Sumo Pontífice Francisco. R.

-Esta Archibasílica "lateranense", como se la llama, también está dedicada a San Juan Bautista y a San Juan Evangelista.
+Para que por intercesión del santo Precursor y del Apóstol amado del Señor, nada rasgue la unidad de la Iglesia espiritual que los bautizados formamos a manera de piedras vivas. R.

-La parte central del rito de Dedicación de una iglesia consiste en la colocación del Santo Crisma en el centro y en los cuatro ángulos del Altar, simbolizando las Llagas del Señor, y en el esparcimiento de ese Crisma por toda la superficie del Altar, con el objeto de consagrarlo exclusivamente para el Sacrificio de Cristo.
+Para que los sacerdotes, al celebrar este Santo Sacrificio, lo hagan todo y sólo como manda la Iglesia, siendo conscientes de que se trata de un Misterio recibido que se remonta al Señor que nos lo legó, y no de un acto a título personal. R.

-Otro de los ritos de la Dedicación de una iglesia, es la unción con el Santo Crisma de doce cruces ubicadas en los muros del templo, en referencia a los Apóstoles, guardianes de la fe y columnas de la Iglesia.
+Para que los que se han dejado seducir por doctrinas ajenas a la fe de Cristo, inspirados por el Espíritu, vuelvan a la plena comunión con la Iglesia Apostólica. R.

-La ofrenda del incienso por medio de un brasero colocado en el centro del Altar, la incensación de éste, de los muros del templo, de los ministros sagrados y de los fieles, también forma parte del Rito de Dedicación. Todo, en representación del culto que debemos a Dios y de nuestras oraciones que se elevan a Él.
+Para que el Altísimo se digne acoger favorablemente las plegarias de esta comunidad aquí reunida y, por medio de los sacramentos y sacramentales, derrame sobre cada uno de nosotros el rocío celestial de su bendición, que santifica y fortalece. R.

Ofertorio

Hacemos nuestros los anhelos de una antigua oración litúrgica que pedía a Dios que así como los granos de trigo y las uvas son numerosos pero llegan a ser un solo pan que será el Cuerpo del Señor , y un solo vino, que será su Sangre, que también nosotros, que somos muchos, por la gracia de este Sacrificio, lleguemos a ser uno en Cristo, el Cordero inmolado.

Se usa el Prefacio propio de Dedicación.


Comunión

En este momento de la Comunión, reafirmamos nuestra fe en Cristo, Pan del Amor, y Lo adoramos presente en el Altar de las basílicas papales de Letrán, de San Pedro, de Santa María la Mayor, de San Pablo extra-muros, y en todos los altares "de la Urbe y del orbe", en los que reconocemos al mismo Señor, profesamos una sola fe y ofrecemos el único Sacrificio.

Se puede impartir la Bendición solemne de la Dedicación.


Despedida

Habiendo celebrado los Santos Misterios en este lugar sagrado, vayamos al mundo y trabajemos para que también él sea cada día más agradable al Señor.

2 de noviembre, domingo XXXI del Tiempo Ordinario.
Conmemoración de los Fieles Difuntos.




domingo, 26 de octubre de 2014

Himno al Beato Pablo VI

Tapiz del beato Pablo VI (Balcón central de la Basílica vaticana, 19/10/14)



El siguiente himno litúrgico, llamado In nomine Domine, en honor del beato Papa Pablo VI, se ejecutó al comienzo de la ceremonia de beatificación del inolvidable Papa Montini, presidida por el Sumo Pontífice Francisco, con la presencia de Su Santidad Benedicto XVI, Papa Emérito, el 19 de octubre de 2014 durante la Misa de Clausura del Sínodo Extraordinario de los Obispos sobre la Familia.

De alto lirismo y noble sencillez, la Santa Sede ha querido explicar el significado de sus tres estrofas. Los interesados en el tema, pueden hacer clic aquí.

Al publicar esta entrada evoco mi viaje a Brescia, en la Lombardía, en los días del 8 al 15 de agosto, previos a la XV Jornada Mundial de la Juventud del Año del Jubileo 2000. En aquella tierra, que considera a Pablo VI como suyo, pues nació en la región de Concesio, muy cerca de allí, se podía apreciar el amor, la veneración y la gratitud que profesaban a este gran Pontífice. 

Beso espiritualmente aquel lugar, al que vuelvo con el corazón después de poco más de 14 años, y venero al flamante beato, haciendo propias las palabras del himno:


In nomine Domine

Del amor del Padre
dado a tu tierra,
crecido en la fe,
agudo en el ingenio,
gentil, delicado.

Serás pastor sapiente,
custodio de santas memorias,
- in nomine Domini,

la vida por Cristo Señor,
la mirada sobre todas las gentes,
- in nomine Domini,

y nosotros contigo proclamamos:

Christus, lumen gentium!
Christus in Ecclesia!
Mittat nos ad gentes!

Con la gracia del Hijo
has esparcido su Evangelio,
fiel a la llamada,
hermano entre los hermanos,
paciente, generoso.

Reúnes las grandes asambleas,
un corazón, un alma sola,
- in nomine Domini,

nutrido con el Pan y el Vino,
eres todo en los santos misterios,
- in nomine Domini,

y nosotros contigo proclamamos:

Christus, lumen gentium!
Christus in Ecclesia!
Mittat nos ad gentes!

En el ardor del Espíritu
a nosotros tú nos hablas aún,
heridos de toda guerra,
divididos, sin alegría,
inciertos y sin luz.

Recoge a quien busca la paz,
anuncia la tierra prometida,
- in nomine Domini,

seremos un pueblo nuevo
la Iglesia en el mundo de Dios,
- in nomine Domini,

y nosotros contigo proclamamos:

Christus, lumen gentium!
Christus in Ecclesia!
Mittat nos ad gentes!




 26 de octubre, domingo XXX del Tiempo Ordinario. (Cuando se cumple una semana de la beatificación del Pontífice Pablo VI. -Homenaje a él-).