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La verdadera Iglesia de Dios...

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martes, 11 de julio de 2017

San Benito, abad: himnos litúrgicos


 

Antes de la reforma conciliar del Calendario, en la Iglesia universal, se celebraba la festividad de san Benito el mismo día de su muerte, es decir, el 21 de marzo. A partir de esa reforma se fijó el 11 de julio, con el rango litúrgico de "memoria obligatoria". La Orden benedictina y todos los que siguen la Regla del patriarca, ha querido conservar ambas fechas en su calendario propio. Así, el 21 de marzo, con el grado de "fiesta" celebra el "Tránsito" del santo a la Vida eterna; el 11 de julio, su principal festividad anual, con el grado de "solemnidad". Los cistercienses, que siguen dicha Regla, emplean los siguientes himnos propios el 11 de julio:


I Vísperas

Piedra preciosa del Rey celestial,
modelo de los justos y camino de los monjes,
oh, Benito, sácanos del fango del mundo deleznable.

Posponiendo lo terreno, con el corazón fijo en lo alto,
dejas la heredad de tus parientes. 
Vaso lleno de Dios,
pudiste reparar el vaso quebrado.

Gran eremita en un cuerpo frágil,
vences la edad y superas la fatiga,
con fervor te entregas a la dura
disciplina de una vida austera.

Bajo la imagen de una suave paloma
ves penetrar en las altas cumbres
del Cielo estrellado, al alma de tu hermana
que hiel no tenía.

Poco después, alcanzas un noble triunfo
y vencido el mundo, subes a los altos Cielos
por un camino radiante de luz y
cubierto de tapices.

Padre protector, desde el Cielo asiste
a los que hoy diriges con tu admirable y
suave Regla. para que puedan alcanzar
la Mansión de la luz y el reino de la paz.

Gloria al Padre, y al Verbo, su Hijo.
Honor al Espíritu Santo, Quienes te han concedido
recibir tan gran alabanza. Amén.


Oficio de lecturas

Entre los elegidos, de los cuales celebramos
las coronas eternas que recompensan sus triunfos,
brillas insigne, oh, Benito, por tus
egregios méritos.

Desde niño mostraste una santa
madurez. El placer no te dominó nunca;
con la mente orientada al Cielo,
despreciaste la flor del mundo.

Huyendo del mundo, dejas padres
y patria para vivir en los bosques con fervor,
y allí escribes la Regla admirable 
de vida consagrada.

Enseña ahora a los pueblos a seguir
la ley y los mandamientos de Cristo; 
haz que podamos un día alcanzar 
la Patria del Cielo.

Gloria al Padre y al Verbo, su Hijo. Honor
y veneración al Espíritu Santo, Quienes
te han concedido recibir tan gran alabanza. Amén.


Laudes

Legislador prudente y maestro venerable,
que brillas en el orbe por tus eminentes méritos,
oh, Benito, continúa llenando el mundo con
la Luz de Cristo.

Gracias a ti surgió una nueva Orden
que promovió la unión de los pueblos.
Tu voz empujaba a los hombres
a someterse a las leyes divinas.

Por medio de tu gran Regla, tanto
a los hombres libres como a los esclavos,
los hiciste discípulos de Jesús, unidos
del amor que brota de la plegaria por el trabajo.

Que, bajo tu guía, trabajen hermanados buscando
el beneplácito del pueblo y se alegren al ver florecer
siempre el don de una paz dichosa.

Gloria al Padre y al Verbo, su Hijo. Honor
y veneración al Espíritu Santo, Quienes
te han concedido recibir tan gran alabanza. Amén.


11 de julio de 2017, para los benedictinos, "solemnidad" de su padre fundador, san Benito, abad. Entrada dedicada a él.



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