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miércoles, 22 de octubre de 2014

Guion: San Juan Pablo II

San Juan Pablo II


El siguiente guion puede usarse en la Misa de la memoria litúrgica de San Juan Pablo II (22/10), o en alguna votiva que se celebre en su nombre, como por ejemplo, en los días de su novena, (en especial el 16/10, aniversario de su elección como Vicario de Cristo). Debe recordarse que las Misas votivas solamente están permitidas en los días de feria del Tiempo Ordinario o en aquellos en los que ocurra alguna memoria facultativa.

Si la celebración de la Misa es solemne, esto es, cuando se trate de alguna región, comunidad o grupo religioso que tenga como titular al Santo Papa o que conserve sus reliquias, puede cantarse el himno Gloria in excelsis. El incienso siempre está permitido.

Puede organizarse una procesión de entrada al son de un canto adecuado, por ejemplo, el himno a San Juan Pablo II o las letanías dedicadas a él. Si hubiere una imagen suya, no debe ingresar en la procesión de entrada (no lo permiten las rúbricas), sino antes de ella, o estar ubicada en un lugar digno del templo, con flores y luces. En todo caso, de existir esta imagen, se inciensa con dos golpes dobles de turíbulo, luego de la Cruz, del Altar (y de una imagen de la Virgen, si la hubiere), de acuerdo con las normas vigentes. Sería oportuno, si la hay, exponer a la veneración de los fieles en esta celebración una imagen de la Virgen de Czestochowa, patrona de Polonia, o de la Salus Populi Romani, patrona de la Urbe (y de este humilde blog), o de la Virgen de Guadalupe de Méjico, tan amada y visitada por Juan Pablo II.

Introducción

Queridos hermanos:
Hoy celebramos la festividad del gran Pontífice San Juan Pablo II, pastor fiel y misericordioso, a quien Dios le encomendó la ardua tarea de preparar al rebaño de la humanidad para que atravesara el umbral del Tercer Milenio, en el inolvidable Jubileo del Año 2000. Quedarán para siempre en la historia las imágenes del Papa deportista y peregrino, alegre y vivaz, dolorido y enfermo, paciente y siempre amante de los demás.
Demos gracias a Dios por este precioso regalo que quiso hacer al mundo, siempre tan necesitado del amor que Juan Pablo II, en nombre de Jesucristo, supo brindar a manos llenas.

Que el Sacrificio de la Misa que estamos por celebrar, al que Juan Pablo II vivió íntimamente unido, nos alcance de Dios la gracia de imitar la entrega y la humildad del amado Papa polaco.


La Oración colecta se toma de los textos aprobados por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Liturgia de la Palabra

Ofrezco aquí una monición general debido a que aún no existen lecturas propias obligatorias para esta memoria, por lo que pueden variar.

Pidamos tener, como San Juan Pablo II, un corazón humilde y dócil al Espíritu, para acoger el tesoro de la Palabra de Dios y vivirla en plenitud.

Oración de los fieles

R. Te rogamus, audi nos

O bien:

R. Por San Juan Pablo II, te rogamos, óyenos

-Pidamos por la Santa Iglesia Católica.
+Para que por intercesión de San Juan Pablo Magno, que la amó con ternura de hijo y se entregó a ella desde que tuvo uso de razón hasta su último aliento, pueda repetir a todos los hombres sus palabras: "No tengáis miedo".R.

-Pidamos por el Papa N, Sucesor de San Pedro.
+Para que, a ejemplo de San Juan Pablo II, defienda la verdadera fe de toda tergiversación, negación o parcialización. R.

-Pidamos por los cardenales de la Santa Iglesia Romana.
+Para que, iluminados por San Juan Pablo II, hagan llegar el mensaje de paz y unidad del Papa, que es el de Cristo, hasta los puntos más remotos del Planeta. R.

-Pidamos por los jóvenes, a los que tanto amó Juan Pablo II, que les legó el tesoro precioso de las Jornadas Mundiales de la Juventud, de las que el Papa Francisco lo nombró patrono.
+Para que, escuchando la invitación siempre renovada de San Juan Pablo II, acudan cada vez más numerosos a las Jornadas Mundiales de la Juventud, e inviten a las nuevas generaciones, a fin de que ningún joven se prive de este singular evento de gracia. R.

-Pidamos por las familias de todo el mundo.
+Para que contando con el auxilio celestial de San Juan Pablo II, llamado "Papa de la familia", sean protegidas legalmente como las células vivas de toda sociedad. R.

-Pidamos por los que nos han hecho daño.
+Para que como San Juan Pablo II, que perdonó a quien atentó contra su vida, sepamos acoger en nuestro corazón y perdonar al hermano que nos ha ofendido. R.


Liturgia de la Eucaristía

Ofertorio

Imitando la entrega incondicional y permanente de San Juan Pablo II a la causa de Cristo, llevamos los dones al Altar de la oblación del Cordero. Evocamos las Misas celebradas por el Santo Pontífice a lo largo y a lo ancho del globo: Todas ellas son el mismo y único Sacrificio, el del Viernes Santo, el de todos los tiempos y el que ahora estamos por ofrecer.

Pueden usarse el Prefacio, las oraciones de ofrendas y de después de la Comunión, del "Común de Pastores: Para un santo Papa". De celebrarse a Juan Pablo II con el grado litúrgico de fiesta o solemnidad, deben usarse.
En la Plegaria Eucarística, después del de María, José y los Apóstoles, se añade el nombre de San Juan Pablo II.


Comunión

En el regazo de María, a la que San Juan Pablo II profesó un profundo y auténtico amor, y a la que quiso llamar "Mujer eucarística", aprendemos a recibir con devoción a Jesús, Pan de Vida, a adorarlo con humildad de corazón, y a hacerlo presente en todo tiempo y lugar. 
Con estos piadosos sentimientos, nos acercamos a comulgar.

Oración a San Juan Pablo II

Luego de la "Oración después de la Comunión", puede rezarse la oración oficial a San Juan Pablo II, difundida por la Santa Sede.

Puede impartirse la Bendición solemne "para la fiesta de un santo".


Despedida

Totus tuus, Maria!
Al concluir esta celebración, hacemos nuestras las palabras con las que San Juan Pablo II dedicó su vida a la Santísima Virgen. Que ambos nos hagan permanecer en el Camino del Amor, de la Verdad y de la Vida, que es el mismo Señor Jesucristo, Pastor Eterno del rebaño de Dios.

22 de octubre, memoria litúrgica de San Juan Pablo II, "El Magno", Papa.
(Homenaje a él, en el 36° aniversario de la Solemne Inauguración de su Ministerio Petrino).

Jesús Eucaristía y Juan Pablo II, su santo Vicario

Himno a San Juan Pablo II

 


 Letra del Himno
(traducción al castellano)

Estribillo:
"¡Abrid las puertas a Cristo! No tengáis miedo.
Abrid de par en par vuestro corazón a Dios".

Testigo de esperanza 
para quien espera la salvación,
Peregrino por amor
en los caminos del mundo. Est.

Verdadero padre para los jóvenes
a quienes enviaste al mundo,
centinelas de la mañana,
signo vivo de esperanza. Est.

Testigo de la fe
que anunciaste con la vida;
firme y fuerte en la prueba 
confirmaste a tus hermanos. Est.

Enseñaste a cada hombre 
la belleza de la vida,
indicando a la familia
como signo del amor. Est.

Portador de la paz
y heraldo de justicia,
te hiciste entre los pueblos
nuncio de misericordia. Est.

En el dolor revelaste
el poder de la Cruz.
Guía siempre a tus hermanos
en el camino del amor. Est.

En la Madre del Señor
nos indicaste una guía;
en su intercesión,
el poder de la gracia. Est.

Padre de misericordia,
Hijo nuestro, Redentor,
Santo Espíritu de Amor,
            a Ti, Trinidad, la gloria. Amén. Est.



22 de octubre, memoria litúrgica de San Juan Pablo II, Papa.

San Juan Pablo II: oración oficial




Celebramos hoy por primera vez la memoria litúrgica del grandioso Pontífice polaco como santo, luego de que el Papa Francisco lo canonizara hace casi seis meses (junto al Papa Juan XXIII), y de que aprobara su inscripción para este día (aniversario de la inauguración de su Ministerio como Sucesor de Pedro) en el Calendario Romano perpetuo y universal, y la de San Juan XXIII para el 11 de este mismo mes, aniversario de la Apertura del Concilio Vaticano II.
Por eso, este blog "Liturgia Católica, Divino Tesoro", dedicado a San Juan Pablo, le rinde un humilde homenaje en su festividad, publicando la oración oficial que la Santa Sede difundió con motivo de la canonización:

"¡Oh, San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, danos tu bendición! 
Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo, para llevar a Jesús a todos, y a todos a Jesús. 
Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar y volver a mirar hacia lo alto, para encontrar la luz que ilumina los caminos de la vida en la Tierra.

Bendice las familias, ¡bendice cada familia! Tú advertiste el asalto de Satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la Tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.

Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.

¡Oh, San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios! Amén. "


Angelo, Cardenal Comastri
Vicario General de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano.


22 de octubre, memoria litúrgica de San Juan Pablo II, Papa, fundador y patrono de las Jornadas Mundiales de la Juventud. (Entrada especialmente dedicada a él, como este blog).




Sancte Ioannes Paule II, ora pro nobis

domingo, 19 de octubre de 2014

Letanías a los Santos y Beatos Pontífices Romanos



Un domingo como hoy, el 19 de octubre de 2003, Juan Pablo II beatificaba a la Madre Teresa de Calcuta. Seguramente no se imaginaba que 17 años después, en el mismo día, Jorge Mario Bergoglio, creado cardenal por él mismo, y elegido Papa, beatificaría a Pablo VI, en una multitudinaria Misa,  en la que participaría nada menos que el gran Papa Emérito Benedicto XVI. Esta Misa, en la que el Sumo Pontífice Francisco, ante el Papa Emérito, beatifica a un Predecesor de ambos, trae a la memoria la que se celebrara casi cuatro meses antes, en la que Francisco, también en presencia de Benedicto, canonizó a dos Predecesores de ambos, Juan XXIII y Juan Pablo II, que pasará a la historia como la "Misa de los cuatro Pontífices".

He aquí otra muestra evidente de por qué el siglo XX puede ser llamado "Siglo de Oro de los Papas", como dije en una entrada de este blog. En efecto, todos los Papas de ese período han sido modelo de fidelidad a Cristo y a la Iglesia, y de amor y entrega al rebaño que se les encomendó. No dudo de que, con el tiempo, se irán reconociendo las virtudes heroicas de cada uno.

Mucho se ha hablado de los "Papas no ejemplares" en la historia. Es cierto que los hubo. En ellos pudo más la debilidad humana que la gracia de Dios, a la que en muchos casos se resistieron.
Pero en este día de la Beatificación del esclarecido Papa Pablo VI , quiero rendir homenaje a los Santos y Beatos Papas de todos los siglos, es decir, a aquellos que sí se dejaron modelar por el Amor del Divino Hacedor y fueron iconos auténticos de Jesús, el Buen Pastor que da su vida por las ovejas.

Por eso, y en honor de todos ellos, ofrezco a continuación, las siguientes letanías:

La respuesta a las invocaciones marianas y de los Papas es "ruega por nosotros", como es tradicional en la liturgia.
En rojo se hallan los datos del origen del Papa y de la duración de su Pontíficado.

"Letanías a los Santos y Beatos Pontífices Romanos"

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad,
Señor, ten piedad,

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros
Santa María, Madre de la Iglesia,
Santa María, Salus Populi Romani,

San Pedro (Galilea, 33-67), ruega por nosotros

San Lino (Tuscany, 67-76),

San Anacleto (Cleto), (Roma, 76-88),

San Clemente I (Roma, 88-97),

San Evaristo (Grecia, 97-105),

San Alejandro I (Roma, 105-115),

San Sixto I (Roma, 115-125),

San Telésforo (Grecia, 125-136),

San Higinio (Grecia, 136-140),

San Pío I (Aquileia, 140-155),

San Aniceto (Siria, 155-166),

San Sotero (Campania,166-175),

San Eleuterio (Grecia, 175-189),

San Víctor I (África, 189-199),

San Ceferino (Roma, 199-217),

San Calixto I (Roma, 217-222),

San Urbano I (Roma, 222-230),

San Ponciano (Roma, 230-235),

San Antero (Grecia, 235-236),

San Fabián (Roma, 236-250),

San Cornelio (Roma, 251-253),

San Lucio I (Roma, 253-254),

San Esteban I (Roma, 254-257),

San Sixto II (Grecia, 257-258),

San Dionisio (Turio, 259-268),

San Félix I (Roma, 269-274),

San Eutiquiano (Luni, 275-283),

San Cayo (Dalmacia, 283-296),

San Marcelino (Roma, 296-304),

San Marcelo I (Roma, 308-309),

San Eusebio (Grecia, 309-309),

San Melquíades (África, 311-314),

San Silvestre I (Roma, 314-335),

San Marcos (Roma, 336-336),

San Julio I (Roma, 337-352),

San Liberio (Roma, 352-366),

San Dámaso I (España, 366-384),

San Siricio (Roma, 384-399),

San Anastasio I (Roma, 399-401),

San Inocencio I (Albano, 401-417),

San Zósimo (Grecia, 417-418),

San Bonifacio I (Roma, 418-422),

San Celestino I (Roma, 422-432),

San Sixto III (Roma, 432-440),

San León I -Magno- (Toscana, 440-461),

San Hilarión (Caller, 461-468),

San Simplicio (Tívoli, 468-483),

San Félix III (Roma, 483-492),

San Gelasio I (África, 492-496),

San Anastasio II (Roma, 496-498),

San Símaco (Cerdeña, 498-514),

San Hormisdas (Frosinone, 514-523),

San Juan I (Populonia, 523-526),

San Félix IV (Benevento,526-530),

San Agapito I (Roma, 535-536),

San Silverio (Roma, 536-537),

San Gregorio I -Magno- (Roma, 590-604),

San Bonifacio IV (Abruzo, 608-615),

San Adeodato I (Roma, 615-618),

San Martín I (Roma, 649-655),

San Eugenio I (Roma, 654-657),

San Vitaliano (Segni, 657-672),

San Agatón (Palermo, 678-681),

San León II (Sicilia, 682-683),

San Benedicto II (Roma, 684-685),

San Sergio I (Siria, 687-701),

San Gregorio II (Roma, 715-731),

San Gregorio III (Siria, 731-741),

San Zacarías (Grecia, 741-752),

San Pablo I (Roma, 757-767),

San León III (Roma, 795-816),

San Pascual I (Roma, 817-824),

San León IV (Roma, 847-855),

San Nicolás I -Magno- (Roma, 858-867),

San Adrián III (Roma, 884-885),

San Gregorio VII (Toscana, 1073-1085),

Beato Víctor III (Montecassino, 1086-1087),

Beato Urbano II (Francia, 1088-1099),

Beato Eugenio III (Pisa, 1145-1153),

Beato Gregorio X (Plasencia, España, 1271-1276),

Beato Inocencio V (Francia, 1276),

San Celestino V (Isernia, 1294, [renunció] +1296),

Beato Benedicto XI (Treviso, 1303-1304),

Beato Urbano V (Francia, 1362-1370),

San Pío V (Bosco, 1566-1572),

Beato Inocencio XI (Como, 1676-1689),

Beato Pío IX  (Marca de Ancona, 1846-1878),

San Pío X (Riese, 1903-1914),

San Juan XXIII (Bérgamo, 1959-1963),

Beato Pablo VI (Concesio, 1963-1978),

San Juan Pablo II (Polonia, 1978-2005),

Todos los Santos y Beatos Pontífices Romanos,  rueguen por nosotros



(Las letanías pueden concluirse con la tradicional invocación al Cordero de Dios).

19 de octubre, domingo XXIX del Tiempo Ordinario.
Clausura de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Familia.
Beatificación del Papa Pablo VI (Entrada dedicada a él).




Beato Pablo VI


sábado, 18 de octubre de 2014

Misas de la Virgen XVIII (Tiempo de Pascua IV): "La Virgen María, Reina de los Apóstoles"



Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO
 
Bastantes Institutos religiosos y Sociedades de vida apostólica tienen como patrona a la Santísima Virgen orando con los apóstoles en el Cenáculo y la veneran litúrgicamente con el título de «Reina de los apóstoles»; entre ellos destacan la Compañía del Apostolado Católico, fundada por san Vicente Pallotti (+ 1850), el Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (P.I.M.E.), creado por el obispo Angel Ramazzotti (+ 1861), la Pía Sociedad de San Pablo Apóstol y otros Institutos creados por el beato Santiago Alberione (+ 1971).
En efecto, algunos hombres y mujeres, llenos de fervor apostólico y misionero, repararon en el lugar eminente y «regio» que tenía la Madre de Jesús en la comunidad primitiva y se dieron cuenta de la importancia de su presencia en el evento pentecostal, en lo que atañe a la propagación del mensaje evangélico. (Ese adjetivo "regio" debe entenderse en el sentido etimológico del término, que significa "real", es decir, "perteneciente a la realeza" o "relativo a los reyes").
Esta Misa, a excepción del Prefacio, está tomada del Proprium missarum Societatis Apostolatus Catholici, Tipografía Políglota Vaticana 1972, pp. 3-6.
Este formulario posee una gran fuerza misional. La asamblea de los fieles pide a Dios ser capaz de «proclamar la gloria de (su) nombre con testimonio de palabra y de vida» (Oración colecta), pide también «el aumento de la Iglesia por el número de (sus) fieles» (Oración sobre las ofrendas) y que el «pueblo obtenga... la salvación» (Oración después de la comunión).
El Prefacio celebra el designio de salvación según el cual la Santísima Virgen, «conducida por el Espíritu Santo», acudió presurosa a casa de Isabel para llevarle el anuncio de la salvación, y «Pedro y los demás apóstoles», fortalecidos por la Venida del Espíritu, salieron del Cenáculo, llenos de valentía, para proclamar a todo el mundo el Evangelio de Cristo. 


Introducción

María, Reina de los Apóstoles y Reina de todos los que, entre fidelidades e infidelidades, intentamos cada día vivir la fe, nos ha convocado en esta iglesia.
Ella, como Madre de la Iglesia y Señora de la Pascua, nos invita a participar del Banquete de la Vida, que es la Santa Misa. 
Como Templo vivo del Espíritu, y garantía de un perenne Pentecostés, nos exhorta a perseverar unánimes en la oración y solícitos en el servicio al prójimo.


Antífona de entrada

Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la madre de Jesús. Aleluya.

Oración colecta

Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, concédenos, por intercesión de la Virgen, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo. 

Liturgia de la Palabra

Primera lectura

La siguiente perícopa ha sido tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles: se trata de la primera parte de la primera lectura de la solemnidad de Pentecostés, capítulo 2: ("Al llegar el día de Pentecostés..."), a la que se han antepuesto dos versículos del capítulo precedente ("Después de subir..."), por el hecho de que hacen mención explicita de cada uno de los Once apóstoles, y de la Santísima Virgen.

Los Apóstoles del Cordero son las columnas imbatibles de la Iglesia de todos los tiempos, que se precia de tener a Cristo como Esposo y Piedra Angular, y a María como Madre y modelo.

Se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 12-14; 2, 1-4

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas, el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 86, 1-2. 3 y 5. 6-7 (R.: 3)

R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob. R.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
Se dirá de Sión: "uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado". R.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Este ha nacido allí".
Y cantarán mientras danzan:
"todas mis fuerzas están en ti". R.

Aleluya

Estaba santa María, Reina del cielo y Señora del mundo, sufriendo junto a la cruz del Señor.

Evangelio

La Virgen fiel que estuvo junto a la Cruz de su amado Hijo Jesucristo, es la misma que, como Madre de la humanidad redimida, permanece junto a los que sufren, los socorre y los conserva en la esperanza.

Dijo Jesús al discípulo: Ahí tienes a tu madre

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 25-27.

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería,
dijo a su madre:
— Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo:
— Ahí tienes a tu madre.
Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. 

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Las siguientes preces, unas pocas más que las habituales, son a la vez súplica y homenaje a María y a todos los Apóstoles del Señor:

R. Óyenos, Padre, en nombre de María, Reina de los Apóstoles

-Por la Iglesia, y en particular por el Vicario de Cristo, nuestro Santo Padre N, pidamos junto a San Pedro, de quien es Sucesor, y a San Pablo, Apóstol de los gentiles... R.

-Por el Colegio de los Cardenales, "senado" ilustre del Papa, pidamos junto al apóstol Santiago el Mayor, protomártir del Colegio Apostólico, y a su hermano Juan, el discípulo amado... R.

-Por los misioneros que están cerca y por los que se encuentran lejos, pidamos junto al apóstol San Andrés, hermano del primer Papa... R.

-Por los que trabajan en el mundo de la economía y las finanzas, pidamos junto al apóstol San Mateo, que de cobrador de impuestos pasó a ser fiel seguidor del Señor... R.

-Por aquellos hermanos cuya fe parece naufragar, zarandeados por la prueba y asaltados por la duda, pidamos junto al apóstol Santo Tomás, gracias a cuya incredulidad, Cristo se le manifestó como su Dios y su Señor ... R.

-Por  los que son discriminados a causa de su aspecto físico, de su estado psicológico, de su condición social o de sus creencias, pidamos con el apóstol San Bartolomé, "un verdadero israelita, sin doblez", como lo calificó el Señor... R.
  
-Por los cristianos que en la actualidad son ferozmente perseguidos, salvajemente maltratados y abiertamente irrespetados en sus derechos, pidamos junto a los apóstoles Felipe, que supo ver en Cristo el Rostro amoroso del Padre que vela por sus hijos, y a Santiago el Menor, arrojado con crueldad desde el pináculo del Templo... R.

-Por los sacerdotes y religiosos que han abandonado su ministerio, seducidos por placeres mundanos, pidamos junto a los apóstoles, Matías, que ocupó el lugar de Judas, el traidor, y Bernabé, fiel colaborador de San Pablo... R.

-Por nosotros,  sencillos tripulantes de la barca de la Iglesia comandada por Pedro, pidamos junto a los apóstoles Simón, el zelote, y Tadeo, primo del Señor... R.
  

Ofertorio

Van a ser presentados a continuación el pan, el vino y el agua. Son los simples dones elegidos por Jesús para la actualización del único Sacrificio perfecto, el de su inmolación en la Cruz por amor al hombre pecador.

Oración sobre las ofrendas

Por tu benignidad, Señor, y por la intercesión de santa María, siempre Virgen, nuestra ofrenda alcance a tu Iglesia el aumento del número de fieles, y el resplandor constante por la abundancia de las virtudes. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


Prefacio

Alabemos a Dios que ha hecho de María la primera misionera. Ella precede incluso a los apóstoles en el  infatigable anuncio de Cristo.

La Bienaventurada Virgen es invocada "Reina de los Apóstoles"

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
en esta conmemoración de santa María Virgen,
que precedió a los apóstoles en el anuncio de Cristo.

Porque ella, conducida por el Espíritu Santo,
llevó presurosa a Cristo al Precursor,
para que fuera causa de santificación y alegría para él;
del mismo modo Pedro y los demás apóstoles,
movidos por el mismo Espíritu,
anunciaron animosos, a todos los pueblos, el Evangelio
que había de ser para ellos causa de salvación y de vida.

Ahora también la santísima Virgen
precede con su ejemplo a los heraldos del Evangelio,
los estimula con su amor
y los sostiene con su intercesión incesante,
para que anuncien a Cristo Salvador por todo el mundo.

Por eso,
con todos los ángeles y los santos
cantamos tu gloria diciendo:

Santo, Santo, Santo.

Comunión

Pidamos a Cristo glorificado, cuyo Cuerpo y Sangre estamos por comulgar, que cumpla cada día en nosotros la promesa que nos hizo de no dejarnos huérfanos y de enviarnos su Espíritu Santo, Don de la Pascua.

Antífona de comunión Cf. Lc 11, 27

Dichoso el vientre de María, la Virgen, que llevó al Hijo del Eterno Padre. Aleluya. 

Oración después de la comunión 

Después de recibir tu ayuda, Señor, en este sacramento, al celebrar la memoria de la Virgen María, Reina de los apóstoles, te pedimos perseverar siempre en tu amor y en el servicio a los hombres, para que tu pueblo obtenga de ti la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

La Virgen Madre, Esposa del Espíritu Santo y Reina de los apóstoles, guíe nuestros pasos, nos conserve en la comunión de la Iglesia, y haga de nosotros auténticos testigos del Señor Resucitado.


18 de octubre, fiesta de San Lucas, evangelista.
Festividad de Nuestra Señora de Schöenstatt, Mater ter mirabilis. Entrada dedicada a ella.
En el Centenario de la fundación del Movimiento Apostólico de Schöenstatt, por el Siervo de Dios José Kentenich.
 








domingo, 12 de octubre de 2014

Misas de la Virgen XVII (Tiempo de Pascua III): "La Virgen María del Cenáculo"


Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

La Virgen María del Cenáculo se celebra con memoria litúrgica en muchas diócesis y familias religiosas, entre las cuales destaca la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora del Cenáculo, fundada por santa Teresa Couderc (+ 1885).
En la Santísima Virgen, que estuvo presente en el primer grupo de los discípulos de Cristo (Antífona de entrada, cf. Hch 1, 14), la Iglesia ha ido descubriendo progresivamente a la Madre que alentaba con su amor los comienzos de aquella primitiva comunidad y al modelo destacado de la oración unánime.
En este formulario, en el que la Iglesia glorifica al Padre celestial por el don del Espíritu Santo, la Madre de Jesús aparece como:
- la Virgen llena del Espíritu Santo. Dios, en efecto, colmó a la Santísima Virgen «de los dones del Espíritu Santo» (Oración colecta), y ella, que «en la Encarnación de la Palabra / fue cubierta con la sombra del Espíritu, / de nuevo es colmada de gracia por el Don divino / en el nacimiento (del) nuevo pueblo» (Prefacio);
- modelo de la Iglesia. En primer lugar, modelo de oración, ya que Dios, en la Santísima Virgen, nos ha dado «en la Iglesia primitiva / un ejemplo de oración» admirable (Prefacio): «la Madre de Jesús, orando con los apóstoles» (Prefacio, cf. Antífona de entrada [Hch 1, 14], Oración colecta), y «la que esperó en oración la venida de Cristo, / invoca al Defensor prometido con ruegos ardientes» (Prefacio); ejemplo también de concordia, de comunión y de paz (cf. Prefacio, Oración después de la comunión); de obediencia a la voz del Espíritu Santo (cf. Oración sobre las ofrendas); de vigilancia en la expectación de la segunda venida de Cristo (cf. Prefacio); de observancia fiel (cf. Aleluya, Lc 2, 19) y de activa propagación de la Palabra de Dios.

Conviene usar este formulario, cuando lo permitan las normas litúrgicas, en los sábados del Tiempo de Pascua, a excepción del de la Octava, en que se prohíbe toda otra celebración; también en alguno de los días que siguen a la solemnidad de la Ascensión del Señor, y en especial en la Misa matutina del sábado que precede a la solemnidad de Pentecostés.

Introducción

Reunidos en este santo lugar para celebrar el sacificio de Jesús, nos sentimos miembros de la misma primitiva comunidad cristiana que, animada por María, la Madre de Jesús, y presidida por Pedro, vivía de la escucha de la Palabra, de la Fracción del Pan y de la práctica de la caridad.

Antífona de entrada Cf. Hch 1, 14

Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la madre de Jesús. Aleluya. 

Oración colecta

Señor, Dios nuestro, que colmaste de los dones del Espíritu Santo a la Virgen María en oración con los apóstoles, concédenos, por su intercesión, perseverar en la oración en común, llenos del mismo Espíritu, y llevar a nuestros hermanos el Evangelio de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

La "oración común", la escucha de la Palabra, la comunión del Pan eucarístico y la presencia amorosa de la Madre de Jesús, eran los pilares de la comunidad cistiana naciente. Así es también hoy, y lo será hasta el final de los tiempos.

Lo vieron levantarse

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 1-11

Después de la resurrección de Jesús, los apóstoles lo rodearon preguntándole:
– «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
Jesús contestó:
– «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»
Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
– «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»
Entonces los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 86, 1-2. 3 y 5. 6-7 (R.: 3)

R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob. R.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
Se dirá de Sión: "uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado". R.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Este ha nacido allí".
Y cantarán mientras danzan:
"todas mis fuerzas están en ti". R.

Aleluya Cf Lc 2, 19

Dichosa es la Virgen María que conservaba la palabra de Dios, meditándola en su corazón. 

Evangelio

"Escuchar la Palabra de Dios y vivirla" es el rasgo característico del auténtico discípulo de Cristo. Nadie lo hizo ni lo hará con mayor enrega y fidelidad que María, la Madre del Señor.

Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra

 + Lectura del santo Evangelio según San Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces le avisaron:
–Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
El les contestó:
–Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Los atributos marianos propuestos como introducción a cada una de las preces de esta Oratio fidelium hacen alusión explícita o implícita a las prerrogativas de la Santísima Virgen en tanto Esposa del Espíritu Santo y Cenáculo viviente Suyo:


R. Te rogamos con María, Templo vivo del Espíritu..

-María es Sponsa Spiritus Sancti ("Esposa del Espíritu Santo").
+Por una Iglesia más dócil al Espíritu, más eucarística y más mariana. Oremos.

-María es Regina Apostolorum ("Reina de los Apóstoles").
+Por la salud e intenciones del Sucesor de Pedro. Oremos.

-María es Virgo orans ("Virgen orante").
+Por el reflorecimiento de las vocaciones sacerdotales, religiosas y contemplativas. Oremos.

-María es Mater unitatis ("Madre de unidad").
+Por la congregación de todas las Iglesias cristianas en torno al único Altar de Cristo, "para que el mundo crea". Oremos.

-María es Spes credentibus ("Esperanza para los creyentes").
+Por la liberación de las benditas Ánimas del Purgatorio. Oremos.

Ofertorio

En el Cenáculo de la Nueva Alianza, que es la Iglesia Católica, representada en este templo, llevemos al Altar los dones eucarísticos, y con María, invoquemos al Espíritu, para que por el ministerio del sacerdote, el Dios hecho Pan se haga presente en medio de nosotros.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Padre santo, los dones que te presentamos con alegría, y haz que, imitando a la santísima Virgen, estemos atentos a la voz del Espíritu y en todo busquemos la alabanza de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Prefacio

La Bienaventurada Virgen, orando co los apóstoles, espera la Venida del Defensor

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque nos has dado en la Iglesia primitiva
un ejemplo de oración y de unidad admirables:
la Madre de Jesús, orando con los apóstoles.

La que esperó en oración la venida de Cristo
invoca al Defensor prometido con ruegos ardientes;
y quien en la encarnación de la Palabra
fue cubierta con la sombra del Espíritu,
de nuevo es colmada de gracia por el Don divino
en el nacimiento de tu nuevo pueblo.

Por eso la Santísima Virgen María,
vigilante en la oración y fervorosa en la caridad,
es figura de la Iglesia
que, enriquecida con los dones del Espíritu,
aguarda expectante la segunda venida de Cristo.

Por él,
los ángeles y los arcángeles
te adoran eternamente,
gozosos en tu presencia.
Permítenos unimos a sus voces
cantando tu alabanza:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

Se encuentra ante nosotros Aquel que se hizo Pan para estar en nosotros: Jesucristo, el Verbo encarnado. Desde los primeros tiempos del cristianismo, hasta hoy y para siempre, el Señor Sacramentado cumple su promesa de permanecer junto a su rebaño.  Recibámoslo, como María, con un corazón agradecido.

Antífona de comunión Hch 2, 42

Los discípulos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Aleluya. 

Oración después de la comunión 

Renueva interiormente, Señor, con el don del Espíritu Santo a quienes alimentas con el único pan de la salvación, y concédenos, bajo el amparo de la Virgen María, trabajar por la concordia y la paz de los hermanos, por quienes Cristo, tu Hijo, se ofreció como víctima de redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Despedida

Con la santa intrepidez de los discípulos del Señor, siguiendo las huellas y el ejemplo de la Virgen del Cenáculo, orante y misionera, vayamos al mundo a testimoniar la buena nueva de la Pascua. 

12 de octubre, domingo XXVIII "durante el año".
Recuerdo de la Aparición de Nuestra Señora del Pilar al Apóstol Santiago.






sábado, 11 de octubre de 2014

Santos Juan Pablo II y Juan XXIII, memorias facultativas del Calendario universal

 


Decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Texto comentado:

Pastor eterno, resucitado de entre los muertos y ascendido al Cielo, el Señor Jesús no abandona a su rebaño, sino que lo custodia y lo conduce a través de los tiempos bajo la guía constante de quienes Él mismo ha constituido como sus Vicarios. Entre estos, por estar configurados al Pastor de pastores y por amor genuino a las ovejas de su rebaño, resplandecen los Santos Papas Juan XXIII y Juan Pablo II.
Ellos no desdeñaron la Cruz de Cristo y las heridas de los hermanos y, embellecidos de «parrhesia» por el Espíritu Santo, ofrecieron admirablemente a la Iglesia y al mundo una imagen viva de la benevolencia y de la misericordia de Dios, que no experimenta aborrecimiento por ninguna de las cosas llamadas a existir y es indulgente con ellas, porque son suyas (cf. Sab 11, 24-26).

El párrafo precedente pone de manfiesto en qué medida estos Santos Pontífices "abrazaron" idealmente a todas las criaturas porque amaban de verdad al Dios verdadero, Creador, Redentor y Santificador del universo.

Así, esa esperanza viva y ese gozo inefable (cf. 1P1, 3.8), que estos dos Sucesores de Pedro han recibido como don del Señor Resucitado, los han donado en abundancia al pueblo de Dios, recibiendo a cambio un agradecimiento eterno. Por eso la Iglesia hoy los venera con gran fervor, resplandeciente por el ejemplo de vida, por la excelencia de la doctrina y por esa «ciencia de amor» que emana de la iluminación del Espíritu a través de la experiencia de los misterios de Dios, y, después de  haber gozado del fructuoso sostén de su solicitud pastoral, ahora se alegra de tenerlos como sus intercesores espirituales.

El "agradecimiento eterno" que estos dos santos reciben consiste ante todo en el eterno galardón que el mismo Dios le concede, recibiéndolos en su Reino; pero también se refiere al reconocimiento oficial de la Iglesia, expresado con su inclusión en el catálogo de los santos por medio de la canonización; y a la gratitud inconmensurable de los fieles que los han conocido por sí mismos o por otros. 
Acaso la última gran oración de este párrafo del Decreto sea la chispa de esperanza de una eventual inclusión de los dos Papas en el reducido y selecto número de los Doctores. Perdón por volar tanto con la imaginación.

Considerada la singularidad de estos Sumos Pontífices al ofrecer al clero y a los fieles un especial modelo de virtud y al promover la vida en Cristo, teniendo en cuenta las innumerables peticiones de todas las partes del mundo, el Santo Padre Francisco, haciendo suyos los deseos unánimes del pueblo de Dios, ha dispuesto que las celebraciones de San Juan XXIII, Papa, y San Juan Pablo II, Papa, sean inscritas en el Calendario Romano general, la primera el 11, la segunda el 22 de octubre, con el grado de memoria facultativa.
Dichas memorias deberán ser, por lo tanto, inscritas en todos los Ordenamientos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas y las relativas indicaciones escritas en los libros litúrgicos de ahora en adelante publicados por las Conferencias Episcopales.

Esto quiere decir que en dichos textos, de acuerdo con la Tradición y la normativa de la Iglesia, se enunciarán así:
-11 de octubre: San Juan XXIII, Papa. Memoria libre. Blanco.
-22 de octubre: San Juan Pablo II, Papa. Memoria libre. Blanco.

En cuanto a los textos litúrgicos en honor de San Juan Pablo II, Papa, se usen los ya aprobados y publicados en el anexo al Decreto de esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del 2 de abril de 2011 (Prot. N.118/11/L); por lo que respecta a los textos en honor de San Juan XXIII, Papa, se adopten los textos correspondientes publicados con este decreto, declarados definitivos y aprobados para su impresión. Esto, no obstante cualquier disposición contraria.
De la Congreción para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 29 de mayo de 2014, solemnidad de la Ascensión del Señor.

Antonio, Cardenal Cañizares Llovera
Prefecto

Arthur Roche
Arzobispo secretario


11 de octubre

San Juan XXIII, Papa: Memoria libre.



Angelo Giuseppe Roncali nació en Soto il Monte (Bérgamo) en 1881. A los 11 años entró en el seminario diocesano de Bérgamo para hacer los estudios de humanidades y de filosofía, siendo posteriormente alumno del Pontificio Seminario Romano. Fue ordenado sacerdote en 1904. Secretario del Obispo Giacomo Maria Tedeschi, en 1921 inició su servicio a la  Santa Sede como Presidente por Italia del Consejo central de las Obras Pontificias de la  Propagación de la Fe; en 1925 es nombrado Visitador Apostólico y después Delegado Apostólico en Bulgaria; en 1935, Delegado Apostólico en Turquía y Grecia, y en 1944 Nuncio Apostólico en Francia. En 1953 fue creado cardenal y nombrado después Patriarca de Venecia. A la muerte de Pío XII fue elegido Papa en 1958 eligiendo el nombre de Juan XXIII. Durante su pontificado convocó el Sínodo Romano, instituyó la Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico y sobre todo convocó el Concilio Vaticano II, el mayor acontecimiento eclesial del siglo XX. Profesó gran devoción a San Francisco de Asís; de todos es conocido que fue Terciario Franciscano. Murió en la tarde del 3 de junio de 1963. Fue beatificado por Juan Pablo II el día 3 de septiembre del año jubilar 2000. El Papa Francisco lo canonizó junto a Juan Pablo II el 27 de abril de 2014, en un Misa en la que estuvo presente el Papa Emérito Benedicto XVI.

Del Común de pastores, para un Papa.
 
Oficio de lectura

Segunda lectura

Del «Giornale dell’anima» de San Juan XXIII, Papa
(Ed. 2000, pp. 853-859)

El buen pastor ofrece la vida por sus ovejas

Es interesante que la Providenciame haya conducido allí donde mi vocación sacerdotal tomó los primeros impulsos, es decir, el servicio pastoral. Ahora me encuentro del todo entregado al ministerio de las almas. En verdad, siempre he pensado que para un eclesiástico la así llamada diplomacia debe estar imbuida de espíritu pastoral; de lo contrario, no sirve para nada y convierte en ridícula una misión tan santa. Ahora estoy puesto al frente de los verdaderos intereses de las almas y de la Iglesia en relación a aquello que constituye su verdadera finalidad, que es la de salvar las almas y guiarlas al cielo. Esto me basta y doy por ello gracias al Señor. Lo dije aquí en Venecia, en San Marcos, el mismo día de mi toma de posesión. No deseo ni pienso en otra cosa que en vivir y morir por las almas que me han sido confiadas. «El buen pastor ofrece la vida por sus ovejas… He venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Comienzo mi ministerio directo [como Patriarca de Venecia] a una edad –setenta y dos años– con la que otros lo terminan. Me encuentro, por tanto, en el umbral de la eternidad. Jesús mío, primer pastor y obispo de nuestras almas, pongo en tus manos y junto a tu corazón el misterio de mi vida y de mi muerte. Por una parte tiemblo al acercarse la hora extrema; pero por otra, confío y la miro con paz día tras día. Me siento en la condición de San Luis Gonzaga. Continuar mis ocupaciones esforzándome por adquirir la perfección, pero pensando más y más en la divina providencia.
Para los pocos años que me resten de vida, quiero ser un pastor santo, en el pleno sentido del término, como el Beato Pío X mi antecesor, como el venerado cardenal Ferrari, como mi querido monseñor Giacomo María Tedeschi, como si todavía me quedasen muchos años de vida. «Que el Señor así me ayude». En estos días estoy leyendo a San Gregorio y a San Bernardo, ambos preocupados por la vida interior y por la pastoral que no deben sufrir merma y por el cuidado de las cosas materiales. Mi jornada debe ser siempre plena de oración; la oración es mi respiración. Me propongo recitar cada día el Rosario entero de los quince misterios, procurando de esta manera encomendar al Señor y a la Virgen –si me es posible en la capilla y ante el Santísimo Sacramento– las necesidades más grandes de mis hijos de Venecia y de la Diócesis: clero, jóvenes seminaristas, vírgenes consagradas, autoridades públicas y pobres pecadores. Tengo aquí dos temas dolorosos, en medio de tanto esplendor y de dignidad eclesiástica y de respeto, como cardenal y patriarca: la escasez de rentas y el gran número de pobres y de solicitaciones de puestos de trabajo y de subsidios. Por lo que respecta a las rentas tan exiguas, eso no me ha impedido mejorar en algo las condiciones materiales para mí y también para el servicio de mis sucesores. Quiero, no obstante, bendecir al Señor por esta pobreza un poco humillante y con frecuencia incómoda. Así me ofrece la oportunidad de asemejarme más a Jesús pobre y a San Francisco, seguro como estoy que no moriré de hambre. Oh, bienaventurada pobreza que me asegura una bendición mucho más grande en todos mis quehaceres y sobre todo en mi ministerio pastoral.

Responsorio
                                                                                                                                                  Jn 10, 2. 4
R. El que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. El guarda le abre y las ovejas escuchan su voz: * Él llama a sus ovejas una por una y las saca fuera.
V. Y cuando ha conducido fuera todas las ovejas, camina delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. * Él llama a sus ovejas una por una y las saca fuera.

Oración

Dios Todopoderoso y eterno, que en San Juan XXIII, papa, has hecho resplandecer para todo el mundo el ejemplo de un buen pastor, concédenos, por su intercesión, difundir con alegría la plenitud de la caridad cristiana. Por nuestro Señor Jesucristo.

11 de octubre, memoria litúrgica de San Juan XXIII, Papa.

San Juan XXIII, Papa